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Especial aves migratorias
Introducción
El viaje
Los Peligros
La aduna
Fin del viaje
 Introducción Migración postnupcial de las aves
Edición Especial octubre 2007  


El fenómeno de la migración de las aves es un acontecimiento que se repite año tras año y siempre interesa a grandes y a pequeños, a expertos y a aficionados. Todos se preguntan cómo pájaros, en ocasiones muy pequeños de tamaño, saben cuándo emprender el camino, qué día exacto y, sobre todo, hacia qué lugar. Son las mejores brújulas móviles para volar miles de kilómetros sin perder el norte.

Península del Sinaí sobrevolada
por gavilanes.
Fotomontaje: Ambientum

El comportamiento de las aves ha sido importante a lo largo de la historia. Ya hace unos 5.000 años, en la isla de Chipre, en el Mediterráneo, se asociaba el movimiento estacional de un numeroso grupo de pájaros grandes con el momento adecuado para iniciar las siembras.

Los profetas del Antiguo Testamento, consideraban la migración de gavilanes (Accipiter nisus) desde el norte de Europa hacia África sobrevolando los cielos de la Península del Sinaí y el Mar Rojo , un fenómeno maravilloso y digno de ser contemplado porque simbolizaba los caminos de Dios.

La migración de las aves es muy variada. Unas apenas recorren unos cientos de metros mientras otras migran por todo el globo. Las hay que viajan de norte a sur y otras lo hacen de este a oeste. Las rutas también son muy variadas, prácticamente tanto como las especies que las protagonizan.

Es difícil definir un comportamiento migratorio más o menos general, quizás pueda serlo la migración total, es decir, aquélla que emprenden poblaciones completas de ciertas especies desde el hemisferio norte hacia el hemisferio sur y viceversa. Un viaje determinado por la escasez de alimento en su zona reproductiva.

Ciertas especies, por su parte, realizan migraciones altitudinales, esto es, de una zona baja a una más alta o al contrario, siempre en busca de más alimento.

Cabría pensar que las migraciones postnupciales son inútiles y que sería más sensato que las especies vivieran en un hábitat más cálido, donde nunca faltara el alimento para no tener que emprender estos largos viajes. Sin embargo existe una razón de peso para que el ciclo migratorio tenga sentido: es más fácil para los adultos sacar adelante a sus crías en el norte, donde los veranos son más suaves y hay menos depredadores.

Estos viajes, aunque resulte paradójico decirlo, dada la cantidad de aves que mueren en el camino, facilita la supervivencia de las especies.

El Sol y la Luna como guías de las aves

Algunas aves migran durante la noche, otras lo hacen sólo de día porque dependen de las corrientes de aire caliente, o termales, para trasladarse. Y unas terceras viajan sin parar, o haciendo muy pocas paradas, hasta llegar a su destino.

Durante la migración intervienen tres factores que ponen en funcionamiento la "brújula" de los pájaros: el magnético, las estrellas y el sol. No obstante, algunas especies también se ayudan por los sentidos del olfato, el oído y la vista.

Las interpretaciones y significados varían según las diferentes culturas, sin embargo, lo cierto es que el hecho en sí de la migración ha fascinado, fascina y fascinará a futuras generaciones. No sólo es importante el que las aves sepan el momento del viaje y que lo hagan junto a los demás individuos de su especie, también llama la atención que es un comportamiento innato, si se quiere, genético, y además, repetitivo.

Cristina Martín
Ambientum

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