Revista Ambientum
Edición 2004 -Suelos y Residuos
Eliminación de residuos en la industria cementera

Desde hace unos años y, dentro del Plan Nacional de Residuos y otros Planes especiales de tratamiento y eliminación de residuos sólidos enmarcados dentro de la legislación española y europea vigente, se están valorizando algunos tipos de residuos sólidos y líquidos en algunas de las industrias cementeras existentes por todo el país. Esta actividad, que para las industrias cementeras y los productores y gestores de residuos puede ser beneficiosa al eliminar ciertos residuos y sustituir combustibles tradicionales, para los grupos ecologistas y determinados sectores de la sociedad es una agresión contra el medio ambiente.

La producción de cemento precisa grandes cantidades de energía; aproximadamente una tonelada de cemento necesita 900.000 kilocalorías, cantidad equivalente a la energía térmica liberada por 100 Kg de carbón. Por este motivo, desde los años 70 la industria cementera busca nuevas fuentes energéticas, hallando en ciertos residuos, combustibles alternativos de gran poder calorífico sin incrementar los valores de sus emisiones, tal y como se ha demostrado en EE.UU., Suiza, Canadá, Alemania, Francia, Suecia, Japón, Bélgica, etc. Hoy en día son más de 200 cementeras situadas en países desarrollados las que utilizan combustibles alternativos, siendo tres los motivos principales que determinan a estas industrias como idóneas para el tratamiento de residuos; garantía de la completa destrucción de los residuos, ahorro de combustibles tradicionales y contribución a la gestión de residuos.

La completa destrucción de los residuos se garantiza por las elevadas temperaturas y tiempos de retención en el interior del horno; los gases permanecen durante más de 3 segundos a una temperatura superior a los 1.200 ºC, destruyéndose hasta los compuestos orgánicos más estables, no se producen escorias ni cenizas, ya que se incorporan al clínker y, por último, el ambiente alcalino en el interior del horno garantiza la neutralización de los compuestos ácidos tales como ácido clohídrico, fluorhídrico y compuestos de azufre (SO2 y SO3).

Por otro lado, se contribuye a un significativo ahorro de combustibles fósiles tradicionales como fueloil, coque de petróleo y carbón, evitando además la correspondiente emisión de dióxido de carbono a la atmósfera.

En cuanto a la contribución a la gestión de residuos, estas prácticas se enmarcan dentro de las directrices europeas basadas en minimizar, reutilizar, reciclar, valorizar energéticamente y depositar en vertedero. Tanto la legislación europea como la española contempla el fomento de “la valorización de residuos con el fin de reducir la cantidad de éstos destinada a la eliminación en vertedero y economizar recursos naturales”.

Como en cualquier otro tipo de industria en la que se den procesos de combustión, es muy importante que todas las instalaciones cementeras que empleen combustibles alternativos dispongan de planes medioambientales mediante los cuales se controle continuamente la generación de residuos, aguas residuales, ruidos y emisiones a la atmósfera. En los gases de emisión, es preciso evaluar caudal, temperatura, eficacia de destrucción y eliminación de los principales constituyentes orgánicos, emisión de productos de combustión incompleta (PCI), metales pesados, partículas, óxidos de carbono, nitrógeno y azufre, gases ácidos, humedad, sílice, etc. Sobre las aguas, tanto superficiales como subterráneas es preciso determinar Ph, alcalinidad, sulfatos, cloruros, conductividad, nitritos, nitratos, DQO, DBO y metales pesados y, por último, sobre el propio clinker se analizará el contenido en metales pesados.

Complementariamente y, según la normativa vigente, al objeto de conseguir las mayores garantías de seguridad y eficacia en la combustión de residuos, debe existir un plan de vigilancia y control del proceso donde destaquen los siguientes puntos específicos al empleo de combustibles alternativos; “establecimiento de las características especificas de los residuos a valorizar limitando el contenido de sustancias potencialmente contaminantes en los mismos, control riguroso de los residuos previo a su aceptación en las instalaciones autorizadas, cumplimentación de la documentación relacionada con la cesión de residuos, control de los residuos durante las fases de almacenamiento, alimentación al horno y combustión, etc.

”De todos los años que se ha experimentado con combustibles alternativos, se ha desprendido una larga lista de residuos que admiten ser tratados en estas instalaciones. En la tabla adjunta se muestran los más empleados en distintos países del mundo, entre los que destacan aceites usados, neumáticos, residuos de las industrias petroquímicas, petroleras, químicas etc. Todos estos residuos deben cubrir siempre las especificaciones técnicas exigidas por los productores de cemento, las cuales coinciden siempre en que el residuo esté constituido por compuestos orgánicos con bajo contenido de halógenos y metales pesados.



POSIBLES COMBUSTIBLES ALTERNATIVOS EN LA INDUSTRIA CEMENETERA
  
Lignito de bajo grado Residuos de la industria química, petroquímica y petrolera
Grafito de la industria del aluminio Restos de la industria de pinturas
Restos de carbón de madera Solventes varios
Serrín con líquidos varios Tierras de plantas de tratamiento fisico-quimico
Residuos de la industria agrícola Tierras de filtración
Residuos de la industria del plástico Plásticos varios (excepto PVC u órganos clorados)
Neumáticos Tierras secas de plantas biológicas
Restos de la industria del caucho Aceites minerales no aptos para el uso a que estaban destinados
Cajas de baterías Mezclas y emulsiones de aceite y agua
Desechos domésticos clasificados Mezclas y emulsiones de hidrocarburos y agua
Aceites usados de automoción Plásticos y maderas procedentes de RCD
Aceites usados en la industria Residuos de la fabricación de resinas, látex, plastificantes, colas y adhesivos
Suelos contaminados con aceites de hidrocarburos Residuos de la fabricación de productos químicos fotográficos
Tierras contaminadas de estaciones de servicios Residuos del tratamiento de superficies de metales y plásticos
Combustibles fuera de especificación Disolventes orgánicos, con exclusión de disolventes halogenados
 
En cualquier caso, los residuos deben ser acondicionados para considerarse combustible. En el caso de los neumáticos será preciso su trituración y, para los residuos líquidos o semisólidos existen plantas, como la recientemente inaugurada por el grupo cementero Holcim en Albox (Almería), que parten de residuos líquidos industriales y, tras un tratamiento con serrín vegetal, los convierten en un combustible sólido de aspecto granulado con un poder calorífico similar al del carbón. Este tipo de plantas se encuentra bastante expandida en EEUU, México y Centroeuropa.

En España, los residuos que más se han empleado como combustible son los aceites usados de automoción e industria y los neumáticos usados. En este segundo caso, destaca por ejemplo el País Vasco, donde a lo largo del año pasado se destinaron 12.417 Tm de neumáticos triturados (el 75% del total) a combustible de cementeras.

En contra del empleo de residuos como combustible alternativo en cementeras, se encuentran los grupos ecologistas y ciertos sectores sociales que aducen una serie de problemas ambientales y de salud pública derivados de esta actividad, entre los que destaca el incremento de la cantidad y tipo de contaminantes emitidos a la atmósfera, principalmente monóxido de carbono, monóxido de nitrógeno, dióxido de azufre y partículas finas, metales pesados, productos de combustión incompleta (PCI), incluyendo las dioxinas y furanos. Además, según estos grupos ecologistas, cabe la posibilidad de la aparición del riesgo de existir metales pesados en el clinker , aumentan los riesgos laborales para los trabajadores de las cementeras, se incrementa el riesgo de accidentes durante el traslado de residuos peligrosos a la planta y, en cualquier caso, sostienen que esta actividad, más que destinada a la gestión de residuos, es una ampliación del negocio de las cementeras.

En cualquier caso, el empleo de residuos como combustible alternativo continúa en todo el mundo su tendencia alzista, lo cual no debe impedir que los controles medioambientales sobre los procesos garanticen el mínimo impacto medioambiental del mismo en todos los aspectos; emisiones a la atmósfera, generación de polvo, contaminación de suelos y aguas y, por supuesto, sobre la salud pública.

Redacción Ambientum

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