El río Ebro, el segundo más caudaloso de la península Ibérica, es el principal responsable de este entorno, aportando los materiales arrancados de su cabecera para depositarlos aquí, en la conjunción con el Mediterráneo. Los sedimentos son por lo tanto, materiales provenientes de los Pirineos, el sistema Ibérico y la Cordillera Cantábrica, lugares de donde nace el río y afluentes de él. La cantidad de materiales sedimentados han creado una superficie de más de 320 km², en la que se han formado numerosos hábitats. La actual forma del Delta es una "flecha" perfectamente dibujada que penetra cerca de 22 km en el mar, creando así el segundo mayor delta del Mediterráneo tras el Delta del Nilo.
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"Espejismo" en El Delta del Ebro
Foto: Cristina Martín |
Actualmente instalaciones de grandes presas hidoreléctricas en el cauce del río han frenado el crecimiento del Delta. La erosión marina es mayor a los sedimentos depositados por el río, contribuyendo así, a la desaparición de muchos metros de tierra favoreciendo el retroceso del Delta. Prueba de ello son las fotografías y mapas que acreditan el cambio que ha sufrido el Delta en los últimos 50 años, sobre todo en la parte donde el rio y el mar confluyen. Haciendo desaparecer entre otros el primer faro del Delta que actualmente se encuentra sumergido bajo el agua.
De las actividades económicas importantes incluyen la agricultura (cultivos de huerta, frutales, arroz), la pesca, la acuicultura y el turismo con un valor económico anual total de unos 100 millones de Euros. Los campos de arroz cubren sobre unas 20.000 ha. Asimismo mantiene una pesca importante.
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