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El Espacio del Lector

El Espacio del lector es una sección abierta a todos nuestros lectores, para que expresen su opinión sobre todos aquellos temas medioambientales que están de actualidad, o que despiertan su inquietud. En esta ocasión Alejandra Escalante nos ha enviado un interesante texto sobre la energía nuclear, y Carlos Micilio analiza el consumismo, la sociedad, y la educación ambiental. Para Ambientum lo más importante son nuestros lectores; esperamos que esta sección sirva de plataforma para que todos tengan voz y sus opiniones sean un motivo más para la reflexión.

Los hijos del sol nuclear

Por Alejandra Escalante
Ingeniera Ambiental
draja_19@hotmail.com

alejandra escalante

La catástrofe ocurrida el pasado 11 de Marzo en Japón no sólo trajo consigo la presencia de un destructivo terremoto de 8,9 grados en escala de Richter el cual desencadeno según los especialistas, un enorme tsunami y una crisis nuclear, a esto añadiría un ola gigantesca de desinformación por parte de algunos medios en su afán de entretener más que de informar sobre la situación real que atravesaba la nación nipona.

Sin embargo el terremoto que sacudió a Japón no ocasionó graves daños humanos ni materiales, ni tampoco puso en jaque la seguridad nacional de sus ciudadanos, el terremoto por si solo pudo haber sido descrito como un evento que sería recordado por la enorme capacidad de protección civil de dicha nación, ejemplo de seguridad nacional para muchos países. Sin embargo de un momento a otro dicho panorama positivo e histórico se esfumo de pronto sobre todo cuando el Tsunami toco la isla de Fukushima y con su paso anunció lo que para muchos consideran el Apocalipsis hidrológico más grande de la historia, aunque eso para mí resulta un tanto apócrifo. Horas después del terremoto, de la aparición del tsunami y la crisis nuclear en Japón, se formo una gigante y enorme ola que rebaso incluso el nivel de la estratosfera y salió fuera del planeta tierra a través de los satélites televisivos que se encargaron de enviar imágenes catastróficas de Japón a todo el mundo, por si fuera poco se las arreglaron para enviar a cientos de corresponsales a cubrir la nota del año, como si se tratase de un programa simultaneo de entretenimiento. Durante todas esas horas de continua transmisión televisiva se seguían enviando imágenes de los reactores nucleares de Fukushima y se encargaron de notificar al mundo entero que una crisis nuclear destruirá al mundo entero…Todo eso es ficción verde, tal y como una servidora ha denominado a todo aquello que en su afán de atención mediática pretenden reverdecer los sistemas económicos, sociales y políticos en pro del cuidado del medio ambiente, sin ningún sustento científico enriquecedor. De inmediato miles de ambientalistas en todo el mundo salieron a las calles a protestar contra la energía nuclear, y los Eco-Apócrifos elaboraron sus pancartas en contra de todo aquello que era nuclear. Basta decir que incluso la bandera de Japón consiste es un rectángulo blanco con un enorme círculo rojo el cual representa el sol, para sorpresa de pocos (eso espero) la energía NUCLEAR de fusión es quien se encarga de dar vida al sol y las estrellas, indispensables para inspirar a cualquier poeta, incluso a una gran nación como la Japonesa y por supuesto llevar a cabo la fotosíntesis y generar el oxigeno indispensable para mantenernos con vida, incluso a una plaga romántica como somos nosotros los seres humanos.

La energía solar es la captación de energía nuclear de fusión proveniente del sol

Con respecto a los manifestantes antinucleares (tengo grandes amigos antinucleares) es bastante arrogante pensar que nosotros los seres humanos vamos a salvar al planeta tierra, la función de una plaga no es salvar al planeta, el sistema climático global cuenta con un enorme y poderoso sistema inmunológico para compensar cualquier impacto ambiental, al contrario, el planeta es quien se encarga de salvarnos de la destrucción total, lo que si podemos hacer es tecnificar nuestros residuos por medio de la tecnología ambiental, alejados de la ficción verde.

Lástima por aquellos ambientalistas antinucleares que en su afán de protestar se les olvido que la energía del sol y las estrellas no es más que energía nuclear de fusión del núcleo de dos elementos importantísimos para la vida humana, me refiero al hidrogeno y toda su gama de isótopos.

Incluso la captación de energía solar por medio de celdas fotovoltaicas hechas de sílice (de las llamadas energías limpias) no es más que captación de energía nuclear de fusión proveniente del sol. Ahora bien, es sumamente cuestionable que existiendo tanta información en la Web y millones de libros en el mundo, los manifestantes antinucleares se opongan a dicha energía libre de emisiones de carbono y otros residuos que en verdad causan desequilibrio en los ecosistemas, comparado con la energía proveniente de combustibles fósiles, por eso mismo digo que la labor de los antinucleares es pura ficción verde. Incluso el CO2 no es más que un residuo radioactivo cuyo carbono es carbono 14 de 5.600 años de periodo, el cual es formado a partir del extenso bombardeo de neutrones sobre el nitrógeno del aire de ciertos refrigerantes o bien sobre el carbono del gas carbónico que se utiliza usualmente como refrigerante de algunas pilas. ¡Qué  absurda coincidencia!

Ahora bien, actualmente existen dos fuentes de energía nuclear, la primera es la fisión nuclear y es producida por la división de los enormes átomos de elementos poco conocidos como es el caso del torio, uranio y plutonio.

Este proceso es sumamente utilizado por cientos de centrales nucleares en todo el mundo, incluida la planta localizada en suelo Mexicano conocida como “Laguna Verde”. La otra fuente de energía nuclear es precisamente la fusión nuclear de la que ya había hablado en los párrafos anteriores.

En el caso de la planta de Fukushima, el problema más que nuclear fue un efecto humano al terror, el cual paralizo a los más diestros técnicos operadores de la planta de Fukushima al notar la destrucción lenta y torturante de su pueblo sepultado por millones de metros cúbicos de agua. Es muy probable que los protocolos de seguridad no fueran seguidos al pie de la letra, lo que provoco las explosiones debido al sobrecalentamiento y falta de respuesta oportuna. El miedo paraliza y rompe con todo sistema de productividad. Lo que sucedió en Fukushima es algo inimaginable para los que no estuvimos presentes, no tenemos idea de la cantidad de dolor, amargura y miedo que sintieron los técnicos operadores de la planta al observar como su patrimonio e historia era arrastrada por esa ola gigante de agua y sólidos volátiles, paralizante para el más fuerte.

Otro de los miedos infundados consecuencia de lo ocurrido en la planta de Fukushima es con respecto a la aparición de cáncer pero también con un proceso histórico distorsionado que en apariencia se repite gracias a la ficción verde, me refiero a las bombas de Hiroshima y Nagasaki, es como si la pesadilla nuclear se repitiera para los Japoneses, sin embargo el tiempo se ha transformado, los Japoneses deben mirar hacia adelante.

Es natural que los Japoneses teman al cáncer dado los antecedentes, sin embargo entre los sobrevivientes de Hiroshima a esta catástrofe humana y no natural, el cáncer tiene una incidencia entre un 5 a 7 por ciento mayor que entre la población japonesa en general. Es importante mencionar que en los países del primer mundo el cáncer es la enfermedad con mayor incidencia, donde claro se tienen los medios para contabilizar su incidencia. Como Ing. Ambiental considero que el cáncer está asociada con los niveles de oxigeno, como dijera Paracelso “Antídoto es veneno” y aquello que nos ayuda a vivir también nos ayuda a morir y compensar de esa manera la reproducción humana para darle cabida a las generaciones futuras, me refiero a sus tataranietos, no es más que hablar de un esquema natural de sustentabilidad. Y para muestra basta un botón, simplemente la especie endémica de Xochimilco llamada ambystoma mexicanum y mejor conocida como el Ajolote, que llamo la atención del gran escritor Julio Cortázar, requiere de niveles altos de oxigeno disueltos, sin embargo su hábitat acuático está compuesto por aguas residuales provenientes principalmente de la planta de tratamiento “Cerro de la Estrella” dichas aguas tratadas al parecer contienen un elevadísimo valor de oxigeno disuelto que supera el requerido por esta especie, incluso dentro de los canales se han detectado valores de hasta 11 mg/l de oxigeno disuelto lo cual resulta catastrófico para esta mitológica especie, acelerando poco a poco su extinción. Lo que debemos hacer para evitar pérdidas ambientales y económicas es tecnificar todos nuestros residuos.

Es verdad, los episodios en Japón costaron la vida de miles de personas, pero la evolución humana y nuestra supervivencia a costado la vida de miles de millones. La labor de nuestra supervivencia se encuentra directamente relacionada con la  depredación de los recursos naturales. Lo que podemos hacer como dije anteriormente, es tecnificar todos nuestros residuos por medio de la tecnología ambiental, sobre todo para calmar nuestra larga y fuerte adicción a la electricidad. Por lo pronto la energía nuclear es la única que puede generar nuestras enormes demandas de energía. En el caso de los residuos radiactivos que van a viajar a través del Pacifico y generaran a su paso una atmósfera cancerígena más que el oxigeno, me parece que todo eso es ficción verde. No debemos malinterpretar a la radiobiología, una exposición de diez milisieverts de radiación reduce la esperanza de vida humana en cuatro días y esta se reduciría dividida entre la cantidad de población total de una comunidad a unas cuantas horas. El problema no es si vamos a morir, sino cuándo y ese en realidad ya no es tema de mi interés. Lo que si no podemos olvidar es la catástrofe ambiental que se desencadeno el año pasado en aguas de Golfo Mexicano producto de una enorme fuga de hidrocarburos que terminaron en aguas marinas acabando en el acto con la vida de miles de especies en pro de la generación de energía eléctrica por medio de combustibles fósiles, colapsando los recursos hídricos globales y la vida misma que la parecer ya todos olvidaron.

 

Que el consumo… no nos consuma…

Por Carlos Micilio
Director de la consultora internacional Carlos Micilio& Asociados
consultoracarlosmicilio@gmail.com

carlos micilio

Cuando hablamos de consumo, solemos caer en: consumo alimenticio, informático o toda actividad paralela a una política de marketing, pero poco asociamos a consumo de: malos hábitos, de malos ejemplos, malos procederes. Analizando entonces los “otros consumos” nos da la penosa realidad de todavía no entender que ciertas realidades, cambiarían sustancialmente a partir de cambio de comportamientos, a partir de un cambio de hábitos, de conducta, de principios. Saber que debemos modificar nuestros hábitos de consumo, minimizar los mismos.

Siendo que nuestra primera matriz de aprendizaje es nuestro hogar (en el caso de haber recibido ese precepto, y que perdure en el tiempo), uno sigue excusándose y continúa arrojando los residuos en la vía pública...y ¿por qué no lo hace en su casa...? ¿Por qué evitamos involucrarnos, nos justificamos, no asumimos nuestra responsabilidad? Las respuestas…Son variadas: “Nadie lo hace...” “Igual, todo se junta en el relleno...” “No hay cestos...”. Realmente es un razonamiento muy simplista, ya que detrás de nuestros comportamientos, se esconden  diversos factores que hacen a que justifiquemos…siempre justifiquemos nuestros procederes y si hacen una lectura macro ambiental, fundamentalmente, en gran cantidad de países de América, nos daremos cuenta que no es casual que todos los países de la región, cumplan con casi las mismas reglas de conducta, que convivan con los mismos problemas, las mismas dificultades. Para este tema…no hay fronteras…somos todos hermanos. Veamos algunos razonamientos.

Hay muchas actitudes que obedecen a un mismo patrón de conducta, y se direccionan hacia un mismo fin: una cuota de cierto machismo, el pensar que la responsabilidad es del otro, argumentar no haber recibido información, que no le corresponde o simplemente se desligan responsabilidades a sectores discriminados desde varios sentidos. Una constante negación de pleno derecho a grupos marcados por diversas diferencias culturales, como si –en el caso de los residuos urbanos- el ensuciar, fuera sinónimo de género, raza, color o estatus social. ¿Quién lo dijo? …¿O estamos convencidos que ensucia el más pobre, el más negro o la mujer...? ¡¡¡ Por favor!!! Nada más lejos de la realidad. Entonces vemos que, a pesar de las diferencias culturales, sociales y políticas que caracterizan a las sociedades, estos, y a pesar de la multitud de recursos que se pueden disponer, es frecuente encontrar rasgos comunes en la forma de poner en práctica los cambios necesarios para la normal gestión integral, manejo y disposición final de los residuos sólidos urbanos.

Por definición, la idiosincrasia y la cultura misma de cada país están detrás de todos sus planteamientos. Dicho de otro modo, la negación hacia el otro, establece una impronta enfática de una comunidad incompleta en la región.

¿Cómo ser parte del cambio?

En lo personal, me resultaría mucho más sencillo hablar sobre el reciclado y los sistemas de gestión, para que “consumamos automatización” “consumamos implementación de gestión” o simplemente ser parte de una sociedad que trabaja sobre las consecuencias, que batallar y tratar de poner el tópico de la educación ambiental, concienciación urbana y cohesión social ante responsables de gobierno, editoriales, industrias, en congresos internacionales, ante la sociedad, Todos concuerdan…pero nadie hace lo suficiente, nadie quiere impulsar un tema que debería estar en toda agenda política, empresarial y comunitaria. No son temas que interesen (por más que si lo dicen) y deben si o si, acompañar el reciclado, la instalación de una planta de separación, una planta de compostaje…como si ésa fuera la única función en toda la gestión integral, manejo, disposición y destino final de los residuos. No se educa solamente…o lo que es peor…únicamente como creen muchos, a partir de los folletos o los afiches en la vía pública.

¿Cómo modificar ciertos paradigmas?

La educación ambiental es considerada como materia de carácter transversal

Debemos enfrentar ciertos estereotipos que hacen a una realidad ineludible. ¿Ejemplos? Si lo dicho…no necesariamente es escuchado. Lo escuchado…no necesariamente es comprendido. Lo comprendido…no necesariamente es recordado, y lo recordado…no necesariamente es implementado…deja en claro que, al margen de las divergencia de opiniones.

Uno suele ver la paja en el ojo ajeno...pero no la viga en el propio... (San Mateo 7, 1-5) La experiencia nos enseña lentamente…y a base de errores. Si tomáramos éste enunciado en forma literal…creo que mejoraríamos en muchos aspectos el escenario ambiental que nos rodea…Claro, que deberíamos determinar que la base, sea aprender de “esos” errores. Si lo tomamos como consigna que para equivocarse, hay que hacer, y si hacer, también comprende: transmitir, informar, enseñar, comunicar… caeríamos rápidamente en que necesariamente parte de la respuesta es concienciar (concienciarme, concienciarnos, concienciarlos… como lo quieran exponer) y no hace falta que lo formule yo, para darnos cuenta que la humanidad toda, no lleva esta impronta a todos lados.

Veamos qué pasa con la educación ambiental

La Educación Ambiental debe tener principalmente un carácter integrador, es decir, que se ocupe de la totalidad de aspectos naturales, sociales, culturales, etc. Debe abarcar a toda la población y a su vez, por considerarse interdisciplinar, llevar una línea permanente, un ámbito continuado de aplicación. En la mayoría de los sistemas educativos, la educación ambiental es considerada como materia de carácter transversal en la educación de los alumnos, centrada en algunas asignaturas (Ciencias y Sociales en España y Francia, Ciencias Naturales en Argentina y Ciencias, Geografía y Tecnología en Inglaterra). En otros países, el modelo tradicional de educación ambiental está estructurado generalmente en áreas curriculares que no satisfacen todas las necesidades formativas que se necesitan. La realidad nos demuestra, día a día, que los problemas urbanos no pasan por las aulas, y ese es un tema que debemos reformular. No existe foro internacional donde no se lleve a esa conclusión…sin embargo seguimos sin hacer nada. Las entidades educativas siguen sin hacer acuse de recibo a este escenario. Por ello, estamos ante la necesidad de implantar una educación como proceso de cambio intencional, individual, cualitativo y cuantitativo, que una persona ha de realizar en su comportamiento, con finalidades adaptativas y de desarrollo personal, con relación al medio sociocultural en que vive. El academicismo centrado en planteamientos ancestrales, al no responder a las necesidades culturales e intelectuales contemporáneas, corre el riesgo de formar ciudadanos con graves carencias educativas, lo cual dificultará su desenvolvimiento en el mundo que les toque vivir, incluso uso aunque hayan accedido a niveles educativos superiores.

Cohesión social… para el "otro"medio ambiente

La cohesión social, se despliega como tema prioritario, cuando la humanidad traspasa un cambio de época, cuando los escenarios mismos de la vida en común, empiezan a ser discutidos.

Las sociedades que manifiestan mayores niveles de cohesión social, brindan un mejor marco institucional para el crecimiento económico y social. Para fortalecer la cohesión social, es necesario cuantificar la importancia de los sectores informales, identificar su naturaleza, plantear formas de expresión y participación, y desarrollar estrategias para modificar esta inserción laboral precaria y de baja productividad. El integrar a sectores a que tengan una mejor calidad de vida, es todo un tema a resolver, considerando que no solo se tiene “calidad de vida” desde lo laboral…

Hasta hoy las diferencias sexuales, como expresión cultural, sintetiza el género, y lo que se entiende como umbral de hombres y mujeres, en tal forma que inadecuadas creencias y prácticas en múltiples grados que discriminan a las mujeres, a pesar de numerosos e importantes logros obtenidos en algunos planos (podríamos adjudicar entre ellos el educativo).

¿Cómo garantizar la participación pública?

Dicen que para conocer tus propios límites…primero habría que superarlos.

Todos y cada uno de los actores que figuran en el manejo de los residuos saben cuáles son sus límites…ahora me pregunto… ¿realmente intentaron superar esas barreras?

Sabemos que no hay recolección sustentable (separación en origen) sin la participación pública. No hay plantas de tratamiento de residuos sin la aceptación pública.

En una serie de países, la participación pública es un requisito legal. Con frecuencia, la forma de participación adopta la forma de audiencias públicas o procedimientos para que el público ofrezca sus comentarios.

No debemos temer, nosotros, como sociedad, el involucrarnos si exigimos que el estado cumpla con su función.

Siempre escucho que “nosotros no podemos hacer nada…si los políticos no nos dan la oportunidad…Porque ellos…tienen el poder”… ¿Qué poder? ¿El que se le dio a partir de un voto? ¿Quién tiene el poder? ¿Quién debe exigir?

Es inevitable no “politizar este tema” y mucha gente no quiere asumir que la política está en todos lados…en la comida que consumimos, en el colegio de nuestros hijos, en nuestra casa…

¿Desde dónde debe comenzar “parte” del cambio?

Debe haber cambio de políticas públicas y es necesario que se contemple a la educación, que no se la separe de toda gestión –aunque se diga lo contrario- a los efectos de considerar que es parte fundamental del acompañamiento que se debe tener en el manejo integral de los residuos. La transversalidad que representa el medio ambiente hace que sea necesario que se contemple el diseño educativo en todos y cada uno de los procedimientos que se hagan con los residuos.

Políticas que respalden y respeten el medio ambiente, que no defiendan otros intereses que no sean los de todos para llevar adelante qué destino se le quiere dar a la basura, si incinerarla, enterrarla en un relleno sanitario, en ecodiseño, utilizarla como fuente energética.

Se maneja con cierta frecuencia, que por llenar de carteles y contenedores la vía pública, la gente saldrá corriendo a buscar el contenedor apropiado para depositar los residuos de cada uno…lamento decirles que no funciona de ésa manera. Con ese criterio, deberíamos pensar que por andar por la calle con la constitución y la Biblia bajo el brazo nos garantiza que no nos pase algo malo…y no es así.

Hay que decir las cosas por su nombre…

Al decir algo, hay que cuidar que las palabras no sean peores que el silencio con que se manejan ciertas actitudes.

Aunque vaya en contra de muchos intereses, la realidad es que la tecnología no es suficiente, pero no porque falte…ya que siempre se están desarrollando mejores estándares de automatización, de ingeniería de avanzada, maquinaria que parecen seres humanos…pero a los verdaderos seres humanos, a esos, son a los que hay que educar, capacitar y hacerles valer el peso de la ley cuando no la quieren entender como en cualquier contravención penal, civil o laboral.

Deben cambiar las pautas culturales de la humanidad, la sociedad consumista y el paradigma del crecimiento indefinido. Se debe reducir el consumismo absurdo y prescindible. Personalmente colaboro con muchos organismos internacionales y recorro muchos países de la región involucrándome en sus problemas, y descubrimos que todavía hay muchos tecnócratas de escritorio que carecen de contenidos y experiencia y ven la realidad por la fotografías que les muestran, olvidándose que necesitamos saber cómo reparar los daños que ya han sido causados, y cómo evitar que se repitan en el futuro.

Conclusión

Cada vez que alguien habla de los conflictos ambientales se le debe prestar real importancia a la obligación trabajar sobre las causas, y no sobre las consecuencias. El replantearse el comportamiento urbano, el cuidado al medio ambiente y de qué manera se lo quiere cuidar, es el modelo a seguir.

Como en todos los órdenes, existe una realidad…muchas interpretaciones que será acomodada a los intereses de quien lo interprete...pero una sola realidad que supera cualquier discapacidad visual o auditiva de la persona que se le formulen los reclamos.

La responsabilidad es nuestra, de todos, los límites no son obstáculos, y los benéficos, no siempre son económicos, ya que el problema va más allá de ese concepto, y para los que no lo interpreten así, les comento, algo que no es de mi autoría…pero merece ser tenido en cuenta, y es un mensaje centenario que dejo una comunidad indígena: “ El día que hayáis envenenado el ultimo rio…abatido el último árbol…asesinado el ultimo animal…cuando no existan ni flores...ni pájaros…os daréis cuenta…que el dinero no se come”

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Los comentarios de los lectores

13/07/2011 18:39:37
Wow nuclear yea
Ignacio

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