Innovación para ahorrar agua y conseguir la zona verde más respetuosa. El primer congreso de gestión sostenible de parques urbanos consiguió reunir a 300 expertos en Madrid. ¿Su misión? Encontrar el jardín más ecológico. Por: Eva San Martín
 |
Parque dels Pinetons, en Mollet del Vallés. |
Medidores automáticos que detectan la cantidad de agua lluvia al instante, conectados en red. O artilugios capaces de medir la humedad del aire. La tecnología se cuela en las zonas verdes de la ciudad. El objetivo es conseguir el jardín más ecológico. Pero, ¿cómo?
Éste es el punto de partida que el 10 de noviembre reunió a cerca de 300 profesionales de zonas verdes. El punto de encuentro fue Madrid. Y el reto que planteaba el primer Congreso de Gestión de Zonas Verdes, no parece pequeño.
Más de 300 profesionales buscaron el "jardín sostenible" en la cita de Madrid
|
|
¿Existe la forma de que un jardín urbano se gestione por completo de forma ecológica? Tras horas de mesas redondas, conferencias y centenares de conversaciones que se escuchaban en los pasillos, la respuesta fue que sí. Pero antes hay que echar mano de la tecnología.
¿Qué es un parque sostenible?
La sostenibilidad tiene que ver con no derrochar los recursos disponibles. Se trata de abrocharse el cinturón y exprimir lo que tenemos. “Difícilmente se puede mantener una zona verde teniendo en cuenta sólo criterios económicos”, señala Javier Sigüenza , secretario de la asociación de empresas de jardines Aseja, organizadora del encuentro. Y aquí es aquí donde entra de lleno la innovación. “La tecnología ahorra agua y sirve para medir las necesidades hidráulicas reales”, añade Sigüenza.
Aunque las máquinas entran despacio en el tradicionalmente reacio mundo de las zonas verdes, sí que empiezan a verse algunas tendencias. La ecotecnología empieza a abrirse un hueco en el mundo de los espacios verdes urbanos. Y, los pronósticos apuntan, a que cuando llegue, será para quedarse.
“La tecnología ahorra agua y sirve para medir las necesidades hidráulicas reales”, dice Sigüenza
|
|
Medidores de agua de lluvia enganchados en red, para tomar muestras en diferentes puntos del jardín. O complejos aparatos que saben leer la cantidad de humedad que queda en el aire, son sólo algunos de los ecoartilugios que se abren paso en las zonas verdes.
“Es triste ver como, en ocasiones, a pesar de que llueve, el riego automático sigue conectado en los jardines”, señala Sigüenza. Su asociación se encarga de mantener siete de cada diez jardines públicos españoles.
Sin embargo, aunque la tecnología ayuda, las máquinas no lo hacen todo. Y en este momento, es cuando conviene tener en cuenta también a la naturaleza: elegir qué árbol se planta y cuál no puede ser una de las claves para tener éxito en la zona verde. “En este sentido”, añade Sigüenza, “también conviene optar por el fitosanitario adecuado o aplicar el abono más eficiente”.
En la capital, todavía la la mitad de los jardines públicos se riegan con agua potable
|
|
Sin embargo, el camino que queda por delante es aún muy largo. Y no faltan ejemplos para hacerse una idea de que persisten grandes agujeros para llegar al ecojardin . Sólo en la ciudad de Madrid, la mitad de los miles de litros que cada día se utilizan para regar los jardines públicos son de agua no son reciclada. O lo que es lo mismo: decenas de miles de hectómetros que podrían usarse para el consumo de los ciudadanos, acaban regando las zonas verdes de la ciudad.
|