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Revista Ecotimes noviembre
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¿Evitarán las luces diurnas las muertes a más de 150 km/hora?

Hurgar en la basura


La nueva norma de residuos de Madrid, además de polémica, atenta contra el derecho a la intimidad de los ciudadanos

La normativa de basuras que Madrid aplicará a partir del próximo año incluye una peculiar iniciativa: la capital contará con un escuadrón de 300 inspectores que se dedicarán, literalmente, a hurgar en la basura. La misión de esta tropa de la inmundicia no es otra que la de vigilar el interior de los contenedores vecinales, en los que pretenden detectar a aquellos ciudadanos que no separan la basura adecuadamente. La multa por no ayudar a reciclar es de hasta 750 euros. La concejal de Medio Ambiente, Ana Botella, artífice de la ordenanza, no ha tenido reparo en reconocer que, para localizar a los “infractores”, se escudriñarán los contenedores, donde buscarán “pistas” como la correspondencia personal. Si no logran dar con él, la multa recaerá sobre la comunidad de vecinos.

Son las medidas disuasorias, y no las multas que quiere implantar Botella, las que explican el éxito del modelo de basuras alemán

La primera cuestión que llama la atención es que se normalice, mediante una ordenanza, la posibilidad de que este nuevo escuadrón rebusque en la basura que los ciudadanos, de forma anónima, deciden eliminar. Si pueden mirar la correspondencia y el nombre de su propietario para delatar a los infractores, ¿quién asegura que no usen para delatarles otros objetos íntimos de los que los ciudadanos trataron de deshacerse? Parece que a partir de ahora, para salvaguardar la intimidad, no bastará con vigilar los datos personales que mostramos en internet. Ahora además, habrá que estar atento con lo que arrojamos a la basura. Aunque se trata de un proyecto de ordenanza, que necesita la aprobación del Pleno (en el que el PP es mayoría), la oposición ya ha criticado la medida.

El modelo de recogida de basuras que funciona en Alemania (desde hace dos décadas) es el que Botella ha puesto de ejemplo para defender su llamativa norma. Sin embargo, el sistema alemán no penaliza a los ciudadanos que no separan, como sí pretende hacer el Ayuntamiento de Madrid.

Son las medidas disuasorias (y no las sanciones) las que explican el éxito del modelo germano. Lo que los ciudadanos pagan por la recogida de basura cambia en función de la cantidad de residuos que se acumulen. Una medida, que sin duda, cala en los alemanes: saben que cuanto menos residuos generan menos pagan por el servicio de recogida a final de mes.

Además, las multas por no separar ya han fracasado antes en otras ciudades. Barcelona trató de aplicar un sistema similar durante unos meses. Las críticas ciudadanas obligaron al consistorio a rectificar, y ahora sólo se multa a quienes sorprende in fraganti. ¿Tiene sentido ponerla en marcha ahora en Madrid? Parece que no.

“Peras con manzanas”

“Si no hay dinero, habrá que subir los impuestos”, advirtió el concejal de Hacienda, Juan Bravo, pocas semanas antes de anunciar las multas por no separar. No se pone en duda que el cuidado del medio ambiente necesite un impulso económico. Pero no con chapuzas. Los ciudadanos no se merecen que el ayuntamiento cuide de su salud urbana con parches y sí una política ambiental sólida que les tome en serio.

Conviene que las administraciones separen de forma nítida el interés por cuidar el medio urbano de los fines meramente recaudatorios. Una mezcla tan desordenada de ambos conceptos como propone Madrid (que reconoce la necesidad de recaudar fondos para salvar la crisis) manda el mensaje equivocado. No se pone en cuestión el principio El que contamina paga, ampliamente aceptado en la comunidad internacional. Pero no conviene, usando un famoso símil ya utilizado con desatino por Botella en otra ocasión, “mezclar peras con manzanas”.

Para acabar de enredar el culebrón de la basura, el alcalde Gallardón ha resucitado la tasa de recogida de residuos, de 60 euros, (que ya se paga en muchas capitales de provincia y también en municipios de la región) que desapareció de la ciudad antes de implantarse el impuesto de bienes e impuestos -en 1990-, y que los madrileños empezarán a pagar el próximo año. Lo dicho, peras con manzanas.

 

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Eva San Martín
Ambientum

Los comentarios de los lectores

27/11/2008 11:53:13
esto es una locura!!!!!!como es posible que se permita esto?????estoy a favor del reciclaje, pero no creo que haya que llegar a este punto, no es más eficaz la enseñanza, informar sobre todas las ventajas que supone reciclar correctamente?????creo que meter miedo a los ciudadanos no es la mejor opción para conseguir eficacia en el reciclaje, me parece denigrante, tanto para aquel en el que le rebusquen en la basura como para aquel que tenga que hacerlo.....
patricia
27/11/2008 17:30:49
Esto de acuerdo, Patricia. Hay que reforzar la educación, convencer de que el reciclaje es necesario, no emplear medidas coactivas que pueden originar el efecto contrario al deseado.
Tábata
25/02/2009 13:32:46
¿Por qué no nos enseñan a reciclar? Todos queremos, pero no sabemos. Sabemos qué hacer con un brick de leche, una lata de conservas o un periódico pero, ¿qué se hace con cosas como un toalla vieja, unos pañales o unas compresas?
Oli

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