Revista Ambientum
Edición 2004 -Suelos y Residuos
Eliminación de residuos con plasma

Dentro del campo de las nuevas tecnologías en la industria, el empleo del plasma en muy diversas aplicaciones está destacando por su gran velocidad de expansión y desarrollo. Actualmente se emplea en los usos más simples, como método de análisis químico en la detección de compuestos, hasta la fabricación de circuitos integrados de semiconductores, templado de piezas industriales, recubrimientos anticorrosivos, obtención de superconductores, etc. y eliminación de residuos.

En este último sector, la tecnología de plasma se encuentra a nivel mundial en una fase todavía muy inicial, existiendo muy pocas instalaciones industriales de este tipo, pero dada la gran diversidad de posibles aplicaciones del plasma y puesto que esta tecnología se presenta como un medio nuevo y de gran eficacia para el tratamiento de los residuos, es previsible un desarrollo de forma específica en la eliminación de residuos y un incremento en el número de instalaciones dedicadas a la eliminación de residuos, especialmente los considerados como peligrosos.

Según el uso al que se destine el plasma, existen diversas variantes del mismo, pero básicamente se puede definir como un gas que contiene cierta parte de sus átomos básicos ionizados y, se caracteriza por contener gran cantidad de energía, ser un buen conductor eléctrico y reactivo químico.

En el caso de la eliminación de residuos, el plasma se encuentra a temperaturas extremas, superiores a los tres mil grados, obtenidas a partir del calentamiento mediante un arco eléctrico. Al introducir cualquier tipo de residuo en un horno de plasma a altas temperaturas y energías, se consiguen destruir sus moléculas estables, desintegrando prácticamente el residuo original, convirtiéndolo en una masa vitrocerámica, de propiedades físico-químicas completamente diferentes a las iniciales.

A diferencia de cualquier otro tratamiento térmico de residuos (incineración, gasificación, pirólisis, etc.) y debido a que no se trata de un proceso de combustión, sino de atomización de la materia, no se producen emisiones contaminantes a la atmósfera (dioxinas y similares) ni cenizas, tan solo quedan gases simples y un sólido inerte completamente vitrificado que puede ser empleado en la construcción, para la obtención de mobiliario urbano, como elemento decorativo, etc.

Por otra parte y, en similitud con los procesos de combustión, es posible la recuperación de calor para la obtención de energía eléctrica.

En la actualidad existen únicamente instalaciones que empleen esta tecnología en la eliminación de residuos en Japón, Canadá y Francia, a las que se sumará el año que viene, según las previsiones establecidas, otra más que el grupo Hera Holding, dedicado al tratamiento de residuos, va a instalar en Alcorisa (Teruel).

Esta instalación empleará tecnología desarrollada por la empresa canadiense RCL y las antorchas de plasma de la empresa francesa Europlasma, mediante las cuales logrará temperaturas entre tres mil y ocho mil grados. La inversión global asciende a 26 millones de euros, de los cuales, el 30% será aportado por la Unión Europea a través del programa Miner.

Esta instalación se destinará a la eliminación de residuos clase III (tóxicos y peligrosos), principalmente los que actualmente se exportan porque en España no existen instalaciones para su tratamiento y tendrá una capacidad de 32.000 Tm/año, superior a las otras instalaciones existentes en el mundo.


Se podrán eliminar en esta planta residuos como compuestos orgánicos persistentes, PCBs, lodos industriales, pesticidas, amianto, cenizas de inineradoras, etc, generando finalmente unas 7.000 Tm/año de material vitrocerámico.

Según fuentes especializadas, en unos pocos años, el número de este tipo de instalaciones se multiplicará en todo el ámbito de la Unión Europea y en el resto de países industrializados, como alternativa a la eliminación de los residuos peligrosos.

Redacción Ambientum

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