Cada año en España se generan más de 40 millones de toneladas residuos provenientes del sector de la construcción. Aunque, la recuperación y el reciclaje se han asociado tradicionalmente a los residuos urbanos y especialmente a los envases en sus distintos materiales: vidrio, metal, papel, cartón, plástico y madera.
Por: Ramón Zamorano

Planta de reciclaje de residuos de construcción
Cada año en España se generan más de 40 millones de toneladas residuos provenientes del sector de la construcción. Aunque, la recuperación y el reciclaje se han asociado tradicionalmente a los residuos urbanos y especialmente a los envases en sus distintos materiales: vidrio, metal, papel, cartón, plástico y madera, sin duda debido a que son los residuos que nosotros como ciudadanos ayudamos a recuperar. Sin embargo el 50% de los llamados “Residuos de la Construcción y Demolición” (RCD) pueden transformarse en áridos reciclados y nuevos materiales para nuestras carreteras o parques.
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Áridos reciclados. /SALMEDINA |
Se consideran RCDs a todo el material generado por la construcción y demolición de edificios e inclusive residuos de tierra, asfalto, hormigón, madera y metal. El porcentaje de reciclaje en España se sitúa cerca del 8%, aunque menos de un tercio del material reciclado se comercializa como producto reciclado (áridos para bases y subbases, drenajes, arenas y gravas, explanadas y suelos). La mayor parte se destina a rellenos o a restauración de espacios degradados (entre los que se contabiliza la restauración de canteras).
El mayor beneficiado: el medio ambiente
El tratamiento inadecuado de los residuos de la construcción perjudica al medio ambiente y supone un riesgo para la salud pública, además puede suponer un foco de contaminación para el agua y el aire. Otro aspecto a tener en cuenta es que los residuos incontrolados elevan el peligro de combustión y de incendios forestales, de emisión a la atmósfera de gases contaminantes y malos olores, degradación de los suelos, contaminación de acuíferos y aguas superficiales, y de degradación del paisaje. Sin embargo, el mayor riesgo se encuentra en la presencia de otros vertidos asociados, tales como aceites, neumáticos, baterías, etc., que encierran un elevado potencial tóxico. Todo esto no ocurriría en el caso de que los RCD sean destinados a un vertedero controlado y, los que pueden ser reciclados, derivados a gestores autorizados para su posterior tratamiento.
En resumen, una correcta gestion de los RCD tiene tres finalidades:
- Disminuir el volumen de residuos producidos por el sector de la construcción y demolición a través del reciclaje.
- Reutilizar los áridos reciclados, favoreciendo la reducción del consumo de áridos naturales y promoviendo la protección de los entornos en que éstos se producen.
- Evitar que los residuos no tratados perjudiquen el medio ambiente, degradando paisajes, ríos y arroyos cercanos.
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