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Edición 2004 - La Primera revista on-line de medio ambiente
Toneladas de residuos tóxicos yacen en el Ebro
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El pasado 9 de septiembre saltó la alarma en el río Ebro. Según informó la televisión autonómica catalana, TV3, entre 200.000 y 360.000 toneladas de residuos tóxicos acumulados yacen en el cauce y la orilla del río Ebro, entre las poblaciones de Riba-roja y Flix, en la provincia de Tarragona. Según el informe, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), los residuos se habrían ido acumulando a lo largo de los años procedentes del depósito de la empresa Erkimia. Entre estos residuos, dicho informe detalla que hay metales pesados como, por ejemplo, el mercurio y organoclorados como el DDT (o diclorodifeniltricloroetano, es un pesticida usado extensamente en el pasado para controlar insectos en agricultura e insectos que transmiten enfermedades como la malaria. El DDT es un sólido blanco cristalino sin olor o sabor. Su uso en los EE.UU. se prohibió en 1972 por el daño causado a la vida silvestre, pero aun se usa en algunos países. Junto a estos productos también se halló material radioactivo, la fosforita, que se utiliza en el proceso industrial de fabricación de piensos para animales.

Vista satélite del Delta del río Ebro
Estas son las principales conclusiones del informe encargado hace más de dos años por la Conselleria de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya, y es ahora cuando los científicos del CSIC y de la UAB han acabado sus trabajos.

El director de la Agència Catalana de l’Aigua, Jaume Solà, el director del Consorci d’Aigües de Tarragona, Daniel Pi, y representantes de la Generalitat garantizaron la calidad del agua del río a los alcaldes de los municipios usuarios de la provincia de Tarragona. Solà apeló a los alcaldes a mantener una actitud de “confianza vigilante” y Pi les explicó que desde octubre de 2003 el Consorci d’Aigües ha incrementado las analíticas por tóxicos.

Por su parte, el Ayuntamiento de Flix emitió un comunicado exigiendo al Gobierno y a la Generalitat para que “trasmita la información sobre los residuos tóxicos con responsabilidad”. Aseguró también que “fue conocedor de la existencia de este estudio el pasado mes de febrero a raíz de una conversación entre el alcalde con el conseller Milà y, posteriormente se mantuvo un encuentro el 5 de agosto pasado con los autores del estudio".

 
Una vez hechos públicos los resultados del estudio, los científicos responsables del informe, las administraciones y la propia empresa se afanaron por encontrar una solución para gestionar estos residuos. En un primer momento se contemplaron tres opciones, una de ellas construir un sarcófago de hormigón que selle y confine allí el material tóxico, igual que se ha hecho con el desmantelamiento de la nuclear Vandellòs I. Otra opción sería construir un paso alternativo para el río, abrirle un nuevo cauce, que comenzara antes de Erkimia y enlazara con la salida del Ebro tras el pantano de Flix. Una tercera idea sería construir un muro de contención para los residuos.

El conseller de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya, Salvador Milà, en una comparecencia ante la comisión de Política Territorial y Obras Públicas del Parlament, afirmó que sería la Comisión Técnica quien planteara las diferentes "hipótesis" de solución final para los residuos, "con sus ventajas e inconvenientes" que, por el momento, se reducen a dos: "retirar los residuos o confinarlos" en el propio embalse.
Situación de Flix
El conseller afirmó que "sea cual sea" la solución que se apruebe, los residuos "tendrán un tratamiento", que pasaría por la "neutralización de los elementos contaminantes", lo que requeriría la construcción de "algún tipo de planta" para este fin. En cualquier caso, según Milà, los contaminantes "no se quedarán como están ahora", dado que la Generalitat tiene la intención de convertir la gestión de este "problema ambiental de primera magnitud" en "una modalidad novedosa en Europa de tratamiento de residuos" químicos.

Central Nuclear de Vandellòs I
En cuanto al coste de la solución, el conseller explicó que las propuestas de tratamiento de los residuos "han de justificar la reserva de fondos de cohesión para mejorar la calidad del río Ebro" y recordó que las propuestas alternativas al Plan Hidrológico Nacional (PHN) presentadas el pasado mes de mayo a la nueva ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, incluían una partida de 90 millones de euros para la retirada de la contaminación de los fangos.

Al margen de estas fuentes de financiación, Milà afirmó que Erkimia "tendría que hacerse cargo" de parte de los costes de la limpieza "si se demuestra que parte de los sedimentos datan de entre 1988 y 1993". El conseller admitió, no obstante, que es "muy difícil" efectuar esta datación.
Milà recordó que ya existe una sentencia de 2003, "aceptada por todas las partes", que "prueba que la empresa contaminó gravemente el medio ambiente" y "almacenó residuos tóxicos en condiciones deficientes".

El responsable de Medi Ambient de la Generalitat aprovechó la oportunidad para denunciar que había habido “negligencia o incapacidad de gestión" de los anteriores Gobiernos del PP y de CiU. En relación al Ejecutivo popular, señaló que "los informes" del CSIC alertando de la existencia de los residuos "estaban en Madrid, pero el anterior Gobierno no hizo nada". De hecho, aseguró que la ex ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, "me dijo que algo sabía pero que intentaría solucionarlo por otras vías". En cuanto a la Generalitat de CiU que, debía enviar al CSN un listado con empresas que manejaran minerales con isótopos radioactivos, "omitió Erkimia", cuando sí emplea este tipo de materiales.

El conseller Milà consideró que “existen responsabilidades compartidas” en el vertido de Flix, tanto por parte de Ercros como de las administraciones que han consentido esta situación. También dijo que no se debe culpabilizar a la química de los vertidos –ya hace tiempo que no se lanzan al río, dijo la compañía Erkimia-, pero no ocurrió así en el pasado, un agravante porque no siempre ha existido una legislación para estos casos. Para Milà, que apuntó que Ercros lleva funcionando más de un siglo –por lo que se debe revisar su historia para depurar responsabilidades aplicando la legislación de cada época-, “las distintas administraciones consintieron que esto funcionara así”, intentando quitar hierro al asunto de que este tema fuera descocido por la población durante casi un año”.

No es la primera vez que Erkimia, filial de Ercros, está en entredicho. En diciembre de 2001 aparecieron miles de peces muertos en el río, en Ascó, por una anormal concentración de mercurio. Un juez de Falset archivó la denuncia por falta de pruebas pero consideró que había suficientes indicios para abrir una investigación por otros vertidos en 2002.
 
Reacciones

Para Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace, “no es creíble la ingenuidad que muestra la química ERcros ante una montaña de cientos de miles de toneladas de residuos”. “Hace años que llevamos denunciando el terrible impacto sobre el Ebro de los vertidos. Es el momento de terminar con esta pesadilla y que la planta se cierre”, afirmó Barea. Según Greenpeace, “los niveles de contaminación detectados en Flix vienen a sumarse a otros problemas detectados en el río, como la liberación de DDT al Cinca, que ponen en grave peligro la salud humana y el medio ambiente. La contaminación sistemática del río Ebro puede llevarnos a una situación irreversible en la que sus aguas no puedan ser utilizadas por ningún caso”.

Al tener conocimiento de la noticia, Ecologistas en Acción pidió la paralización inmediata de la factoría Ercros de Flix, hasta que las instalaciones se hayan reconvertido, y la dimisión del presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Ecologistas en Acción recuerda que ya avisó, en enero del 2002, de que la planta de cloro-sosa de Ercros era “la más contaminante de España en emisiones totales de mercurio”. En su opinión, la CHE ya detectó en enero del 2002 que la empresa no había cumplido la autorización de vertido concedida. Por ello consideran “inadmisible la continuidad del funcionamiento de esta planta, que envenena las aguas del Ebro, hasta que cambie su método de producción”. También denunciaron el “cinismo y la demagogia de los políticos que anteponen por un puñado de votos la continuidad de Ercros a la salud de los ciudadanos”. Asimismo, piden explicaciones a los responsables de Medi Ambient y “la dimisión del presidente de la CHE” por haber mantenido ocultos los resultados del informe.

 

Los vertidos de mercurio hasta el 2020

La planta de Erkimia (Ercros) en Flix prevé paralizar los vertidos de mercurio al Ebro en el 2020 como fecha tope. Los vertidos de mercurio se producen a consecuencia del uso de la tradicional tecnología de electrólisis con mercurio para obtener cloro y sosa cáustica, aunque en Europa ya se ha iniciado un proceso de sustitución por técnicas más limpias y modernas.

La industria del cloro reconoce que existen tecnologías más limpias, como las células de membranas, pero esgrime que la ley de Intervención Integral de la Administración Ambiental -directiva IPCC- sólo obliga a instalarlas en el caso de las plantas industriales de nueva factura, mientras que las factorías que ya funcionan sólo están obligadas a aplicar las mejoras prácticas operativas de referencia, pero dentro del mismo procedimiento con mercurio. En España, la producción de cloro con tecnología de membranas sólo representa el 8,5 por ciento, mientras que en Europa alcanza el 30 por ciento.

Salvador Milà, conseller de Medi Ambient, ha pedido que Erkimia acorte los plazos para suplir esta tecnología para que cesen las descargas en un plazo más inmediato. Aun así, reconoce que la planta emite ahora valores de mercurio muy por debajo de los máximos autorizados y por debajo de las del resto de España.

Los vertidos de mercurio han sido denunciados desde los años 80, mientras que los sedimentos de este metal acumulados en el embalse de Flix son una amenaza para el suministro con agua del Ebro en el área de Tarragona, como demuestra el hecho de que en algunas ocasiones se haya detectado su presencia en la red de abastecimiento.

Redacción Ambientum

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