Por Ángela Bellota
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Algo que no pasa desapercibido en los tiempos que corren, y menos con la famosa Cumbre de Copenhague, es que debido a la actuación del hombre, La Tierra se está calentando. En los últimos años se han registrado las temperaturas más elevadas del siglo pasado, trayendo consigo graves consecuencias como el deshielo de los glaciares, el adelanto de la primavera, o la sequía de los últimos veranos. Años de grandes nevadas y precipitaciones se alternan con años en los que la lluvia escasea; piscinas que echan el cierre a últimos de septiembre y gente paseando en manga corta en pleno mes de noviembre. Hoy en día ya nada de esto nos llama la atención, pero la causa principal es el Cambio Climático.
Según diversos estudios, y aunque el Cambio Climático afecta en menor medida a los meses de invierno que a los de verano, a largo plazo todas las estaciones de esquí se verán perjudicadas.
Cada vez son más los aficionados al esquí en nuestro país. Para muchos españoles en unas vacaciones perfectas no puede faltar ese fantástico componente llamado nieve. Cada invierno, decenas de estaciones de esquí abren sus pistas con la esperanza de poder satisfacer los deseos de sus esquiadores. La temporada suele comenzar a finales del mes de noviembre pero, en ocasiones, puede retrasarse hasta la primera semana de diciembre, como ha ocurrido este último año. El fin de la temporada ronda los primeros días del mes de mayo, aunque en un futuro la nieve desaparezca cada vez más temprano.
Casi el 40% de las estaciones de esquí alpinas desaparecerán dentro de 40 años
Bien es cierto que durante las pasadas Navidades no faltó ni un copo de nieve en todo el continente, pero no debemos confundir un buen año de nevadas con una tendencia, ya que las dos últimas temporadas han sido pésimas en lo que a nieve se refiere.
Como respuesta a las escasas nevadas que nos ofrece la naturaleza cada invierno, el ser humano ha ideado un plan alternativo para poder seguir manteniendo en funcionamiento las estaciones de esquí y retrasar así el cierre del negocio. Se trata de la nieve artificial, expulsada a través de cañones especiales, cada vez más presentes en las pistas pirenaicas. Sin embargo, esta innovadora solución también tiene efectos negativos sobre nuestro planeta.
Un aumento de 1ºC equivale a elevar 150 metros la cota de nieve
Gracias a un estudio realizado hace tres años por el Grupo de Cambio Climático e Impactos Climáticos de la Universidad de Ginebra, podemos presumir que en las próximas décadas la temperatura media de los Pirineos subirá entre 2 y 3 grados en invierno y entre 3,5 y 6 en verano. La principal consecuencia de este aumento será el incremento de la cota esquiable, pasando de los 1500 metros de altura a los 2000, dejando inservibles en lo que a esquiar se refiere las pistas que se encuentren por debajo de dicho nivel (una gran parte de las pistas pirenaicas). Y es que un aumento de la temperatura media de un grado equivale a elevar aproximadamente 150 metros la cota de nieve.
Pero ese fenómeno no se dará únicamente en los Pirineos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en uno de sus estudios sobre el cambio climático realizado en febrero de 2007 y que lleva por título "El cambio climático en los Alpes europeos", revela que en los Alpes una de cada tres estaciones de esquí se verá cerrada si la temperatura media sube 2 grados.
Las predicciones derivadas de este estudio afirman que, si el ser humano continúa actuando como hasta ahora, casi un 40% de las estaciones de esquí alpinas desaparecerán en los próximos 40 años. El 60% restante, deberá adaptarse al cambio, protegiendo las pistas menos favorecidas, aumentando su altitud, y sobre todo, incrementando las inversiones en nieve artificial. Muchas estaciones de esquí trabajan hacia la diversificación, dando más importancia a actividades complementarias, y a otras secundarias. Pero sin duda, la adaptación más evidente para la mayoría de las estaciones es la de orientarlas hacia otro tipo de oferta turística que no dependa de la nieve. El futuro más probable para éstas, es su conversión en estaciones de montaña.
Además, desde el año 2007 el Instituto Nacional de Meteorología prevé aumentos de la temperatura máxima en invierno de aproximadamente dos grados a partir de 2040 en zonas como Lanjarón, Jaca o Navacerrada. El incremento será mayor en los meses de noviembre y marzo, lo que indica que la temporada para practicar este apasionante deporte al aire libre se acortará.
Si algunas estaciones de esquí terminan cerrando, el turismo en esas zonas decaerá, lo que supone un incremento del paro derivado de la disminución en las ventas de forfaits y alquileres de equipos, así como la demanda de restaurantes y alojamientos. Por lo que hay que tener en cuenta que el Cambio Climático no sólo es un problema medioambiental sino también social.
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