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La legislación europea sobre calidad del aire establece también un valor límite horario de NO2, con el fin de proteger a la población de exposiciones a altos niveles de este contaminante, aunque sea por cortos periodos de tiempo. El valor límite horario para el NO2 estaba establecido en 230 μg/m3 en 2007F3F. Dicho límite no debe rebasarse más de 18 horas al año. Además, existe un Umbral de alerta de contaminación por NO2 definido del siguiente modo: “400 μg/m³ registra-dos durante tres horas consecutivas en lugares representativos de la calidad del aire en un área de, como mínimo, 100 km² o en una zona o aglomeración entera, tomando la superficie que sea menor”. Caso de superarse, la autoridad competente está obligada a avisar puntualmente a la población, informando sobre las medidas de protección a tomar especialmente a los colectivos más vulnerables.
Puesto que el Ayuntamiento de Madrid no ofrece información sobre los valores horarios de contaminación, en un formato que permita su seguimiento a lo largo del año, Ecologistas en Acción no dispone de los datos sobre superaciones de dichos límites legales para todo el año 2007. Sin embargo, disponemos de los datos correspondientes a los días 1-12 de noviembre, período en el que se produjo uno de los episodios de inversión térmica (que ocurren todos los años en Madrid), durante los cuales se dificulta la dispersión de los contaminantes atmosféricos, generados fundamentalmente por el tráfico. Como se muestra en la Tabla 2, sólo en esos 12 días se superó el valor límite horario de NO2 para todo 2007 en 7 estacionesF4F. El valor medio de toda la red registró 15 superaciones de los 200 μg/m³, sólo en esos días, lo que indica que con toda seguridad a lo largo de 2007 se rebasaron ampliamente las 18 superaciones permitidas del valor límite horario de NO2.
Los valores máximos alcanzados durante el episodio en algunas estaciones fueron espectaculares: Paseo Recoletos (629), Alcalá Final (450), Paseo Pontones (436), Marañón (430). En la estación de Paseo Recoletos la contaminación por NO2 se mantuvo por encima de los 400 μg/m³ durante cuatro horas consecutivas en la noche del día 5 de noviembre, y durante seis horas consecutivas durante la noche del día 8 de noviembre. Las autoridades municipales, no sólo no avisaron a la población, ni tomaron ningún tipo de medida para reducir la contaminación en la zona, como hubiese sido lo lógico, sino que trataron de minimizar el problema, amparándose en que sólo consideran legalmente relevante el valor medio de toda la red de estaciones de medición de la contaminación. Además, se produjo un burdo intento de manipulación de los datos de la estación de Pº de Recoletos del día 5 de noviembre, que fue denunciado por Ecologistas en Acción, tal como recogió la prensa de aquellos días.
Partículas en suspensión
El término “partículas en suspensión” abarca un amplio espectro de sustancias orgánicas o inorgánicas, dispersas en el aire, procedentes de fuentes naturales y artificiales. La combustión de carburantes fósiles generada por el tráfico (la principal fuente de contaminación por partículas en la ciudad de Madrid) puede producir diversos tipos de partículas: partículas grandes, por la liberación de materiales inquemados (cenizas volátiles), partículas finas, formadas por condensación de materiales vaporizados durante la combustión, y partículas secundarias, generadas mediante reacciones químicas entre los contaminantes desprendidos como gases en la atmósfera.
En relación con sus efectos sobre la salud se suelen distinguir: las PM10 (partículas “torácicas” menores de 10 μm, que pueden penetrar hasta las vías respiratorias bajas), las PM2.5 (partículas “respirables” menores de 2.5 μm, que pueden penetrar hasta las zonas de intercambio de gases del pulmón), y las partículas ultrafinas, menores de 100 nm, que pueden llegar a pasar al torrente circulatorio.
Multitud de estudios epidemiológicos evidencian los graves efectos sobre la salud de la exposición a la contaminación por partículas. Dichos estudios muestran que la contaminación por partículas está relacionada con: incrementos en la mortalidad total, mortalidad por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, mortalidad por cáncer de pulmón e ingresos hospitalarios por afecciones respiratorias y cardiovasculares. Estudios sobre efectos a largo plazo han estimado que la exposición a partículas en suspensión puede reducir la esperanza de vida entre varios meses y dos años. La OMS estima que la esperanza de vida de los europeos se reduce por término medio en 8,6 meses por la exposición a las PM2.5. Los estudios toxicológicos indican que las partículas finas de origen antropogénico, especialmente las generadas por la combustión de carburantes fósiles, provocan mayores daños sobre la salud que las partículas de origen geológico, como el polvo sahariano.
La legislación vigente establece dos tipos de valor límite de contaminación por PM10 para la protección de la salud humana: un valor límite diario y un valor límite anual. En 2007 el valor límite diario para las PM10, situado en 50 μg/m3, no debía rebasarse más de 35 días al año, para 0preservar una adecuada protección de la salud de los ciudadanos. Sin embargo, como se refleja en la Figura 2, el valor límite diario se superó en 51 ocasiones en la media de la red de medición de la contaminación de Madrid. 18 de las 25 estaciones en funcionamiento durante 2007 superaron el valor límite diario de PM10. Los valores más altos se registraron en las estaciones de: Pza. Luca de Tena (125 días), Paseo Recoletos (93), Fdez. Ladreda (86), Marañón (79) y Sta. Eugenia (77), que tuvieron más del doble de las 35 superaciones legalmente permitidas.
Como viene ocurriendo en los últimos años, varias estaciones han permanecido inactivas durantes muchos días a lo largo de 2007 (ver Tabla 3), y por tanto no han quedado registradas las superaciones del valor límite diario que se hayan producido en ese tiempo, lo que se ha traducido en una importante subestimación del verdadero número de superaciones del valor límite diario ocurridas durante el año. Así, las estaciones de Gta. Carlos V y Villaverde han estado inactivas todo el año (ésta última por segundo año consecutivo), y las estaciones de Barrio del Pilar, Pza. del Carmen, y Escuelas Aguirre, han estado inactivas durante más de dos meses.
Como ha ocurrido en otras ocasiones, los responsables del Ayuntamiento de Madrid achacarán el elevado número de superaciones del valor límite diario de PM10 a causas naturales, como las intrusiones de polvo sahariano. Pero los datos registrados desmienten este argumento falaz. Si bien es cierto que Madrid se ve afectada esporádicamente por intrusiones de aire procedente del Sahara, que tienen alguna incidencia en la contaminación atmosférica por PM10, estos episodios afectan, lógicamente, a todas las estaciones por igual (el polvo sahariano no diferencia zonas verdes de zonas con tráfico denso). Así pues, las enormes diferencias observadas entre estaciones (Figura 2) indican a las claras que la principal fuente de contaminación por PM10 de Madrid es el tráfico rodado, y no el polvo sahariano, como el Ayuntamiento de Madrid pretende hacer creer.
En cuanto al valor límite anual, la legislación establece que desde 2005, el valor medio de PM10 a lo largo de todo el año no debe exceder los 40 μg/m3. La directiva actualmente en vigor (1999/30/CE), preveía además, de forma indicativa, una segunda fase que debía culminar en 2010, en la que el valor límite anual se reduciría hasta los 20 μg/m3, que es el valor límite recomendado por la OMS, para una adecuada protección de la salud humana. Sin embargo, de manera insólita, en la reciente revisión de la Directiva llevada a cabo en el mes de diciembre por el Parlamento Europeo, que ha supuesto un importante paso atrás en esta materia, se ha decidido entre otras cuestiones no rebajar el valor límite anual de PM10, manteniendo los 40 μg/m3 actuales.
Los datos recogidos en el año 2007 (Figura 3), indican que tres estaciones han superado el valor límite anual de PM10 vigente: Pza. Luca de Tena (47 μg/m3), Paseo Recoletos (41), y Fdez. Ladreda (41). Por otro lado, las 25 estaciones de medición, así como la media de la red (que alcanzó los 33 μg/m3), superaron ampliamente el valor límite anual recomendado por la OMS.
En relación a los efectos sobre la salud pública de la contaminación por PM10 en Madrid, el estudio europeo APHEIS 3 (desarrollado en 26 ciudades europeas) indicó que las superaciones del valor límite diario de PM10 (50 μg/m3) provocan 83 muertes al año en la ciudad de Madrid (considerando sólo los efectos a corto plazo). El estudio señalaba también que se podrían evitar 1.699 muertes prematuras cada año (58 muertes por 100.000 habitantes), si se redujera la media anual de PM10 hasta los 20 μg/m3 recomendados por la OMS, o que una modesta reducción del valor medio anual de PM10 de sólo 5 μg/m3, podría prevenir 526 muertes anuales (18 por cada 100.000 habitantes). Otros estudios calculan que los madrileños perdemos entre 3 meses y 2 años de esperanza de vida a causa de la contaminación por PM10. Los resultados de estas investigaciones señalan la urgencia de actuaciones encaminadas a reducir la contaminación que originan los automóviles.
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