| El río Ebro constituye para Zaragoza uno de sus emblemas más importantes; actúa como eje estructural, elemento paisajístico y medioambiental de la ciudad, además de ser clave de su desarrollo social, cultural, económico e histórico.
En los últimos años y, como consecuencia del fuerte crecimiento y la multiplicación de actuaciones urbanísticas, la ciudad se desarrolla en muchas direcciones, incluyendo la margen izquierda del río donde antaño solo existían cultivos y sotos , de un modo tal que se relega a un segundo plano la conservación del río y su entorno.
Tanto es así que, con el objetivo de recuperar este espacio natural, incorporándolo al desarrollo de la ciudad y acercándolo a los ciudadanos, a la vez que se mantienen los ciclos naturales, el sistema fluvial y el régimen hidráulico del río , el Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza contempló en su última revisión de 2001 la elaboración de un P lan Director de Actuaciones, consecuencia del cual, existe actualmente un plan de adecuación del río a su paso por la ciudad, denominado "Plan de Riberas del Ebro", que recoge una gran transformación urbanística estructurada en torno al proyecto de la Expo-2008 del que la ciudad es candidata.
En líneas generales, el río, a su paso por Zaragoza, se caracteriza por una sección de paso muy limitada por la utilización urbana del suelo, con un cauce muy perturbado por ganar terrenos para el cultivo, vertidos y la construcción de motas y muros de defensa que modifican las condiciones de velocidad de arrastre y sedimentación de materiales, así como los niveles de inundación periódica. Por otro lado, la calidad del agua no es la óptima; a pesar de que la ciudad depura cerca del 90% de sus aguas residuales, a esta llega el río con una carga contaminante producida por diversas actividades urbanas, industriales y agrícolas aguas arriba d el propio río y sus afluentes (Jalón, Aragón, Huesna, Gallego, etc.).
El Plan, elaborado por un equipo de profesionales interdisciplinares dirigido por el arquitecto Patxi Monclús, prevé una gran transformación en los 6 kilómetros de cauce urbano, distinguiendo tres á mbitos de actuación ; natural y rural que incluye las huertas y regadío de la vega del Ebro, periurbano o de transición que abarca zonas situadas ente el medio rural y el urbano delimitados por los trazados del cuarto cinturón y la Ronda de la Hispanidad y, por último, el ámbito urbano, correspondiente a las áreas situadas en el interior de la Ronda de la Hispanidad.
Las actuaciones más importantes y representativas que se contemplan son la construcción de un sistema de paseos y espacios públicos que permitan el acceso a los más de seis kilómetros de riberas urbanas del río en la ciudad, un parque fluvial que enlace los parques naturales de los meandros oeste y este de la ciudad (Ranillas y Cantalobos) y potencie actividades compatibles con los mismos, un paseo principal en la margen izquierda, que adquiera el carácter simultáneo de obra hidráulica y de recorrido urbano, de forma que proteja a la ciudad de avenidas extraordinarias y resuelva los actuales problemas de accesibilidad a las riberas del río y un azud en el río con el objetivo de permitir la estabilización de la lámina de agua, además de una nueva edificación destinada a usos lúdicos y deportivos.
Las obras cuentan con un presupuesto de 120 millones de euros que serán cofinanciados por el Ministerio de Medio Ambiente, la Diputación General de Aragón, la Diputación de Zaragoza y el propio Ayuntamiento de la ciudad. En este sentido, el Secretario de Estado de Aguas y Costas, D. Pascual Fernández, se comprometió recientemente a la participación del Ministerio de Medio Ambiente para que las obras finalicen antes de 2008.
Mediante todas estas actuaciones y, según fuentes oficiales, "partiendo de una concepción unitaria de las riberas, se pretende convertirlas en un eje vertebrador de un sistema de espacios abiertos, a escala urbana y territorial, o lo que es lo mismo, en la auténtica calle principal de Zaragoza".
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