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Así es la experiencia de conducir un coche eléctrico

Por Jose Luis Sanz
redaccion@ambientum.com

lateral

El Nissan Leaf con el que se ha realizado la prueba.

Un día con un vehículo eléctrico basta para darse cuenta de que esta no es una tecnología futurista ni de ciencia ficción, sino que es real y está entre nosotros. Al margen de las bondades de conducir sin emisiones directas o con un gasto muy reducido, la experiencia de probar un Nissan Leaf es muy gratificante. Un medio de transporte que no emite CO2 al moverse, no hace ruido y es muy fácil de manejar. Estas son las sensaciones de conducir un automóvil eléctrico.

La pregunta que se hará cualquier persona cuando se siente en este tipo de vehículo será, probablemente, la siguiente: ¿está encendido? Acostumbrados al ruido de los motores de combustión convencionales, es lo primero que llama la atención, lo que comenta la gente. “Mira, es un coche eléctrico, no suena nada”, se dicen asombrados unos viandantes al verlo salir del concesionario.

Los miedos iniciales sobre la conducción de un modelo de este tipo están relacionados con la funcionalidad del automóvil. Uno no piensa en las emisiones, el consumo o la recarga de las baterías; sino en la aceleración, la velocidad, el cambio de marchas… Porque, al margen de las especificaciones técnicas, lo que realmente interesa al usuario es que el coche se pueda conducir de la forma habitual, que nos proporcione el mismo servicio que un automóvil de gasolina o de gasoil.

El Nissan Leaf puede ofrecer el equipamiento y los extras de cualquier vehículo convencional.

El Nissan Leaf tiene un cambio automático muy sencillo, tan solo hay que “poner la directa”, es decir, la posición D, y salir andando. Nada más. Del resto se encarga el vehículo. Es una de las ventajas del motor eléctrico: no se puede calar y no hay que cambiar de marchas en función de las condiciones, tan solo acelerar y frenar. El pie izquierdo reposa tranquilo y sin utilidad. Además de la posición D,  tiene otras dos posiciones: la R, para ir marcha atrás, y el modo ECO, para reducir el consumo de energía.

El escaso ruido de las baterías en funcionamiento y la suavidad de las aceleraciones y las frenadas que le proporciona el cambio automático hacen de la conducción del Leaf una experiencia relajada, recomendable en el estrés de una gran ciudad como puede ser Madrid. Esa tranquilidad rápidamente se contagia y le hace al conductor olvidarse de la tensión del tráfico urbano.

La conducción quizás está sugestionada por la leyenda que hay tanto en los laterales como en la parte trasera del vehículo: Zero Emission. Al detenerse en un semáforo y saber que el apenas hace ruido, que no está contaminando directamente y que no está contribuyendo a la polución urbana, se siente satisfacción.

La prueba continúa en autopista, donde el Leaf tiene mucho que demostrar. Los 120 km/h se alcanzan sin mayores problemas, responde en los adelantamientos y no tiene nada que envidiar al resto de compañeros de viaje. Aunque sí es cierto que la autovía hace florecer uno de los principales problemas de los estos vehículos: la autonomía.
Uno de los indicadores en el cuadro del Leaf es el de los kilómetros que aún se pueden hacer con la carga que contienen las baterías. Cuando la velocidad aumenta, la distancia restante disminuye, a ratos a un ritmo alarmante. Por el contrario, al entrar en la ciudad y encontrarse, con suerte, con un atasco, los kilómetros vuelven a aumentar. Este es un factor a tener en cuenta para calcular el recorrido, ya que no solo habrá que tener en cuenta la distancia del trayecto, sino el tipo de vía y el tráfico.

Uso urbano

La costumbre de la población es que los atascos aumentan radicalmente el consumo y que una velocidad constante en autopista es lo mejor para economizar el trayecto, pero en el vehículo eléctrico ocurre lo contrario. El tráfico lento e intermitente de la ciudad hace que la vida de la batería se alargue al máximo, mientras que el aumento de velocidad en carreteras interurbanas es fatal.

Así es el motor de un coche eléctrico.

Esto hace llegar rápidamente a la primera conclusión lógica: es urbano. Y, de momento, no tiene visos de cambiar. El Nissan Leaf tiene una de las mayores autonomías del parque automovilístico sin emisiones, ya que puede alcanzar los 180 kilómetros con un uso urbano. Pero esa cifra desciende al transitar por carretera.

Un detalle que Nissan no esconde (hacerlo no tendría sentido) pero, aún así, se agradece leer el siguiente texto en la “Guía rápida para prueba” que proporciona la compañía, de obligada lectura antes de conducir este automóvil: “en Nissan declaramos abiertamente que el Nissan Leaf no es un vehículo que se adapta a las necesidades de cualquier cliente”.

Es evidente. El uso que rápidamente viene a la cabeza a cualquiera que haya probado este vehículo es el urbano, moverse por la ciudad: es un coche de empresa ideal, para recorrer muchos kilómetros al día pero sin pisar una autopista. Sin embargo, para usuarios que hagan más de 150 kilómetros diarios, que se muevan tanto por la ciudad como por autopistas o que tengan que visitar varias ciudades en un mismo día, el Leaf, y cualquier otro vehículo eléctrico, se queda corto.

El futuro

Después de haber conducido un coche eléctrico, queda claro que el futuro sí puede pasar por esta tecnología perfectamente. El Leaf ofrece las mismas prestaciones que un modelo de motorización convencional: no se echa nada de menos al volante. Además, tiene ventajas: la ausencia de emisiones, de ruido, la suavidad de la conducción o la comodidad del cambio automático. Pero tiene un gran defecto: la autonomía.

Este problema tiene varias soluciones ahora, antes de que la tecnología avance: la primera es comprender el vehículo eléctrico, lo que puede ofrecer y el uso que se le puede dar. No es un automóvil para desplazamientos de media y larga distancia, pero como modelo urbano tiene grandes ventajas.

El Leaf

El coche está lleno de detalles. Por ejemplo, el modo ECO pretende optimizar la autonomía. Al activarlo desde la palanca de cambio, aumenta la fuerza del freno regenerativo (el que disminuye la velocidad del coche al levantar el pie del acelerador), limita la aceleración (es menor, en una misma posición del pedal, con respecto al modo normal) y reduce la energía consumida por la calefacción y el aire acondicionado.

El Leaf incorpora dos conectores, para recarga rápida y normal.

De esta forma, se puede aprovechar más la carga de las baterías, algo que se comprueba in situ con el indicador ECO de conducción ecológica, simbolizado por un árbol en el cuadro de mando. Cuantos más árboles pequeños aparezcan junto al grande, más ecológica y eficiente será la conducción y mayor número de kilómetros podrán hacerse.

Otro detalle del cuadro de mando es el “modo tortuga”. En la pantalla aparecen dos indicadores similares, a la derecha el que informa de la carga de las baterías y a la izquierda el de la temperatura. Si la batería está demasiado caliente o le quedan menos de 4 KWh, la potencia se limita y este modo queda activado, algo de lo que informa el icono de una tortuga en el cuadro. El consumo se reducirá al máximo con el fin de facilitar el trayecto hasta un punto de recarga.

Pero sin duda, la característica que más llama la atención es el sistema telemático, que permite conectarse con el vehículo desde un teléfono móvil o un ordenador. De esta forma, por ejemplo, es posible darle la orden para que comience a funcionar el climatizador antes de llegar al coche y que, así, tenga una temperatura idónea para comenzar a utilizarlo.

Una opción de equipamiento, que estaba disponible en el modelo de prueba, es una placa de células fotovoltaicas instalada en el alerón trasero, que recarga una batería auxiliar de 12 voltios. Quién sabe si esta idea pudiera desarrollarse en el futuro y que la energía del Sol fuese alimentando las baterías mientras se circula. Sería una posibilidad para alargar la autonomía del mismo, sobre todo en países con muchas horas de sol al año, como España.

Ventajas fiscales

Sirva como muestra de las ventajas añadidas de conducir un modelo eléctrico o híbrido las exenciones fiscales que hace el ayuntamiento de Madrid. Para los híbridos (motor eléctrico combinado con gasolina, diesel o gas), y siempre que sustituyan a un modelo convencional más contaminante, hay una bonificación del 75% del impuesto de circulación durante los 6 primeros años, descuento que se aplica en los eléctricos durante toda la vida útil del mismo.

Además, los vehículos que tengan emisiones directas nulas, como los eléctricos, híbridos enchufables o de pila combustible y que se acrediten como “vehículo cero emisiones”, podrán estacionar en las plazas verdes y azules del Sistema de Estacionamiento Regulado sin limitación temporal, de forma gratuita y durante toda la vida útil del automóvil. Estos descuentos están disponibles tanto para vehículos en propiedad como para condiciones de renting o leasing.

Mitos y leyendas

Al hablar del vehículo eléctrico, hay una serie de mitos que solo se pueden contestar conduciendo uno de estos modelos:

  • No puede ofrecer las mismas prestaciones: falso. El coche acelera, corre y frena como cualquier vehículo, o mejor, teniendo en cuenta que no emite, no hace ruido y tiene una conducción muy suave.
  • No tiene el mismo equipamiento: falso. El modelo de prueba tiene todos los extras: navegador, faros automáticos, cámara trasera, equipo de música, bluetooth, en definitiva, todos los extras que puede ofrecer cualquier modelo convencional. Y más, como el exclusivo sistema telemático.
  • Es difícil de conducir: falso. Solo hay que aprender a arrancarlo y las tres posiciones de la palanca de cambio, y con eso cualquier conductor habitual sabrá llevarlo.
  • Es un proyecto de futuro: falso. El automóvil propulsado por energía eléctrica ya existe. En 2011, se vendieron más de 8.500 unidades en toda Europa y su crecimiento es imparable.
El presente

Hablar del futuro es siempre algo arriesgado y más cuando hay tecnología de por medio. El ser humano ha demostrado que su capacidad de superación y su creatividad no tienen límites. Sin embargo, no sabemos cuándo llegará el momento en que un vehículo eléctrico pueda utilizarse como uno de gasolina, esto es, vencer sus dos grandes defectos: el tiempo de recarga y la autonomía.

Aumentar la autonomía, mejorar la recarga y rebajar el precio son las prioridades de futuro

El día en que se pueda recargar la batería en unos minutos y nos permita hacer varios cientos de kilómetros, el futuro habrá llegado. No hay ningún motivo para pensar que la humanidad no sea capaz de hacer frente a este reto, igual que se lo ha hecho a otros.

Pero, hasta entonces, hay que valorar el presente. La tecnología híbrida está desarrollada, tanto en el mundo de la competición como en la conducción de calle, y es la que ahora puede dar respuesta a las necesidades de la sociedad: vehículos con las prestaciones de siempre y que hayan reducido significativamente el consumo, las emisiones y el gasto.
La combinación de motores de combustión interna más eficientes con sistemas de recuperación de energía cinética en las frenadas y motores eléctricos es la vía actual: mayor autonomía, consumo reducido, menor gasto, menos emisiones. Los vehículos híbridos sirven tanto para la ciudad como para grandes distancias.

Los eléctricos, como dice Nissan, no se adaptan a cualquier usuario. Es fácil que, hoy por hoy, no tengan competencia como vehículo urbano, pero aún no están preparados para mayores distancias. Además, presentan otro problema para el ciudadano de a pie: el precio. De momento, estos automóviles exigen una alta inversión y no está clara la compensación por el ahorro en combustible, máxime considerando su limitación de uso. Pero el camino del coche eléctrico está señalado: las marcas están apostando por él y los ciudadanos también, es cuestión de tiempo que mejore la tecnología y se generalice su uso.

Nota: Ambientum.com no ha recibido compensación alguna por probar el Nissan Leaf.

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Los comentarios de los lectores

29/06/2012 20:27:38
si todos los coches de golpe fuesen electricos, cuantas centrales nucleares harian falta para alimentarlos a todos? eso es o no es contaminar? no me convence
ramon
03/07/2012 18:39:05
El coche eléctrico no es la panacea y hoy por hoy no existe ningún sistema milagroso que acabe con los problemas ambientales. Esta es una opción más. La clara ventaja es que no contamina mientras funciona, pero la electricidad que necesita viene de algún sitio y ahí sí se gastan recursos y se contamina. Pero claro, puestos a suponer, ¿y si mejoraran la tecnología de las renovables para producir mucha más electricidad y poder suministrar a todos los vehículos eléctricos? El futuro ofrece muchas variables...
Autor
18/05/2015 10:00:39
mi idea es inventar un tipo de generador electrico al estilo grupo electrogeno, que, sirva para autorecargarse.
fermin

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