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muy habitual que en los hogares españoles conviva algún tipo
de animal de compañía; perros gatos, aves y cada vez más,
animales exóticos como lagartos, iguanas, etc. En la mayoría
de los casos, estos animales se encuentran perfectamente atendidos
por sus dueños, incluso llegan a vivir en hogares donde son
tratados como auténticos “reyes de la casa”, pero en otras
situaciones, las mascotas apenas llegan a ser temporalmente
los juguetitos de los niños o el capricho de los mayores;
comprados de cachorros por su apariencia juguetona y cariñosa,
se convierten con el tiempo en un engorro para el propietario,
acabando en muchas ocasiones maltratados y/o abandonados en
cualquier carretera, descampado o perrera.
Según los artículos 5 y 6 de la declaración de los derechos
de los animales aprobado por la UNESCO y la ONU, “todo animal
perteneciente a una especie que vive tradicionalmente en el
ambiente del humano tiene derecho a crecer y a vivir al ritmo
y en las condiciones de vida y libertad que sean propias a
su especie” y “todo animal que el hombre haya elegido como
compañero tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme
a su longevidad natural”. A pesar de ello, en los centros
de protección de animales aparecen continuamente especies
de lo más variado; serpientes, tortugas, gatos, etc. pero
el más afectado es el perro y, de forma sistemática y cada
vez mayor en la época estival, cuando llegan las vacaciones
y no se cuenta con la mascota.
El problema radica en que muchas personas conciben a los animales
como elementos de “usar y tirar” que sobran una vez desempeñada
la función para la que fue adquirido (juego de niños, caza,
etc.) o cuando el animal presenta algún problema u enfermedad
molesta. La cuestión es saber valorar las responsabilidades
adquiridas en el momento de la compra; su mantenimiento y
cuidado en perfecto estado, dos o tres paseos diarios, visitas
al veterinario, algún tipo de suciedad en las casas, educación
y “manías” del animal, etc; todo un suplicio para quién no
se encuentre preparado para todo ello.
En España las cifras son realmente alarmantes; a pesar de
no existir censos reales de animales abandonados, según la
Asociación para el Fomento de la Adopción de Animales de Compañía
Abandonados (ASOFACA), el 60% de las familias que convive
con una mascota la abandona antes del primer año, mientras
que la cifra anual global de abandonos asciende a más de 200.000.
El destino de esto animales es poco halagüeño ya que carecen
de capacidad para buscarse el sustento por sí mismos. La mayoría
de ellos muere principalmente atropellada mientras esperan
que sus dueños los recojan de la carretera, además de enfermos,
maltratados o sacrificados en perreras municipales. Tan solo
un 7% aproximadamente acaban adoptados por una nueva familia.
La solución a esta situación es bastante complicada; por un
lado, la legislación es escasa, incluso nula a nivel nacional
y autonómico y, donde existe, los medios para velar por su
cumplimiento son mínimos. Además, el comercio de animales
no está regulado ni existen registros reales de copra-venta;
cualquier persona puede comprar sin ningún tipo de control
una mascota en tiendas de animales, mercadillos o a través
de carteles en la vía pública.
Las iniciativas para erradicar o paliar en mayor o menor medida
esta situación suelen ser de carácter local y, en muchos casos,
privada. Hoy en día existen, además de las conocidas perreras,
centros de acogida, albergues, etc. donde funcionan programas
de adopción y/o apadrinamiento para evitar el sufrimiento
y sacrificio final del animal.
En las perreras el mayor problema es la falta de espacio,
por lo que, transcurrido un plazo de 10 ó 20 días, un animal
no identificado es sacrificado.
Por otro lado existen multitud de pequeñas organizaciones,
habitualmente de ámbito local que, a través de donaciones
y subvenciones, logra crear zonas de acogida de estos animales.
Por ejemplo, se puede destacar el reciente convenio entre
el Ayuntamiento de Vera y la Asociación Protectora de Animales
“S.O.S. albergue para perros vagabundos de Almería” a través
del cual esta asociación recogerá una vez por semana los perros
abandonados en el municipio y a depositarlos en sus instalaciones,
siendo apadrinados por el Ayuntamiento para evitar su sacrificio
hasta que encuentren una nueva familia que los adopte.
Para facilitar la adopción de mascotas existen también diversos
portales y páginas en Internet que funcionan como escaparate
de una o varias de estas asociaciones. En estas páginas se
ofrece y facilita a los interesados en adoptar una mascota,
la posibilidad de conocer al animal abandonado a través de
su fotografía y descripción. Es el caso del portal recién
creado por ASOFACA, “www.acogelos.org”
bajo el lema 'un hogar para cada animal abandonado', como
punto de encuentro gratuito entre las perreras, centros de
acogida, refugios y albergues y los interesados en la adopción
de mascotas.
También existe la posibilidad en muchos de estos centros de
acogida del apadrinamiento de mascotas. Mediante esta opción,
el “padrino”,a través de una aportación económica garantiza
el mantenimiento de la mascota pero sin llevársela a casa,
sufragando los gastos de comida, tratamientos veterinarios,
etc.
En lo que respecta al marco legal existente y, auspiciado
por la creciente sensibilidad social en torno al respeto,
la protección y la defensa de todos los seres vivos, en general,
y de los animales más próximos al hombre, en particular, la
tendencia actual es la aprobación de leyes que regulen esta
situación y protejan a los animales frente a las actitudes
irresponsables del hombre, como por ejemplo en Cataluña, donde
desde el 2.003 está prohibido el sacrificio de animales abandonados,
o en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, donde se cuenta
con la Ley 5/1997, de 24 de abril, de protección de los animales
de compañía mediante la cual se regula, entre otras cosas,
la protección de los animales abandonados, estableciendo la
normativa referente a los servicios y establecimientos de
recogida, adopción y, para determinados casos, el sacrificio.
A nivel de la Unión Europea se aprobó en Abril de 2.003 una
Directiva que obliga a que, antes del 2.010, todas las mascotas
deberán estar registradas y controladas a través de un microchip
insertado bajo la piel. En España, a pesar de no ser aún obligatorio
a nivel nacional, si lo es en algunos municipios, aunque,
en cualquier caso, muchos dueños de mascotas, para evitar
pérdidas y robos, ya se lo han instalado. Mediante la implantación
de esta medida será más difícil que algún día, quién abandone
animales quede impune.
En cualquier caso, a pesar de toda la legislación y medidas
que se implanten, esta situación terminará cuando las personas
que adquieran mascotas las consideren como otros seres vivos
que también piensan y sienten.
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