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La masacre de Flipper

El documental The Cove, ganador de una estatuilla en la pasada edición de los Oscar, ha acabado con gran parte de la desinformación sobre la matanza indiscriminada de delfines. La cinta del ex fotógrafo de National Geographic, Louie Psihoyos, desentraña la turbadora actividad de un grupo de pescadores en la cala de Taiji (Japón). La cautividad y matanza de este tipo de cetáceos sale a la luz pública mundial mientras la ciudadanía se pregunta cuál es su statu quo en sus respectivos países. La alarmante respuesta señala que Occidente no está tan alejado de las terribles prácticas desveladas por The Cove.

Por Lara Vesga Cobarrubias.
redaccion@ambientum.com

No siempre está la felicidad tras la sonrisa del delfín

No siempre está la felicidad tras
la sonrisa del delfín. /stock.xchng

Ric O´Barry se hizo famoso en los años sesenta por entrenar a cinco delfines hembra, que en la exitosa serie estadounidense tomaban el nombre de Flipper. O´Barry seleccionó a estas hembras de la especie delfín mular (Tursiops truncatus) por ser menos agresivas que los delfines macho. Además, poseen una piel más brillante y limpia al no pelearse con otros delfines, lo que las hacía sin duda más estéticamente perfectas de cara a aparecer en televisión. La fama de la serie se hizo notar durante sus tres temporadas de emisión. En los 88 episodios de Flipper se muestra un mundo de felices delfines que juegan y se divierten con los seres humanos, que muestran una aparente unión idílica con esta especie animal. Sin embargo, la realidad resultó ser otra y apareció con claridad ante los ojos de O´Barry cuando uno de sus delfines intérpretes de Flipper, Kathy, murió entre sus brazos. El ex entrenador de estos cetáceos cuenta apenado en The Cove cómo son los propios delfines quienes deciden seguir respirando o no. Su respiración, al contrario que la humana, supone un esfuerzo consciente y voluntario. Así, fue la propia Kathy quien se acercó con ojos tristes hacia su entrenador y decidió dejar de respirar. Para O´Barry este fue un suicidio que determinó su futuro. A partir de ese momento se convertiría en el mayor activista en contra del cautiverio y la matanza de delfines. The Cove sólo es parte de la redención que busca O´Barry. Su ingente actividad en este ámbito va desde la liberación con sus propias manos de delfines capturados, pasando por la publicación de libros, hasta la fundación de una organización sin ánimo de lucro llamada Dolphin Project Inc.

La cautividad también acaba en muerte

“Los delfines en libertad llegan a vivir unos 40 años, mientras que en cautividad no logran sobrevivir más de 8 años”

La realidad que se denuncia en The Cove no es solo la matanza indiscriminada de delfines. La cautividad en zoológicos y delfinarios es una práctica sumamente dañina para estos animales. Los síntomas de los delfines en cautiverio han dado nombre a una nueva patología: la zoocosis. Tristeza, inapetencia, claustrofobia, estrés o autolesionismo son algunos de los terribles síntomas de dicha patología. Los delfines, poseedores de un sistema de orientación mediante emisión de ultrasonidos, se encuentran continuamente nadando en círculos en una piscina cuyas paredes les devuelven constantemente esos ultrasonidos, algo que termina deteriorando su mecanismo natural. El estrés hace que decidan morir en muchas ocasiones, como ocurrió con Kathy. A pesar del control veterinario y los tratamientos que reciben los delfines, los datos sobre su esperanza de vida en cautividad resultan esclarecedores: apenas logran llegar a los ocho años de vida, mientras que en libertad rondan los cuarenta. En el caso de otros cetáceos como la orca nos encontramos con el mismo problema: en libertad son capaces de llegar a los ochenta años de vida, mientras que en cautividad apenas alcanzan los diez.

España, el país europeo con más delfinarios

Delfines en libertad
Delfines en libertad. /stock.xchng

De los 60 delfinarios existentes en Europa, 11 de ellos, con unos 100 delfines en total, se localizan en España. De hecho, España es el único país europeo que aumenta el número de delfines cautivos en vez de reducirlo. Paradójicamente, en diciembre de 2007, el Gobierno de España creó la figura del Espacio Móvil de Protección de Cetáceos. El citado tiene el objeto de evitar el impacto negativo de las actividades humanas sobre el medio natural, con el fin de prevenir el estrés que dichas actividades puedan causar sobre los cetáceos. Dentro de estas prácticas, de las que trata esta figura legal, se incluyen aquellas como la observación turística, científica o recreativa. Pasando por encima de esta ley, cada vez son más los delfines cautivos en España para fines recreativos, sin contar los que mueren en las costas españoles a causa de la pesca.

Entre las artes de pesca más perjudiciales para estos animales están las redes de deriva, las de cerco y las de arrastre. Las redes de deriva, conocidas como “las cortinas de la muerte”, llevan prohibidas desde el año 1994. Aún así, siguen utilizándose de manera ilegal, principalmente en la zona del Mediterráneo. En la costa vasca, estas “malas artes de pesca” se cobraron la vida de 300 delfines en el año 2000. En otras ocasiones, los cetáceos sufren agresiones directas por parte de los pescadores. Aunque en España no es habitual el consumo de carne de delfín, ésta se utiliza con frecuencia como cebo para pescar. A veces también se les agrede para que no interfieran en la pesca. Otros escollos con los que se encuentran los delfines son la contaminación, procedente sobre todo del uso de productos químicos y pesticidas industriales, y el tráfico marítimo derivado de un falso “ecoturismo”. Se trata de embarcaciones que acuden a los perímetros acuáticos ocupados por cetáceos para visitar a estos animales. Estas excursiones suelen producir alteraciones directas, en el caso del arrojamiento de basura al mar, o indirectas, cuando los animales sufren heridas a causa de las hélices de los barcos. Los datos avalan  estas alteraciones: en los últimos años, en la costa andaluza, el 60% de los animales varados corresponde a los delfines. En esta lista negra le siguen al delfín otros cetáceos, como los calderones comunes, los cachalotes, las orcas o las ballenas jorobadas.

“España es el único país europeo que aumenta el número de delfines cautivos en vez de reducirlo”

Estas actividades perniciosas son comunes en Europa, aunque también existen iniciativas que han ayudado a los cetáceos. En 1992 los Gobiernos de Italia, Francia y Mónaco designaron un espacio en el Mediterráneo destinado a ejercer de santuario marino. Un espacio intocable para los países costeros en el que los delfines y demás cetáceos pudieran vivir en paz.

Sin duda, la incansable lucha de O´Barry y otros activistas por denunciar una situación terrible y mejorar la calidad de vida de los delfines ha lanzado un claro mensaje al mundo. Prueba de ello es la campaña internacional que dio comienzo el pasado 4 de julio de 2009. Esta campaña tenía por objetivo entregar un millón de firmas de ciudadanos al Parlamento europeo para erradicar el cautiverio de los delfines. Poner fin a la construcción de nuevos delfinarios así como al comercio de todo tipo de cetáceos es la meta. El derecho de un animal a vivir en su ambiente natural nunca debería estar subordinado al derecho del ser humano a disfrutar de la visión de estos cetáceos; mucho menos a decidir sobre su libertad o su vida. Actualmente los avances tecnológicos permiten disfrutar de estos seres marinos a través de documentales, una práctica que no resulta dañina para los cetáceos. Es una necesidad acuciante terminar con estos lugares de entretenimiento, que ocultan en realidad una triste prisión.

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Los comentarios de los lectores

30/11/2010 16:18:40
Vaya, hace falta llegar al 2010 para percatarse de estas cosas? hace falta estudiar biología para "demostrar" esto... hace falta vivir en el "primer" mundo para poder valorarlo..pues no, todo esto ya se sabía hace tiempo.
Miguel
30/11/2010 17:04:10
El ser humano es el único depredador que mata no solo para comer sino también por placer - Qué podemos esperar de nosotros mismos si no cambiamos nuestra forma de ser, tan agresiva con nuestro medio ambiente. Lo destrozamos todo y no parece que esto tenga remedio mientras dé dinero.
liriga
01/12/2010 9:57:38
Es desconsolador ver que el humano no hace otra cosa que controlar, manipular y estropear haya donde llega.
Berta
03/12/2010 13:01:14
He visto este documental y la verdad me dejo en sock. No puede hacer otra cosa que llorar. Desgarrador!!!!
Ruth

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