
El hotel Algarrobico, en
el Cabo de Gata.
/Pedro Armestre (Greenpeace)
Las figuras legales no sirven. Al menos para los 120 espacios naturales del litoral español que a pesar de contar con declaración de protección están amenazados. ¿Las causas? De nuevo, el urbanismo salvaje. Greenpeace ha estudiado 8.000 kilómetros de litoral. La mitad de la costa protegida está amenazada.
Por Eva San Martín
esanmartin@ambientum.com
De los 233 espacios protegidos que se encuentran en el litoral español, repartidos en más de 8.000 kilómetros de costa, al menos 120 “están acosados por el urbanismo, las infraestructuras o la contaminación”. Es la triste conclusión que revela el estudio Destrucción a Toda Costa, realizado por la asociación de protección de la naturaleza Greenpeace. Una radiografía de la costa española, que en esta novena edición se ha centrado en los espacios naturales que cuentan con alguna figura de protección, no sólo autonómica, sino avalada por la legislación estatal e internacional.
Las figuras de protección no valen. Parques naturales, espacios protegidos por la directiva Hábitat, humedales del tratado Ramsar, reservas de la biosfera… Ninguna es suficientes frente el urbanismo
La mitad de los espacios naturales de la costa que cuentan con protección legal están en peligro.
“El problema más importante de estos espacios son las competencias diluidas en el uso del suelo”, apunta Pilar Marcos, responsable de Costas de Greenpeace.
Pero figuras de protección no valen. Parques naturales, espacios protegidos por la directiva Hábitat, humedales del tratado Ramsar, reservas de la biosfera, territorios
de la Red Natura 2000. Ninguna de estas figuras son suficientes para preservar a los espacios naturales de la destrucción. Las declaraciones no sirven de salvaguarda de los valores ambientales de estos territorios cuando quien se encuentra de frente es el urbanismo. La especulación de los suelos, y el alto precio de las edificaciones en estos parajes ambientales, hacen el resto.
La mitad de los espacios naturales de la costa que cuentan con protección legal están en peligro. “El problema más importante de estos espacios son las competencias diluidas en el uso del suelo. La responsabilidad en el suelo la comparten ayuntamientos, concellos, diputaciones”, señala Pilar Marcos, responsable de Costas de Greenpeace. “El parque natural está afectado por este abanico de competencias”.
Aunque la amenaza alcanza a 21 espacios litorales protegidos de Andalucía, a otros 18 situados en la Comunidad Valenciana… y así hasta alcanzar a la mitad de los territorios, la situación podría ser peor. ”Si hubiéramos hecho el análisis a nivel autónomo, seguramente la situación hubiera sido mucho peor”, lamenta Marcos. Es miércoles 14 de julio. Marcos habla a bordo de una embarcación que cruza la zona de Tarifa, en una protesta de apoyo a una plataforma vecinal que se opone a la ampliación del puerto de Ibiza. El trabajo para proteger el litoral español es interminable.
La ecologista habla desde una embarcación que cruza la zona de Tarifa, en una protesta de apoyo a una plataforma vecinal que se opone a la ampliación del puerto de Ibiza. El trabajo para proteger el litoral español es interminable
”El desarrollo inmobiliario ha consumido ingentes cantidades de recursos naturales insustituibles, acosando al poco territorio virgen que queda en el litoral”, afirma Pilar Marcos, quien critica cierta “connivencia” de algunas administraciones con los promotores en la destrucción litoral.
“Puede que la declaración de un espacio protegido sirva a los políticos para ponerse medallas sobre su apuesta por salvar la costa. Pero cuando, años después, descubren que esa protección es incompatible con algún proyecto urbanístico, intentan saltarse la norma que ellos mismos elaboraron, convirtiendo a estos espacios en parques de papel, en papel mojado".

Mordiscos en forma de segundas residencias. Residencias en el Parque Natural de la Albufera,
en Mallorca. /Pedro Armestre (Greenpeace)
“Coincide que donde menos se protege la costa son también los territorios con un mayor número de casos de corrupción asociados con el urbanismo. Es el caso de Andalucía y la Comunidad Valenciana”
Andalucía, con 18 espacios protegidos amenazados en su territorio, es el peor ejemplo de destrucción costera. En su territorio se alza uno de los paradigmas, convertidos en símbolo de urbanismo ilegal e insostenible: el hotel Algarrobico, construido en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, uno de los pocos parajes vírgenes que quedan en el Mediterráneo.
Los territorios con poca protección tampoco escapan de las críticas de los ecologistas. “Asturias es, después de Euskadi, la comunidad autónoma con menos espacios protegidos en la costa”. La región cuenta con actuaciones próximas que vulnerarán aún más la costa, como “la creación de hasta 2.500 amarres en su litoral o la construcción de un campo de golf en Gozón”, en plena Red Natura 2000.
La Comunidad Valenciana, con 21 territorios protegidos en peligro es la región con más espacios amenazados por el urbanismo. “El acoso urbanístico al Parque Natural de La Albufera se repite, donde municipios como El Saler, El Palmar o Sueca siguen asfixiando a este humedal”, señala el estudio.

La urbanización Riumar está plantada en pleno
Delta del Ebro, en Tarragona. / Greenpeace
El barullo de competencias en los espacios naturales complica la gestión de estos espacios, pero la especulación también es importante” para entender la destrucción de la costa protegida, señala Marcos. Basta con echar un vistazo a las comunidades más amenazadas: Andalucía, con 21 espacios protegidos en peligro, Comunidad Valenciana (18).
”Es curioso porque en el caso valenciano y de Andalucía coincide que son también los territorios con un mayor número de casos de corrupción asociados con el urbanismo”, apunta. “Es el ejemplo de que algo no funciona, cuando el interés privado pasa por encima de la normativa y del desarrolla sostenible”.
El informe completo Destrucción a Toda Costa, puede consultarse íntegro aquí