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Por sus características, la implantación comercial de los cultivos energéticos presenta diferentes
puntos de interés.
1- Disminución de la dependencia de los combustibles fósiles
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| Panicum virgatum, resistente planta empleada para producir biocombustibles |
Constituyen la fuente de biomasa con mayor potencial energético y la única cuya
producción se puede planificar y especializar para la obtención de energía. En un estudio realizado el pasado año, la Agencia Europea del Medioambiente estableció
el potencial sostenible en 2030 para los cultivos energéticos agrícolas en la UE-25 entre 102
a 142 MTEP que se producirán en una superficie agrícola disponible estimada entre 19 a 25
Mha de actual suelo agrícola ( 2,4 Mha de superficie agrícola disponible en España). Cabe
recordar, asimismo, que la aplicación de la actual política agrícola común de la UE puede
determinar la liberación por falta de competitividad de más de dos millones de hectáreas de
superficie agrícola para las que los cultivos energéticos podrían constituir una solución viable
de continuidad.
Contribuyen a asegurar el abastecimiento sostenible de biomasa, uno de los principales
problemas actuales para mejorar la viabilidad del empleo de este recurso.
2- Ventajas medioambientales
La utilización energética de su biomasa supone una reducción muy importante de
emisiones de efecto invernadero con respecto a los combustibles fósiles, lo cual les convierte
en una estrategia relevante para cumplir con los compromisos contraídos en Kyoto.
La sustitución de los cultivos agrícolas tradicionales por cultivos energéticos puede
suponer una reducción muy significativa del consumo por hectárea de agua, fertilizantes y
plaguicidas de la agricultura tradicional, lo que adapta especialmente a los nuevos cultivos a
las posibilidades sostenibles de la producción agraria en España.
Pueden ser cultivos complementarios e incluso sinérgicos, bajo un punto de vista
medioambiental, con los agrícolas tradicionales, reduciendo el impacto medioambiental de
éstos, cuando se establecen ambos tipos de cultivos en alternacia.
3- Ventajas económicas y sociales
Los cultivos energéticos suponen una alternativa para tierras agrícolas no rentables para
la agricultura tradicional o bien aportan a los agricultores una posibilidad de diversificación
de su producción, con resultados positivos, en ambos casos, para sus ingresos.
Por otra parte,
el mercado energético, en sus diferentes aplicaciones de producción de calor, electricidad y
de biocarburantes puede absorver la totalidad de la biomasa producida en las superficies
agrícola y forestal excedentarias por lo que los cultivos energéticos constituyen una opción
de gran potencial para mejorar la rentabilidad de estos sectores.
La producción y uso de la biomasa está creando en sus principales aplicaciones
energéticas un empleo directo por cada 600-800 toneladas de biomasa (en base seca)
utilizada, más del 80% de este empleo en la etapa de producción de la biomasa.
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