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Amazonas
Foto: Greenpeace |
La situación, especialmente en la región amazónica de Brasil es la más crítica, tal es así que el pasado mes de mayo se conocía la noticia de la dimisión de la ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva por las intenciones del presidente del país, Luiz Inácio da Silva (Lula da Silva) de apoyar a aquellos ministerios que pretenden un mayor desarrollo industrial del amazonas brasileño.
A pesar de esta situación, en Brasil, -y debido al crecimiento de su protagonismo mundial como una de las principales potencias agrícolas-, e stá naciendo un nuevo “pragmatismo”. Algunos expertos creen que la deforestación se puede resolver mediante incentivos a aquellos que viven y trabajan en el Amazonas, favoreciendo una explotación sostenible de los recursos, es decir, sin destruirlos.
Frente a la excesiva deforestación del área amazónica, el gobierno de Brasil está analizando diferentes opciones que ayuden a un mayor control de los delitos medioambientales que se producen en esta reserva mundial, y que favorezcan la reducción de la explotación comercial indiscriminada de los recursos naturales.
Una de estas propuestas , está siendo desarrollada por el Instituto Espacial de Brasil, que desarrolla desde hace unos años un sistema de vigilancia vía satélite capaz de mostrar mes a mes , las áreas más afectadas por la deforestación que , de seguir a este ritmo, podría provocar la desaparición del 40 por ciento del territorio selvático para el año 2050.
Por su parte, si el gobierno brasileño estableciera áreas delimitadas de conservación, endureciera su política y ahondara en la investigación de nuevas y más eficaces técnicas de deforestación , el alarmante porcentaje del 40 por ciento , se podría ver reducido a un 27 por ciento.
Un problema internacional
Pero el A mazonas no sólo pertenece a Brasil. Ocho países comparten este santuario de la biosfera y el resto del planeta lo siente como propio. Varias empresas multinacionales han tomado medidas en los últimos años para frenar en la medida de lo posible la grave deforestación que sufre esta región. Por ejemplo, Mc´Donalds dejó de comprar soja producida en terrenos recientemente deforestados.
La tala indiscriminada e ilegal de maderas como la caoba en Perú, el vertido de sustancias tóxicas provenientes del petróleo en Ecuador, la indefensión económica de Guyana o el desinterés de Venezuela se unen a un cambio evidente en la climatología mundial para destruir lentamente uno de los lugares que se ha convertido en el símbolo de la lucha contra el cambio climático.
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