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Sabiduría popular Vs. Ciencia:
La convivencia entre la agricultura tecnológica y la tradicional

Por Karla Alejandra Rojas Armijos
redaccion@ambientum.com

La convivencia entre la agricultura tecnológica y la tradicional

El desarrollo del hombre del siglo XXI viene de la mano de la tecnología. Este progreso tecnológico, el mismo que se configura como fuerza económica y social, también ha llegado a la agricultura. Los procesos tradicionales transmitidos de generación en generación conviven ahora más que nunca con las nuevas formas de producir alimentos, pero ante este avance ¿Estamos perdiendo lo tradicional a favor de lo meramente tecnológico?

Gracias al desarrollo de la agricultura, el ser humano ha podido modificar y amoldar la estructura genética de los cultivos que siembra. Su selección se ha ido perfeccionando para lograr un crecimiento más rápido, semillas de mayor tamaño, frutas y verduras con más sabor o con colores más llamativos.

Por tanto, se ha pasado de una agricultura tradicional donde la naturaleza daba al hombre aquello que podía, a un mercado agrícola donde el hombre elige qué producir. A lo largo de este tiempo, el vínculo entre la naturaleza y el hombre ha cambiado y a esa memoria tradicional se ha incorporado una gran cantidad de innovaciones tecnológicas y productivas.

Cambio ecológico en la producción agrícola

Desde la revolución industrial del siglo XVIII, destacando la “revolución verde” de mediados del siglo XX, se ha dado un cambio intenso en la formación agrícola, donde la agricultura elemental y rudimentaria ha tenido mayor contacto con técnicas más sofisticadas.

“Los valores del campo siguen latentes aunque poco a poco van perdiendo intensidad

Puede que la sabiduría popular de quienes cultivaban el campo no estuviese basada en métodos con profundos conocimientos en genética, ni en el uso de grandes recursos con maquinaria pionera de plaguicidas y fertilizantes. Sin embargo estas prácticas fueron las que dieron de comer y sustentaron nuestra sociedad, fruto de una selección manual y del trabajo de sol a sol.

El conflicto entre la agricultura tradicional y la moderna cobra más presencia debido al intento de recuperar la memoria de ese pasado más autóctono. Este cambio tiene que ver con la baja densidad de población rural con 19,79 hab./Km2 de media, mucho menor que la media del conjunto del país de 92 hab./Km2, según datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. La mayor dispersión de la población limita sus posibilidades de desarrollo económico.

A pesar de este descenso en la actividad agraria, destaca un aumento de producción debido al uso más intensivo de las tierras y al aumento de nutrientes, fertilizantes y regadíos. El principal efecto de esta situación se refleja en el mayor papel de la industria agroalimentaria en el desarrollo industrial del medio rural.

Lo rural como se conocía ha perdido peso y los nuevos modos de hacer “tecnológicos” son los que sustentan la producción agrícola de hoy. Es entonces cuando se cree que lo innovador salvará el campo y se dejan de lado los principios más naturales.

La riqueza de lo tradicional

La convivencia entre la agricultura tecnológica y la tradicional

Las formas de interacción con la naturaleza del pasado se deben traducir y trasladar al presente. “La vida del campo ha cambiado, hay cosas buenas y malas, pero es una pena que se pierda lo natural”, a Rosario Pardal,  le ha tocado vivir esa transición, oriunda de Carbajosa de Alba en Zamora, considera que las máquinas dan muchas ventajas al agricultor ya que puede descansar más, pero “para el campo no es bueno, se pierde mucho grano con las cosechadoras, no hay selección y mueren animalillos en el proceso; además, las máquinas no ayudan al medio ambiente ya que funcionan a base de gasoil”

Como ella, todavía hay muchas personas en las que los valores del campo siguen latentes, aunque asumen que éstos van perdiendo intensidad. Por esta razón, existe la necesidad de renovar esos valores, para que integren el mundo en el que vivimos con su cultura, paisaje, alimentación, preservando  medio ambiente y la vida.

Para conservar esa esencia agr ícola tradicional debemos tener en cuenta la importancia de los actores que intervienen, su formación, su compromiso y responsabilidad social. Si volvemos a practicar una agricultura tradicional retomaremos el verdadero aprendizaje, donde la participación del hombre y la naturaleza es mutua.

Es verdad que las técnicas antiguas no proporcionaban mucho confort a los campesinos, pendientes en todo momento de las labores del campo para poder comer. No existían horarios marcados por el hombre, sólo los que determinaba la naturaleza. Si un día no se cumplía, toda la cosecha podía verse afectada. Sin embargo la tecnología permite solventar muchos de esos inconvenientes. Aunque lo tradicional era más cansado para Rosario “era una gozada, hoy todo se hace con prisa y no nos paramos a degustar ese sabor del campo”.

Necesidad de cambios sostenibles

Es prioritario incentivar la formación, investigación y desarrollo en tecnologías no agresivas con la naturaleza

La formación tradicional ha sufrido un proceso de sustitución en favor de la modernidad, esto supone ruptura ¿Por qué no convertirla en convivencia? Los hábitos de la población se han visto modificados ya que las localidades han preferido dicha innovación como símbolo de desarrollo económico-social. Los pueblos que mantienen aquellas prácticas se ven desfavorecidos, pierden habitantes, recursos y servicios, incluso llegan a ser abandonados.

Según el Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural, en la actualidad existe una gran necesidad de innovación tecnológica en el sector agroalimentario por las exigencias de los consumidores en cuanto a seguridad alimentaria. Se demanda un desarrollo del medio rural que mire más allá de la agricultura y permita una mejora económica multisectorial capaz de valorizar sus potencialidades.

Del desarrollo de estas medidas depende la futura competitividad del sistema alimentario y las posibilidades reales de promover un desarrollo rural sostenible. Por ello, la investigación y la formación son puntos de partida de la innovación. Las nuevas tecnologías producen cambios importantes en los procesos productivos de todos los sectores como la automatización o la robótica para aumentar la productividad, ahorrar tiempo en las tareas y de recursos.

La sociedad global está cambiando por la aplicación de dichas nuevas tecnologías, pero no por ello hay que olvidar la sabiduría propia de los campesinos. Con esta perspectiva crece la postura de la agricultura orgánica, basada en principios más naturales y seguros para el ambiente y la sociedad. La agricultura orgánica promueve la protección de los suelos, producir alimentos de mejor calidad sin alterar el medio ambiente, ni agotar los recursos naturales.

La convivencia entre la agricultura tecnológica y la tradicional

Si queremos mantener ese estatus quo con la naturaleza, los esfuerzos se deben centrar en la recuperación de la agricultura tradicional. Además es prioritario incentivar la formación, investigación y desarrollo en tecnologías no agresivas con la naturaleza.

El libro Blanco también menciona que los agricultores adolecen de un déficit formativo, sólo un 6% han estudiado Formación Profesional y poco más del la mitad han seguido la rama agraria.

La formación agraria no tiene que perturbar su esencia, porque la naturaleza es parte activa y si bien es difícil transferir ese amor por la tierra que sienten los que dependían únicamente de ella, la vía es la comunicación para transmitir esos conocimientos.

Sería una pena perder el saber milenario de los campesinos, ya que su valor puede perdurar en el tiempo junto a esa capacidad de pasar todo el día de cara a la tierra con la hoz, sintiendo los cambios del tiempo en el propio cuerpo e incluso determinando la hora del día por la sombra que proyecta el cuerpo. Para ello no hacía falta leer o escribir, sino sentir. Si perdemos ese mano a mano con la naturaleza dejaremos de preservar la diversidad que se he había mantenido de generación en generación para sustentar nuestra civilización.

Fuente fotos: @stock.xchng

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