Revista Ambientum
Edición 2004 -Suelos y Residuos
Generalidades sobre el reciclado del envase de acero

La historia del envasado de productos en latas de acero comienza en el año 1795 cuando el Gobierno de Napoleón ofreció 12.000 francos a quién idease un sistema capaz de conservar los alimentos en buen estado, con el objetivo de asegurar el abastecimiento de alimentos en condiciones óptimas a las tropas destacadas en las distintas campañas militares. La solución, aportada por el francés Nicolás Appert, fue introducir los alimentos en gruesas botellas de vidrio, cerradas con corcho y alambre que se cocían en agua hirviendo. Realmente se desconocía el motivo por el que se preservaban las propiedades vitamínicas y nutricionales de los alimentos pero, en cualquier caso, se descubrió la conserva.

Unos años más tarde, en 1812, Peter Duran patenta en el Reino Unido el envase de hojalata, destinado a la conserva de alimentos. El proceso de fabricación era totalmente artesanal a partir de una chapa de acero recortada, moldeada y soldada, obteniéndose un ritmo de producción de una lata por persona y hora. A partir de este momento, los avances técnicos en el diseño del envase y de los sistemas de envasado y conservación no han dejado de mejorar hasta nuestros días produciendo envases cada vez más versátiles, operativos y a un menor coste con menor cantidad de materiales.

Por otro lado, la conocida lata de bebidas, tal y como la conocemos hoy en día, es mucho más reciente; aparece por primera vez con tapa plana en 1935 y, en 1965 se inventó la tapa de apertura fácil. Actualmente se producen en el mundo unas 150.000 millones de unidades.

El envase de acero se fabrica a partir de hojalata, material formado por una lámina de acero recubierta electrolíticamente por ambas caras con una capa de estaño, cumpliendo siempre con ciertas propiedades constructivas según el producto que contenga, el proceso de producción y el destino final del producto.

Actualmente este tipo de envase es imprescindible para la comercialización de muchos productos, debido principalmente a las ventajas que aporta durante el envasado, transporte, almacenamiento, comercialización y uso final del producto por el consumidor. Es un envase que se caracteriza por su resistencia mecánica a los golpes y roturas durante su transporte y manejo, es muy versátil al admitir productos de cualquier naturaleza y estado, puede ser fabricado bajo una amplia variedad de formas y tamaños, es hermético a los agentes externos (líquidos, gases, sólidos, luz, insectos, roedores, etc.) y ligero estando vacío, preserva las propiedades alimenticias del producto, es inviolable al impedir su apertura en el punto de venta y fácilmente manipulable durante toda su comercialización y uso final, permite la decoración exterior con alta calidad de impresión, es biodegradable expuesto a la intemperie y fácilmente recuperable y reciclable.

Por todo ello, este tipo de envase se emplea en gran medida en el sector de alimentos y bebidas como envase de aceites, productos lácteos, alimentos deshidratados y secos, preparados, conservas de vegetales, frutas, carnes o pescados, etc, además de emplearse como tapón de envases de vidrio.

En el sector industrial aparece como envase de pinturas, aerosoles, pilas, juguetes, productos farmacéuticos y cosméticos, aceites y grasas industriales, productos químicos diversos, etc. En la tabla adjunta se muestra el porcentaje de uso de los envases según el producto final dentro del ámbito de la Unión Europea.
COMERCIALIZACION DE ENVASES DE ACERO EN LA UE
Destino Ton. (millón) Porcentaje
Alimentos 2,5 50%
Bebidas 0,8 16%
Pintura y prod. quimicos 0,9 18%
Aerosoles 0,35 7%
Tapas y otros cierres 0,3 6%
Otros elementos del envase 0,15 3%
TOTAL 5 100%

Finalmente, una vez usado el producto, el envase de acero se convierte en un residuo que admite su reciclado y recuperación. Sus propiedades magnéticas lo convierten en un material fácilmente reciclable y a bajo coste en cualquiera de los tratamientos habituales de eliminación de residuos sólidos urbanos.

En la actualidad existen tres sistemas básicos de obtención de estos residuos; en plantas de compostaje, incineradoras y de clasificación de residuos de envases. En todas ellas el principio de selección es el mismo; instalar electroimanes sobre el flujo de residuos que los atrapen y separen de forma mecánica y automática, aunque posteriormente, es siempre aconsejable introducir los envases en algún proceso de limpieza que retire plásticos y otras impurezas antes de su prensado y envío a las fundiciones.

El tipo de reciclado que garantiza la mayor calidad del acero seleccionado es la recogida selectiva en contenedores de acero, muy escasos, o en los habituales contenedores amarillos de recogida selectiva de residuos de envases, debido a que no existe la mezcla de los mismos con la materia orgánica presente en la basura. En los casos en los que el envase de acero se extrae del flujo de basura, se obtiene un material de calidad inferior, sucio y mezclado con impurezas que reducen su precio en el mercado e, incluso, dificultan e impiden su normal expedición a recuperadores.

La recuperación de estos envases se realiza en las fundiciones o acerías donde la chatarra férrica es indispensable como materia prima para el proceso metalúrgico, tanto para la acería integral como para la acería eléctrica. Por cada tonelada de acero usado reciclado, es posible ahorrar 1,5 toneladas de mineral de hierro y 500 kilogramos de carbón, así como el 70% de la energía y el 40% del agua consumidas en el proceso.

En la Unión Europea se ha experimentado en los últimos años un incremento regular del reciclado de los envases de acero. Actualmente, las estadísticas oficiales cifran en un 50% la cantidad de envase de acero producido que posteriormente es reciclado, lo que supone aproximadamente 1,9 millones de toneladas. En el caso concreto de España y, según datos de ECOACERO (asociación para el reciclado de los envases de acero), se consiguieron reciclar en el año 2002 un total de 138.349 toneladas de envases de acero domésticos, lo que supone un del 51% de los envases adheridos al Sistema Integrado de Gestión de ECOEMBES, de las cuales el 18% procede de recogida selectiva en contenedor amarillo, un 40% del tratamiento de la basura en masa en las plantas de compostaje, el 22% de los recuperadores de chatarras férricas y, el resto, de las incineradoras de R.S.U.

Uno de los problemas que presenta la recuperación de este tipo de envase es la presencia de estaño. Este producto es añadido en finas capas sobre una lámina de acero para la obtención de la hojalata como agente protector del metal frente a la oxidación. Cuando el envase llega a la fundición, el estaño actúa como agente contaminante de la colada de acero, por lo que la introducción de estos envases en el flujo de chatarra como materia prima, dependiendo siempre la calidad de acero a obtener, puede ser inferior al 2% del total de la chatarra empleada.

Hace algunos años resultaba viable económicamente el desestañado de las latas de acero por las condiciones del mercado, pero hoy en día no resulta rentable y son realmente pocas las empresas que realizan este tipo de procesos sobre grandes cantidades de latas, siendo lo habitual la mezcla en mayor o menor proporción de la lata con el resto de chatarra de acero previo a su fundición. En este sentido cabe citar en España a la empresa “Pedro Segura S.L.” ubicada en Murcia, que a partir del estaño obtenido, produce un producto empleado en la industria vidriera como aditivo en sus procesos productivos.

Las últimas innovaciones en el sector conducen hacia la obtención de envases más “ecológicos”, empleando menor cantidad de materia prima virgen, mayor porcentaje de chatarra y menor cantidad de aditivos y energía, obteniendo productos más ligeros y con mayores prestaciones. Por otro lado, desde los Sistemas de Gestión Integrados que actualmente fomentan el reciclado de envases, debe fomentarse esta práctica para evitar que este tipo de residuos valorizable acabe en los vertederos.
 

Redacción Ambientum

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