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La Entrevista: Iñigo M. Sobrini

Luis Miguel Jimenez Herrero

“Las mejoras ambientales deben suponer una mejora económica y de rentabilidad del proyecto”

En 30 Segundos

Iñigo M. Sobrini es Ingeniero Superior Agrónomo, Ingeniero Técnico Forestal, y tiene un Master en Evaluación y Corrección de Impactos Ambientales.

Es Socio y Director técnico de ICMA-Ingenieros Consultores Medio Ambiente, SL, empresa dedicada a la Consultaría y Servicios Medioambientales desde hace casi 20 años. También es Presidente de la Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental, filial española de la IAIA-International Association for Impact Assessment.

Por Jenifer Quintanilla
redaccion@ambientum.com

Desde su experiencia, ¿cuál ha sido la evolución del sector de las consultarías medioambientales?

Las consultarías medioambientales inicialmente se limitaban a asesorar a sus clientes sobre los requisitos legales que debían cumplir en su actividad, para evitar sanciones. El desconocimiento por parte de las empresas de la legislación ambiental que se les aplica les obliga a contar con este tipo de asistencia técnica. Aunque existe la alternativa de montar un departamento propio multidisciplinar que le preste ese servicio desde dentro de la propia organización.

La EIA es una herramienta de incalculable valor para la protección ambiental

Sin embargo, en los últimos años, gracias a una mayor concienciación ambiental general, la consultoría va más allá y busca no sólo ayudar al cliente para su estricto cumplimiento legal, sino para que aproveche la excelencia ambiental como seña de identidad, como elemento diferenciador con la competencia. Hay que reconocer que en tiempos de crisis este aspecto se ha frenado considerablemente, pues el medio ambiente se percibe todavía como un lujo, y las empresas no están ahora para lujos, si no que luchan por defender sus cuentas de resultados.

Y aquí se abre otra oportunidad para las consultorías ambientales, en el sentido de que, en mi opinión, las mejoras ambientales deben suponer una mejora general del proyecto, también en términos económicos y de rentabilidad. Hay que ser imaginativo, y que las medidas de mejora ambiental, que como consultores proponemos a nuestros clientes, se deriven en consecuencias positivas para el medio ambiente (por supuesto) y para la rentabilidad del proyecto, abaratando costes, ahorrando recursos, simplificando procesos, etc.
 

Como especialista en la Ley de Responsabilidad Medioambiental, ¿cuáles son los principales aspectos que deben tener en cuenta las empresas para su correcta aplicación?

La LRM viene a cambiar las reglas del juego, pues al “Quien Contamina Paga” se le añade “Y Repara”.  Es importante resaltar que el hecho de que una empresa esté eximida de suscribir una garantía financiera, no le exime de la obligación de correr con los gastos de reparación, en caso de accidente medioambiental. Esta obligación, además, tiene la particularidad de ser ilimitada, es decir, se deben pagar todos los costes de prevención, evitación y reparación, cualquiera que sea su cuantía, no sólo del medioambiente, sino también de los servicios que hayan podido ser afectados.

El responsable es el operador de la actividad, entendido como el que desempeña la actividad, o el que la controla, o el que tenga un poder económico determinante sobre ella. Y solidariamente responden los gestores y administradores de hecho y de derecho, incluso patrimonialmente. En caso de operadores múltiples, responden mancomunadamente.

Y además de responsabilidades, la Ley impone una serie de exigencias muy claras como son: el comunicar cualquier posible daño, o amenaza de daño, colaborar en definir medidas reparadoras y su posterior ejecución, adoptar medidas de prevención y evitación adecuadas. La novedad es que la exigencia de adoptar medidas de reparación se produce incluso aunque no se haya incurrido en culpa o negligencia.

La protección frente al ruido se ha convertido en un tema relevante en la sociedad actual, ¿qué tipo de  proyectos son los que más se demandan sobre este tema?

Respecto a la protección frente al ruido, la vigente Ley del Suelo, de ámbito nacional, y las propias de las comunidades autónomas que cuentan con ellas obligan a cumplir unas condiciones concretas de contaminación sonora. Esto se traduce a que en función del área de que se trate (una zona de viviendas, un parque público, un colegio, un polígono industrial,…) se permite un nivel sonoro determinado. Esto obliga a realizar estudios de las condiciones sonoras actualmente existentes, en un ámbito territorial concreto, y realizar lo que llamamos los Mapas de Ruido. En caso de que una zona concreta supere los límites permitidos de ruido, es necesario acometer actuaciones de protección acústica, de naturaleza muy variada. Básicamente se dividen en dos: aquellas que buscan aminorar las fuentes de ruido, y aquellas otras que, no pudiéndose evitar el ruido, intentan evitar que se propague.

Además, los estudios de contaminación sonora tienen gran importancia a nivel predictivo cuando se trata de evitar problemas futuros, en lo que a ruido se refiere, de proyectos de nueva construcción. Así, los modelos de predicción de contaminación acústica son muy importantes, para poder establecer a priori aquellas medidas que mantengan este aspecto ambiental bajo control desde el principio de una actividad.

No sólo eres Director de una consultaría medioambiental, también eres Presidente de la Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental, ¿Por qué se creo esta asociación?

El medio ambiente se percibe todavía como un lujo, y las empresas no están ahora para lujos

La Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) nació en el año 1993, constituida por un grupo de profesionales comprometidos con la defensa ambiental. La EIA es una herramienta de incalculable valor para la protección ambiental, pues precisamente incide sobre el principio de prevención, intentando evitar los impactos antes de que aparezcan, o al menos mitigándolos hasta valores asumibles por el entorno, sin sobrepasar la capacidad de acogida del territorio.

Su objetivo es uno sólo: fomentar el desarrollo de la evaluación ambiental, como instrumento de conservación, al servicio de la sociedad. Estamos convencidos de que la EIA es una herramienta poderosísima con la que contamos para mejorar los proyectos, y así lo defendemos. No se trata de un trámite más que hay que cumplir, de más burocracia. Al contrario, consiste en un procedimiento que permite analizar los proyectos desde otra óptica diferente, integradora, que bien aplicada posibilita una mejoría inequívoca de la solución final.

¿Cuál es la importancia medioambiental de realizar un buen estudio de impacto ambiental? 

Como he dicho antes, un buen estudio de impacto ambiental debe suponer una mejora del proyecto en su conjunto, por supuesto empezando por el medioambiente. El EsIA nos permite anticiparnos a los problemas ambientales que la ejecución de un proyecto podría ocasionar en su entorno, para minimizarlos y en caso de ser posible, evitarlos totalmente. Pero no sólo eso. No olvidemos que los impactos también pueden ser positivos. El EsIA debe incidir en aquellos aspectos del proyecto que potencien todos los impactos positivos, beneficiosos desde los puntos de vista de los factores ambientales (flora, fauna, etc.), sociales y económicos.

El objetivo de cualquier EsIA debe ser modificar el proyecto original para conseguir que sus impactos positivos superen a los negativos, y así lograr un balance beneficioso en términos de sostenibilidad. 

¿Qué es lo que más destacaría de la  modificación del texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental (TRLEIA)?

La modificación del TRLEIA ha sido un intento de mejorar la aplicación de la EIA a los proyectos (no a planes y programas, objeto de otra Ley), que en nuestra opinión se ha quedado corta. Al dar el paso de modificar el TRLEIA se ha dado la razón a quienes criticaban la EIA, por suponer una traba para la autorización de proyectos. Sin embargo, se ha desperdiciado la ocasión de desligar la EIA de aquellos aspectos del procedimiento que realmente ocasionan los retrasos, como son los informes sectoriales que deben emitir otros organismos de la Administracion (que no suelen cumplir los plazos), o los retrasos de los promotores en presentar la documentación que se les requiere.

Desde la Asociación tenemos muy claro que lo que está fallando no es el marco legal, pues tenemos unas leyes de EIA, tanto nacional como autonómicas, en general suficientemente buenas. Lo que falla sin duda son los medios que la Administracion dedica a sus Servicios de EIA, generalmente muy limitados, y claramente insuficientes, para el nivel de EIA que se pretende. Deberíamos replantearnos si queremos una EIA tan minuciosa como se acomete hoy día, lo que exige muchos medios materiales y humanos por parte de todos (también de la Administracion), o bien conformarnos con evaluar menos proyectos, o hacerlo más superficialmente. No es de recibo que en España se inicien al año unos 10.000 expedientes de evaluación ambiental, muy por encima de otros países de nuestro entorno.

 

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