“Los programas de desenmallamiento de cetáceos capturados en artes de pesca, que se desarrollan ya en Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, ayudan a sobrevivir a algunos individuos”, explica Bill Perrin, Presidente de la Autoridad de la UICN encargada de la Lista Roja de Cetáceos. “No obstante, las zonas de hábitats de importancia crítica deben ser cerradas a determinados tipos de pesca, por lo menos de forma estacional, para garantizar la supervivencia de algunas especies.”
Los sonares militares constituyen otro riesgo que afecta particularmente a las ballenas picudas, que se sumergen a gran profundidad, y a otros cetáceos como la ballena cabeza de melón. Los varamientos masivos de estas especies han ocurrido con más frecuencia en los últimos 30 años.
“Una gran parte de los océanos está ahora llena de ruidos generados por los seres humanos, no sólo de los sonares militares, sino también de estudios sísmicos y de la navegación. Estos ruidos afectan sin ninguna duda a numerosos cetáceos, causando a veces su muerte”, dice Jan Schipper, de Conservation International, director de la Evaluación mundial de los mamíferos UICN. “ No son siempre mortales para las ballenas y los delfines, pero perturban sus posibilidades de comunicación y los pueden alejar, al menos temporalmente, de sus zonas de alimentación”.
El cambio climático también ha empezado a afectar a las ballenas. La distribución de muchas especies está cambiando, lo que puede causar una cascada de efectos, como riesgo de nuevas enfermedades, competencia entre especies y cambios en las poblaciones presas. Las grandes ballenas antárticas, por ejemplo, dependen del krill para su alimentación. El aumento de las temperaturas puede provocar una declinación en las poblaciones de krill, lo que causaría escasez de alimento para las ballenas.
“Para salvar a las ballenas para las generaciones futuras, debemos trabajar en estrecha relación con la industria pesquera, el sector militar y las empresas que operan en el mar, incluyendo la explotación petrolífera y las compañías navieras – y tenemos que contrarrestar el cambio climático,” dice Julia Marton-Lefèvre, Directora General de la UICN.
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