| Revista Ambientum | |||||||||||||||||
| Edición 2004 -Suelos y Residuos | |||||||||||||||||
| Taladrinas agotadas | |||||||||||||||||
| Las
taladrinas son una serie de productos con un alto poder lubricante y refrigerante,
empleados mayoritariamente en la industria del mecanizado metálico
y, en menor medida, en la transformación del vidrio, como fluidos
de corte y mecanizado en las operaciones donde existe un contacto directo
entre la pieza en construcción y la herramienta empleada. |
|||||||||||||||||
| Esta pérdida de propiedades obliga al usuario a desechar las taladrinas cuando el resultado final del mecanizado no es óptimo, la composición inicial ha sufrido alteraciones, aparecen olores debido a procesos de descomposición microbiológico, existe una elevada concentración de contaminantes, etc. En este momento se consideran como taladrinas agotadas. |
|
||||||||||||||||
Toda esta combinación de agentes externos, unidos a los componentes propios de la taladrina, convierten a estos productos, una vez que se encuentran agotados, en residuos altamente contaminantes, tanto para el medio ambiente como para los propios operarios que las manejan. Por ello, las taladrinas agotadas están consideradas como residuo peligroso por la normativa europea y española. Concretamente, en este segundo caso son la ley 20/1986 y el Real Decreto 833/1988 de Residuos Tóxicos y Peligrosos las que regulan la manipulación y la gestión de estos residuos. Al considerarse residuos peligrosos, el productor de las mismas debe eliminarlas entregándoselas siempre a gestores de residuos autorizados para que procedan a su transporte hasta puntos de descontaminación o eliminación, a pesar de lo cual, aún es relativamente habitual que cierta cantidad de taladrinas agotadas se eliminen a través de desagües. Esta situación provoca en las depuradoras de aguas problemas de operación por los aceites, emulgentes y metales pesados. En caso de llegar a cauces, pueden provocar una importante mortandad en la fauna piscícola debido a su toxicidad, dificultan el intercambio de oxígeno entre aire y atmósfera, etc. Las taladrinas se comercializan en tres grupos básicos según su composición y características; sintéticas, semisintéticas y aquellas basadas en emulsiones de aceite, con la característica común que normalmente se presentan como concentrados que deben ser diluidos en agua en el propio taller. En las máquinas de mecanizado, el uso de estos productos es muy similar; se vierten en los depósitos de acumulación de cada máquina, desde donde se bombea hasta el punto de contacto entre la pieza y la herramienta para, posteriormente, ser recirculados al depósito. En este proceso, una parte importante de la taladrina se evapora, parte se pierde en derrames o salpicaduras y una pequeña parte se arrastra con las virutas, por lo que se procede habitualmente al rellenado del depósito, hasta que, de forma periódica se vacía el mismo para su limpieza y reposición, momento en el cual se genera la mayor cantidad de taladrina agotada. Con el objetivo de reducir esta producción de residuos, los principales talleres aplican medidas preventivas dirigidas principalmente a alargar la vida de los baños mediante reposiciones de agua desionizada, reducir derrames y arrastres con simples reformas en los procesos e implantar procesos de escasa generación de residuos. Además, los propios fabricantes de taladrinas poseen líneas de investigación para la obtención de productos con menor potencial contaminante, o sea, con tendencia a la obtención de productos que posibiliten la reducción de los consumos y de su toxicidad. En este sentido destaca la sustitución de aditivos de carácter tóxico, el empleo de la base de aceite vegetal, el desarrollo del mecanizado por neblinas de taladrina, etc. Finalmente, a pesar de todas las medidas preventivas, existirá una fracción de taladrina agotada que deberá ser eliminada según procedimientos que prevengan cualquier impacto negativo sobre el medio ambiente. Este proceso comienza en los talleres, donde se guarda este tipo de residuo de forma separada al resto de aceites usados u otro tipo de producto químico residual en bidones o pequeños depósitos convenientemente etiquetados hasta el momento de su retirada. El tratamiento más eficaz de estos residuos se basa en una rotura de emulsiones que separe las distintas fracciones de contaminantes y aditivos de la taladrina. El proceso comienza con un pretratamiento que separe aceites parásitos no emulsionados y partículas finas seguido de una extracción de partículas finas metálicas que se pueden destinar a valorización. A continuación se aplica el tratamiento destructivo principal basado en alguna o varias de las tecnologías citadas en la tabla adjunta, del cual se extrae una fracción de lodos aceitosos que, junto a los aceites parásitos extraídos anteriormente, puede destinarse a valorización energética en caso de no contener cloro ni metales pesados. |
|||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||
| Posteriormente
se aplica un tratamiento biológico para eliminar la concentración
de materia orgánica existente seguido, si procede, de un tratamiento
físico-químico destinado a precipitar los metales disueltos,
paso previo a su vertido final. Los lodos obtenidos en este caso se inertizan
antes de su eliminación en vertedero. En España, el control de la gestión de estos residuos recae en las distintas Comunidades Autónomas, las cuales cuentan con procedimientos establecidos para la recogida, transporte, tratamiento y eliminación final, evitando de este modo que las taladrinas agotadas puedan acabar eliminadas de forma agresiva con el entorno. |
|||||||||||||||||
Redacción Ambientum |
|||||||||||||||||
| © ambientum 2003 | |||||||||||||||||