Con respecto al punto tercero, sostenibilidad, es importante comenzar afirmando la necesidad de potenciar al máximo el respeto al medio ambiente, con la limitación de no perjudicar los intereses económicos y sociales de los españoles, según lo expuesto en los dos puntos anteriores. Además hay otras condiciones de contorno que son las obligaciones contraídas por España con la UE en el horizonte del 2020, es decir, un consumo de energías renovables del 20%, (en el 2005 fue del 8,7%), una reducción de gases de efecto invernadero del 10%, con respecto al 2005, en los sectores difusos (transporte, vivienda, agricultura y residuos) y el ahorro de otro 20% a través del incremento de eficiencia energética.
Con estas restricciones que limitan mucho las opciones posibles hay que potenciar al máximo las políticas de ahorro y eficiencia energética y de fomento de las energías renovables. Relativo a las políticas de ahorro y eficiencia energética es importante seguir buscando que los crecimientos del PIB no requieran crecimientos aun mayores del consumo energético (intensidades energéticas menores que la unidad) y desarrollar consiguientemente incentivos que aplanen la curva de demanda o cambien su forma.
En cualquier caso hay que ser realista y darse cuenta de que partimos de consumos energéticos y eléctricos per cápita, menores que los de los países de la UE con los que aspiramos a equipararnos y que por tanto el potencial de ahorro tiene sus límites. Un camino muy efectivo para mejorar la eficiencia energética es la cogeneración. Además de lo expuesto, la previsible irrupción de vehículos híbridos y eléctricos a partir de 2015 – 2020 para contribuir al ahorro de emisiones de CO 2 va a ocasionar un incremento notable del consumo eléctrico.
Con respecto a las políticas de fomento de energías renovables no se puede perder de vista que un impulso tecnológico sostenido y eficiente debe basarse en políticas de I+D+i fomentadas debidamente. Convendría que la actual política de primas no se orientase casi exclusivamente a los promotores y prestara atención a objetivos claves a desarrollar por los fabricantes en diversas áreas: nuevas tecnologías solares termoeléctricas, sistemas de almacenamiento de energía para cuando se registre un exceso de generación procedente de las energías renovables, mejoras de gestión de las energías activa y reactiva, etc. Las actuales primas ayudan a avanzar en la presencia de energias renovables y su máxima integración en nuestro mix energético, ello sin olvidar que esa cultura de primas debería tender a ser reemplazada gradualmente por otra orientada a mejorar los desarrollos tecnológicos y la competitividad .
Hay que comentar asimismo el tema de la biomasa, que adolece de la creciente dificultad de conseguir combustible en cantidad y precio adecuados para asegurar la rentabilidad de las instalaciones. Con esta situación parece muy cuestionable que se pueda alcanzar el objetivo de pasar de los 372 MW actuales a los 3.700 MW en 2030.
También debe resaltarse la problemática de los biocombustibles. La estrategia energética de la UE establece que en 2010 deberán suponer un 10% del total consumido en el sector transporte español. Para evitar efectos indeseados, la UE sólo certificará como sostenibles aquellos cuya producción suponga una reducción de emisiones superior al 35% respecto a los fósiles y que no procedan de zonas sensibles. Por ello es importante que se modifiquen las estrategias de biocombustibles de primera generación, de modo que sirvan tan sólo para abrir mercado y se sustituyan en plazos breves y establecidos por los de segunda generación.
|