| Hasta
el verano de 2003 existía un método implantado en toda Europa
que certificaba la buena calidad de las playas de cara a los bañistas
y turismo en general; la bandera azul. Una playa con este distintivo acredita
un correcto modelo de gestión, de limpieza, y de conciencia ambiental
de la población, de las autoridades locales y de los usuarios.
Asegura la calidad higiénico-sanitaria de la playa y de las aguas,
así como la ausencia de posibles focos contaminantes.
La
bandera azul es un galardón a la calidad ambiental, otorgado por
la Fundación Europea de Educación Ambiental (F.E.E.E.),
formada por un grupo de expertos del Comité de Educación
Ambiental del Consejo de Europa. Comenzó a otorgarse en Francia
en el año 1985 y, en el 1987 ya se extendió a otros países.
Desde entonces y, de modo anual, se acomete por toda Europa la Campaña
Bandera Azul. En España, la entidad encargada de examinar el cumplimiento
de las exigencias para la obtención y mantenimiento del citado
distintivo es la Asociación Ambiental y del Consumidor (A.D.E.A.C.),
organización integrante de la F.E.E.E.
Concretamente,
la Campaña Bandera Azul se basa en cuatro aspectos fundamentales;
calidad de las aguas, cumplimiento de la legislación ambiental
sobre el litoral y planificación y gestión integrada del
mismo, limpieza y servicios referidos a la seguridad de los ciudadanos
y, por último, información y educación ambiental.
Desde
el año 2002, algunos ayuntamientos han avanzado un poco más
en este sentido y han obtenido o solicitado la certificación de
gestión medioambiental que la Asociación Española
de Normalización y Certificación (AENOR), basándose
en la norma UNE-EN-ISO-14.001, ha lanzado con el objetivo de ofrecer una
garantía de la implantación de un sistema adecuado de gestión
en una playa. No se trata de un distintivo que suplemente o sustituya
a la Bandera Azul, sino que simplemente lo complementa a través
de un ciclo de mejora continua basado en cuatro premisas: planificación,
ejecución, verificación y actuación (PDCA).
La
planificación consiste en determinar las necesidades iniciales,
política ambiental, requisitos legales, aspectos medioambientales,
objetivos y metas, organización del sistema, etc. que deberán
llevarse a la práctica a través del manual de gestión,
procedimientos de actuación y control operacional y documental.
Los resultados obtenidos se verifican a través de indicadores,
seguimientos, mediciones y auditorías internas y, finalmente, se
ejecutan si es preciso, acciones correctoras y preventivas que mejoren
continuamente las deficiencias del sistema.
Para
los ayuntamientos, este galardón respalda su oferta de turismo
de sol y playa como un seguro de calidad medioambiental y de servicios,
aunque todavía y, a modo general, existe un conocimiento reducido
de lo que realmente significa el mismo.
La
aplicación de la norma ISO-EN-UNE 14.001 al ámbito de la
gestión de las playas se basa en asemejarla a la gestión
medioambiental de otras organizaciones como grandes o pequeñas
empresas, industrias, etc, de tal modo que, si en una empresa o industria
aparecen los departamentos de producción, compras, ventas, personal,
publicidad, transporte, etc, en la gestión medioambiental de las
playas participan las concejalías o delegaciones de los ayuntamientos
encargadas de medio ambiente, urbanismo, sanidad, turismo, servicios públicos,
seguridad ciudadana, etc.
De
este modo, en la gestión de las playas se manejan conceptos basados
en aspectos como la generación y recogida de residuos, ahorro y
reutilización de agua, reducción de la contaminación,
preservación del entorno natural, control de servicios de ocio
y actividades paralelas, principalmente las acuáticas a motor,
adaptación o ayudas a personas con discapacidades físicas,
seguridad y salvamento, planes de emergencia en caso de incidentes por
contaminación, etc.
Después
de un proceso de implantación del sistema de aproximadamente doce
meses, en el cual se crean los oportunos procedimientos de actuación,
manuales de calidad, etc, se realiza la certificación del mismo,
tras una comprobación por parte de AENOR (auditoría de calidad)
del correcto cumplimiento de los mismos.
Ya
son varias las playas españolas que cuentan con este certificado
de gestión medioambiental. Las primeras fueron las de Cádiz,
Cullera y San Sebastián, pero en general, destaca el caso de la
Comunidad Valenciana, donde actualmente 19 ayuntamientos del litoral optan
a 29 certificados de calidad y medioambiente para acogerse a la línea
de incentivos a la calidad impulsada por la Conselleria de Industria,
Comercio y Turismo, a través de l’Agència Valenciana
del Turisme en el marco del Programa Qualitur, mediante el cual la administración
turística de la Comunidad Valenciana incentiva la implantación
y posterior certificación de sistemas de calidad y/o gestión
medioambiental en las playas. A través de este sistema, en el año
2002 ya se entregaron estas distinciones a las playas valencianas de Cullera,
Oliva y Canet d’en Berenguer, y las alicantinas de Campello, Teulada,
Calpe, Guardamar del Segura, Denia y Gandía.
Por
otro lado, AENOR ha elaborando una guía para la implantación
de sistemas de gestión ambiental conforme a la norma UNE-EN-ISO
14.001 en playas y requisitos adicionales para el registro en el reglamento
EMAS (Sistema Europeo de Ecogestión).
Con
todo este proceso se avanza enormemente en la consecución de un
alto grado de calidad en las playas, tanto desde el punto de vista medioambiental,
higiénico-sanitario, de servicios, etc. y como consecuencia, económico,
ya que playas limpias, de aguas cristalinas y con todos los servicios
al alcance de la mano es un atractivo ineludible para los turistas y amantes
de las actividades y deportes náuticos.
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