Hay un doble interés en el programa SACRE. Por un lado, el censo de las propias aves. Por otro, como un indicador del estado del ecosistema y la biodiversidad: las aves son sensibles a los cambios en el medio y se conoce más de ellas que de otras especies; la alteración del número de individuos en sus poblaciones es una señal inequívoca de que se están dando cambios en el ecosistema. La Unión Europea tiene el compromiso de detener la pérdida de biodiversidad antes del año 2010, y programas como éste son una herramienta indispensable para detectar esos cambios y sus causas.
En este sentido, una de las tendencias futuras que se ven con precaución a nivel europeo es el aumento de los cultivos destinados a biodiesel . Se sabe que las aves se adaptan a los cultivos de la zona en la que viven y que, además, las lindes entre los diferentes campos agrícolas son un buen refugio para ellas, ya que cuentan con una vegetación silvestre diversa. Las grandes extensiones destinadas a cultivos energéticos no sólo implican un monocultivo intensivo sino la posible pérdida de esas lindes.
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Golondrinas
Foto: José A. Matesanz |
La urbanización creciente es otra amenaza para las aves de medios agrícolas, apuntan desde GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su hábitat). Hay dos tendencias, detalla Jimena López, de GREFA, las aves más cosmopolitas, a las que la presencia del hombre les puede incluso beneficiar, como el estornino o la urraca, y las aves insectívoras, como las golondrinas o los vencejos, más sensibles a la presencia del hombre y cada vez más amenazadas.
"Hay gente que acude a nosotros diciendo que quiere quitar de su casa los nidos de golondrina del chalet", relata Jimena López. Las golondrinas son aves protegidas, lo que no evita sin embargo los casos de destrucción ilegal de nidos. Al centro de recuperación de GREFA, explica Jiménez, han llegado nidadas enteras de golondrina, mientras que la pareja de progenitores, una vez destruido el nido, "se queda perdida, no sabe qué hacer". Si el nido realmente molesta, añade, hay que saber en qué momento del ciclo hay que actuar, no cuando están instalados los polluelos. "También hay que pensar un poco a la inversa y en las molestias que nosotros les provocamos a las aves", afirma tajante. No hay que olvidar que también reportan beneficios. Aves insectívoras como las golondrinas son vitales para el control de plagas de insectos: se ha calculado que unas seis crías de golondrina pueden comer durante 21 días más de 75.000 insectos. Apreciar el valor de las aves y del ecosistema, explica López, pasa por la educación y es algo que debe enseñarse desde la infancia.
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