
La formación ambiental también se adentra en los centros penitenciarios. Los educadores buscan en las enseñanzas sostenibles la reinserción de presos. Ellos, una segunda oportunidad, verde.
Por Eva San Martín
esanmartin@ambientum.com
La formación ambiental entra en la cárcel: se trata de utilizar los valores de la naturaleza para ayudar a la reinserción social. Y de paso, orientar las enseñanzas ambientales para sumar al currículo conocimientos en uno de los sectores más pujantes: el de la economía sostenible.
"El sector del medio ambiente sigue siendo un yacimiento de empleo importante, a pesar de la crisis", cree la ministra Elena Espinosa

Presidiarias trabajando en el huerto /
Fundación Biodiversidad
El pasado febrero, durante su visita a uno de los centros penitenciarios en los que está en marcha estos programas de formación, la ministra Elena Espinosa apuntó que "el sector del medio ambiente sigue siendo un yacimiento de empleo importante, a pesar de la crisis". Una segunda oportunidad para empezar de cero.
En este sentido, uno de las iniciativas pioneras es el Proyecto Oxígeno, impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio del Interio, el primero a través de la Fundación Biodiversidad.
La formación ambiental de Proyecto Oxígeno, especialmente diseñada para los internos del Centro Penitenciario Madrid IV, de Navalcarnero, ofrece cursos relacionados con el medio ambiente que se orientan para su posterior incorporación al mercado laboral.
Por su parte, Instituciones Penitenciarias, del Ministerio del Interior, ha puesto en marcha una formación ambiental específica, que ya llega a 200 presos. La propuesta, concentrada en enseñanzas aplicadas, como la formación en jardinería y trabajo forestal, se imparte en centros penitenciarios repartidos por el territorio: desde los centros de Alcalá de Henares, a la cárcel de Albolote (Granada), o las instituciones de Segovia, Algeciras, Aranjuez y Mallorca).
Fotos: Fundación Biodiversidad