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Buenas noticias para las tecnologías del sector del agua

Por Adrián Baltanás,
director general de ASAGUA
redaccion@ambientum.com

El sector del agua es un activo importante de nuestro país, por su naturaleza estratégica para alcanzar una economía sostenible y una adecuada protección del medio ambiente, por la aceptable eficiencia de sus agentes públicos y privados, por su también razonable tendencia hacia la innovación tecnológica y por una notable internacionalización en comparación con otros sectores de actividad. Por ello es buena noticia la reciente presentación que la Plataforma Tecnológica Española del Agua ha hecho en Madrid de la Estrategia Española de I+D+i del Sector del Agua. Culmina así un largo trabajo que está llamado a consolidar el sector, necesitado de un avance tecnológico permanente que sustente su eficiencia e internacionalización en unos mercados cada vez más competitivos.

Es una necesidad compartida con otros sectores, que recomienda recordar rápidamente cuál es la situación de España en I+D+i, en particular desde que la Estrategia de Lisboa de 2005 confiara en el denominado “triángulo del conocimiento” -educación, investigación, innovación- para impulsar el crecimiento y el empleo de la Unión Europea, a través de una estructuración completa del sistema empresa/tecnología/ciencia.

I+D+i en España y plataformas tecnológicas

Avanzar en I+D+i en España ha supuesto siempre un gran esfuerzo para vencer las resistencias propias de una economía altamente tradicional. Así, desde el lado positivo, dicho esfuerzo ha permitido pasar de un gasto en I+D+i equivalente al 0,91% del PIB en 2000 al 1,35% en 2008. Pero queda muchísimo por avanzar, pues, en el mismo 2008, Alemania ha dedicado el 2,63%, Francia el 2,02% y Gran Bretaña el 1,88%, y el propio Gobierno español ha propuesto recientemente un gran pacto con el 3% como objetivo final.

Las Plataformas Tecnológicas están concebidas como agrupaciones que integran a todos los agentes públicos y privados de una determinada actividad, así como a los centros de investigación y universidades.

Más crítico aún es el panorama que se desprende del también reciente informe de la Comisión Europea sobre innovación en los países miembros. Los clasifica en cuatro grupos con arreglo a 25  indicadores, y España está incluida en el penúltimo, porque sólo en 4 de los indicadores se encuentra por encima de la media europea. Particularmente importante es nuestra baja puntuación en la escasa inversión empresarial en I+D+i, en la débil colaboración entre sector público y privado o en patentes registradas, debilidades estructurales que, aunque se refieren al conjunto de los sectores productivos españoles, pueden reflejar también la situación concreta del sector del agua.

Consecuencia de la mencionada Estrategia de Lisboa fue la creación de las Plataformas Tecnológicas -tanto en el ámbito nacional como europeo-, concebidas como agrupaciones que, lideradas por el sector empresarial, integren a todos los agentes públicos y privados de una determinada actividad, así como a los centros de investigación y universidades, con el fin de establecer, impulsar y seguir los objetivos tecnológicos a medio y largo plazo necesarios para la eficiencia, competitividad e internacionalización de la actividad sectorial correspondiente.

Con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación -y del ministerio sectorial correspondiente en cada caso-, en España se han creado ya casi medio centenar de plataformas tecnológicas, en sectores tan variados como el energético -con Plataformas subsectoriales para la biomasa, la energía eólica o la fusión-, las telecomunicaciones  -subsectores  inalámbrico,  por satélite o Internet del  futuro-,   las infraestructuras  -subsectores  de robótica, hogar digital o acero-, o el sector el medioambiental, que incluye subsectores como el de la química sostenible, el forestal y, por supuesto, el que ahora nos ocupa, el del agua.

El sector del agua español

El agua es un sector esencial y complejo, en el que convergen múltiples agentes. Por un lado, los de carácter público, entre los que se incluyen no sólo las Administraciones hidráulicas estatal y autonómicas -responsables de la gestión de las cuencas hidrográficas y prestadoras además de buena parte  de los servicios del agua-, sino también otras Administraciones autonómicas con amplísimas competencias en sectores territoriales y económicos vinculados al del agua -medio ambiente, ordenación territorial, agricultura, industria, turismo-, las Administraciones locales -que proporcionan la mayor parte de los servicios del ciclo urbano del agua- y todas las empresas públicas dependientes de las tres Administraciones, sean inversoras u operadoras de servicios.

La Estrategia Española de I+D+i del Sector del Agua ha sido elaborada por un quipo de expertos y representantes de todos los agentes del sector.

En cuanto al sector privado, también son muy variados los tipos de agentes, como las empresas gestoras del ciclo urbano del agua, las comunidades de regantes, los usuarios industriales, energéticos y turísticos, los fabricantes de equipos e instaladoras, las constructoras de infraestructuras y plantas de tratamiento, ingenierías o, en otras actividades muy distintas, las embotelladoras de agua mineral o los balnearios.

A todo ello hay que añadir, desde la propia perspectiva de la I+D+i, los centros de investigación y universidades por un lado, y por otro las Administraciones impulsoras del desarrollo tecnológico.

Para dar una idea de lo que todo este sector significa, basta recordar que tiene que garantizar un suministro anual de agua superior a los 25 kilómetros cúbicos, que el coste anual de los servicios públicos del agua es de unos 12.800 millones de euros -de los que el 68% tendría que ser soportado por los usuarios, que sin embargo sólo aportan el 45%-, y que la facturación anual consolidada del sector, con todas las empresas y entidades vinculadas y subsidiarias que se han indicado anteriormente e incluyendo la actividad internacional, se eleva hasta 23.000 millones, con unos 167.000 puestos de trabajo.

Mantener la vitalidad de un sector de estas características, avanzar hacia una gestión más sostenible de los recursos hídricos, mejorar la calidad de los servicios, y crecer en eficiencia, empleo e internacionalización exige un avance tecnológico permanente, cuyas bases se han establecido con la Estrategia Española de I+D+i del Sector del Agua presentada a finales del pasado enero.

La estrategia española I+D+i

Constituida en 2008, y liderada por el sector empresarial, con el apoyo de los Ministerios de Ciencia e Innovación y de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, la Plataforma Tecnológica Española del Agua ha realizado un gran esfuerzo de concentración con todos los agentes del sector para elaborar la mencionada Estrategia, partiendo del diagnóstico de la situación actual, diseñando una visión y objetivos para 2020 dirigidos a una gestión sostenible, y estableciendo una agenda y unos programas de apoyo para dar respuesta a las necesidades tecnológicas de esos objetivos.

Para hacer un análisis más riguroso, se han definido ocho subsectores: (1) gestión de los recursos hídricos; (2) aguas superficiales y subterráneas; (3) tratamientos y calidades del agua; (4) agricultura; (5) abastecimiento, saneamiento y agricultura sostenible; (6) espacios verdes urbanos; (7) ocio y salud; y (8) tecnologías de la información y comunicaciones. En cada subsector se han identificado diferentes líneas estratégicas de I+D+i, hasta un total de casi 50, que incluyen tecnologías tan variadas que van, desde el riego de previsión mediante sensores remotos y la biotecnología para variedades agrícolas resistentes al agua, hasta procesos avanzados en depuración, reutilización y desalación, pasando por sistemas de ayuda a la toma de decisiones de las Administraciones públicas, -la gestión eficiente del agua y la energía en edificios bioclimáticos o la lectura remota de consumos y el control integrado del coste de los servicios del agua, presencia en eventos internacionales, apoyo administrativo a la promoción del sector empresarial-, a la creación de medios potentes de información en Internet sobre I+D+i en agua -un observatorio nacional, programas de ayudas públicos españoles y comunitarios, portal global sobre la gestión del agua-, a las reformas legales y normativas -sobre la gestión del agua-, a las reformas legales y normativas -sobre recuperación de costes y tarificación, contratación pública e incentivación tecnológica, financiación privada de infraestructuras-, y finalmente a la implantación de un sistema de indicadores que integre magnitudes relativas tanto a la evolución de la gestión sostenible del sector del agua como al cumplimiento de la agenda tecnológica.

La estrategia así sintetizada disfruta del rigor que le confiere haber sido elaborada por un amplio equipo de expertos integrados en la Plataforma y representantes de todos los agentes del sector, principalmente asociaciones empresariales, grandes grupos y pymes, ingenierías, Administraciones públicas, universidades y centros de investigación, y asociaciones de usuarios. Además, tras la presentación del pasado enero se ha abierto un periodo de consultas durante dos meses, con el fin de incorporar observaciones y sugerencias y, junto con el presupuesto de inversiones y costes de gestión, hacer pública la Estrategia definitiva, coincidiendo con el día mundial del agua, el próximo 22 de marzo en Zaragoza.

A partir de ahí queda la difícil tarea de llevar a la práctica la Estrategia. Es cierto que para ello se cuenta con la propia Plataforma -reforzada institucionalmente con los estatutos definitivos que también fueron aprobados el mismo día que se presentó la Estrategia-, que cuenta con los medios necesarios para conformar un órgano de ejecución y seguimiento que integre las capacidades de todos los agentes, pero hay dos requisitos imprescindibles para el éxito de la Estrategia, cuya insuficiencia actual ya ha sido subrayada al principio por el informe de la Comisión Europea sobre el estado de la I+D+i en los países miembros.

El primer requisito está en el propio sector empresarial, que ha de liderar todo el proceso, y por ello tiene que asumir, con mucha mayor decisión y amplitud que ahora, la convicción de que la inversión en I+D+i resulta esencial para ser más eficiente y ampliar mercados; en definitiva, para el crecimiento del sector. Sin esta posición generalizada de las empresas nada es posible. El otro requisito es, lógicamente, la colaboración del sector público a través de dos vías. Por un lado, apoyando económicamente las inversiones en I+D+i acometidas por el sector empresarial, lo que desde luego implica la colaboración de la Plataforma en la elaboración de los programas públicos de ayudas, que deben mantenerse a pesar de la crisis o, precisamente, deben esforzarse por ello. Por otro lado, las Administraciones hidráulicas tienen que incentivar la calidad de tecnología en sus procedimientos de contratación de forma mucho más decidida y activar mecanismos de compra innovadora temprana.

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