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Tendidos eléctricos, la silenciosa amenaza para las aves

Los tendidos eléctricos constituyen la principal causa de muerte no natural para muchas aves, entre las que se incluyen varias especies amenazadas por la extinción. Por ello, se trata de una cuestión de vital importancia para las organizaciones medioambientales que parece haber empezado a calar en las empresas eléctricas y las Administraciones públicas.

Por Fco. Javier Molina García
redaccion@ambientum.com

Los tendidos eléctricos son infraestructuras que tienen una influencia concreta en la vida de las aves. Esa influencia puede llegar a ser positiva en algunos casos, cuando les sirven para establecer nidos en aquellos territorios donde la geografía natural no se lo pone fácil. Pero existe otra cara de la moneda, cuyas nefastas consecuencias superan los beneficios de tal uso: cada año mueren en España 25.000 aves a causa de los tendidos eléctricos, cifra que desde el Ministerio de Medio Ambiente se asume como cercana a la realidad. Este tipo de accidentes es la primera causa de muerte no natural para muchas de ellas, y afecta a varias especies de nuestro país amenazadas por la extinción, como el buitre quebrantahuesos, diferentes clases de águila como la imperial o la perdicera, o las avutardas.

Estas muertes pueden no ser muy conocidas, pero suponen un problema grave para la supervivencia de muchas aves. Desde el Área de Conservación de SEO/Birdlife nos lo resumen: “Por regla general el declive de las especies se debe a un conjunto de distintas amenazas y con distinto impacto; sobre los propios ejemplares o sobre su hábitat. Pero en ocasiones algunas de ellas puedan ser la principal causa de disminución y desaparición de poblaciones. Este es el caso de los tendidos eléctricos para varias especies de aves”.

Electrocución y colisión

Cada año mueren en España 25.000 aves por esta causa

Cuando un tendido eléctrico se interpone en su camino, el ave puede sufrir consecuencias fatales por dos tipos de incidentes:

  • Electrocución: incide principalmente sobre aquellas aves que utilizan los apoyos de los tendidos para posarse, como el caso de rapaces o cigüeñas. Al tocar a la vez dos cables conductores o un elemento de tensión y el poste en el que se apoyan, se cierra el circuito eléctrico y se produce la descarga. Factores como la situación de los tendidos (por ejemplo, si están cerca de lugares de tránsito de las aves) o el tamaño del animal (a mayor tamaño, mayores probabilidades de accidente) determinan en gran medida la posibilidad de que tenga lugar el fatídico suceso. Rapaces amenazadas como las águilas perdicera, imperial y pescadora o el milano real son algunas de las aves más sensibles a la electrocución.
  • Colisión contra los cables: puede afectar a cualquier ave que no vea el obstáculo en cuestión, pero parece que las de vuelo rápido y aquéllas con menor agilidad son más proclives a estos choques. La mayor mortalidad acontece en aquellas zonas por las que pasan muchas aves. La avutarda común, la hubara canaria o el urogallo son algunas de las especies amenazadas que más las sufren.
El remedio: corrección de los tendidos

Para luchar contra la electrocución de las aves, las empresas eléctricas e instituciones tienen a su disposición medidas como el enterramiento de los cables, la señalización de los tendidos instalando salvapájaros (espirales de plástico reflectante que jalonan los cables más peligrosos para hacer visibles los tendidos para las aves), el aislamiento de aquellas zonas donde las aves se posen o la reducción de los elementos de tensión en estas construcciones aéreas.

El soterramiento es la medida con mayor número de defensores, al ser la única capaz de evitar con seguridad estos accidentes. Desde el Área de Conservación de SEO/Birdlife nos avisan de que “los salvapájaros tienen una efectividad muy reducida, ya que su visibilidad está supeditada a las condiciones climáticas, que hacen que en situaciones de neblinas o baja luminosidad las aves no sean capaces de detectarlos, además de no ser adecuados para todas las especies”, y añaden que “el aislamiento también es una medida eficaz para las aves que usan las torretas como posaderos, aunque requiere un cierto control y mantenimiento”.

Espacio para la esperanza

Afecta a especies amenazadas como el quebrantahuesos, el águila perdicera o las avutardas

Por fortuna, este problema no pasa totalmente desapercibido. Diversas compañías eléctricas han puesto en marcha iniciativas para combatirlo. Y es que “las compañías son conscientes de que es un problema importante, ya que una electrocución, además de suponer un grave problema de conservación, puede incluso provocar una mala calidad del servicio”, opinan desde el Área de Conservación de SEO/Birdlife: la dedicación de estas empresas es cada vez mayor, aunque “podría invertirse más en evaluar las medidas aplicadas y la búsqueda de alternativas”. También las Administraciones públicas han dado algunos pasos al respecto.

En esta dirección, en los últimos días se ha anunciado desde el Ministerio de Medio Ambiente la inversión de unos 13 millones de euros en tres años para la corrección de tendidos eléctricos peligrosos. También recientemente, el pasado mes de diciembre, se conoció un modelo predictivo de la Universidad de Barcelona que defendía que la mortalidad de las aves por estos accidentes puede reducirse hasta un 70% con la modificación de únicamente el 6% de los soportes de mayor riesgo.

En 2008 fue aprobado el real decreto 1432/2008, que establece medidas para la protección de la avifauna de la electrocución y colisión contra estas estructuras. De esta forma la Administración parece estar sensibilizada para poner coto a esta amenaza apostando por la corrección y el abandono de la construcción de tendidos peligrosos, aunque pueden existir ciertas lagunas en el texto. Entre ellas, su aplicación únicamente en las denominadas zonas de protección, que incluyen únicamente las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), las áreas dentro de los Planes de Conservación y Recuperación de especies amenazadas, y las áreas prioritarias de estas últimas; de esta forma el resto del territorio queda fuera del ámbito de aplicación de la norma (artículo 4.1 del citado real decreto). En cualquier caso, el primer paso parece que ya se ha dado; esperemos que no sea el último.

Fotos: www.@stock.xchng

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Los comentarios de los lectores

11/11/2013 14:03:13
El pasado domingo,dia 10 noviembre,entregue un buitre leonado a la guardia civil,al parecer el animal pudo haber tropezado con algun cable.pregunto como puedo saber si el mismo fue entregado en un centro del campo de gibraltar.gracias
manuel gutierrez gil

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