Revista Ambientum
Edición abril 2004 - Suelos y Residuos
Recogida selectiva de materia orgánica

Nuestra sociedad genera gran cantidad de residuos, debido sobre todo al sistema de producción y consumo implantado, donde la premisa "Usar y Tirar" está altamente expandida en cualquier sector comercial. Las nuevas tendencias en la gestión de los residuos sólidos urbanos se dirigen hacia su máximo aprovechamiento; reciclado, valorización energética y vertido controlado, además de la prevención en la fase previa a la generación del residuo (fabricación, comercialización, etc.) y la reutilización siempre que sea posible.

Con los sistemas tradicionales de recogida de residuos (un componente), las posibilidades de valorización son la energética o el reciclado con obtención de compost. En este segundo caso, las fracciones obtenidas (compost, cartón, plásticos, etc) no reúnen, en primera instancia, las mejores condiciones para su recuperación, por lo que requerirán procesos de limpieza y adecuación.

Uno de los sistemas que facilitan la valorización de residuos sólidos urbanos, contemplado en el Plan Nacional de Residuos Sólidos Urbanos 2000-2006, es la recogida selectiva de ciertas fracciones con el doble objeto de reducir la cantidad de residuos eliminada en vertederos y maximizar la recuperación de materiales de los residuos, cumpliendo además con los requisitos de calidad exigibles a estos a nivel ambiental, legal y de mercado.

Actualmente la recogida selectiva más expandida es la de papel-cartón, vidrio y envases ligeros. Por el contrario, la que menos difundida se encuentra es la de la fracción orgánica. En cualquier caso, es un método basado en la concienciación y colaboración ciudadana, ya que en cada hogar debería existir una preselección de las distintas fracciones según su naturaleza, de tal modo que el producto resultante contendría un mínimo de impurezas.

La fracción orgánica está compuesta principalmente de r estos de comida y jardín que se producen diariamente en cualquier hogar, como por ejemplo, peladuras de frutas y verduras, sobras de comida, desperdicios de pescado, huesos y restos de carne, comida en mal estado, pan seco, papel de limpieza , restos de infusiones, césped cortado, pequeña poda, etc. En principio y, obedeciendo a requerimientos legales y facilidad en el reciclado, parece lógico que la gestión correcta de esta fracción consista en s u separación en origen y posterior tratamiento para la obtención de compost.

La recogida selectiva de la fracción orgánica comienza a implantarse hace años en países del norte de Europa, donde actualmente se encuentra relativamente asentada. En España no se encuentra en estos momentos generalizada como el papel o vidrio, sino que más bien, a nivel local o comarcal existen experiencias en muchas comunidades autónomas con mayor o menor grado de implantación y éxito, destacando entre ellas Cataluña y el País Vasco.

En el caso de Cataluña, este tipo de recogida selectiva se incrementó un 20% en el 2002 con relación al año anterior, pero el nivel alcanzado representa sólo el 7,7% del total de las aproximadamente 1,8 millones de toneladas de materia orgánica que contiene la basura generada en Cataluña. Para el año 2003, la Generalitat marcó como objetivo alcanzar un 40%, pero no se alcanzará ya que muchos ayuntamientos con más de 5.000 habitantes que deberían contar con sistemas de recogida selectiva desde el año 1998, aún no los han implantado.

Esta recogida selectiva se basa en que la fracción orgánica constituye aproximadamente el 50% del peso de los RSU, siendo el componente principal de los mismos. Además es la causante de la formación de olores, gases y líquidos en los vertederos y, mediante su reciclado, es factible obtener un producto final, compost, empleado como abono agrícola. A esto hay que añadir que el compost obtenido a partir de la basura en masa es factible de contener cada vez mayor cantidad de contaminantes procedentes de residuos especiales (pinturas, aceites usados, etc.), a la vez que la normativa vigente impone límites cada vez más estrictos para el nivel de sustancias extrañas contenidas en el compost.

Por otro lado, el Plan Nacional de Residuos Urbanos (PNRU), aprobado por Acuerdo del Consejo de Ministros de 7 de enero de 2000 con objeto de prevenir la producción de residuos, establecer sus sistemas de gestión y promover su reducción, reutilización, reciclado y otras formas de valorización, establece, entre otros, el objetivo de implantar sistemas de recogida selectiva de la fracción orgánica en núcleos de población de más de 1.000 habitantes para antes del año 2006 y lograr compostar el 50% de dicha fracción a finales del 2006, lo que supondrá aproximadamente el 25% de todos los RSU.

Este Plan Nacional, con un presupuesto para inversiones de 150.000 millones de pesetas para el periodo 2000-2006, contempla el apoyo a la recogida selectiva de materia orgánica en origen, tanto procedente de grandes consumidores, zonas verdes como de selección doméstica, la construcción y mejora de Plantas de Clasificación y Compostaje y biometanización y la realización de campañas de información y difusión entre los usuarios potenciales del compost, etc.

Para la implantación y buen funcionamiento de este tipo de sistema de recogida selectiva, además de los oportunos estudios económicos y de planificación, existen dos parámetros fundamentales para asegurar su buen funcionamiento; la participación ciudadana y la existencia de mercado para el compost.

De la participación ciudadana dependen dos aspectos; la cantidad de residuo recogida y la calidad del mismo. La primera justifica la existencia del sistema y, la segunda evita, como sucede en algunos casos, que a los centros de compostaje llegue un residuo más parecido a la basura habitual que a la fracción orgánica. Los ciudadanos que colaborasen contarían con un cubo dedicado al efecto donde verter únicamente la fracción orgánica dentro de bolsas preferiblemente compostables como las de almidón de maíz. Posteriormente se depositan las bolsas en contenedores de color gris o marrón para su traslado a las plantas de compostaje. En este sentido y, g racias a la intervención de diversas instituciones públicas y entes sociales enmarcados en diversos sectores, la sociedad va tomando conciencia del problema y cada vez más se demuestra el interés por parte de los ciudadanos en colaborar en la medida de lo posible para reciclar el mayor número de productos, entre ellos la fracción orgánica.

Por otro lado, de no existir claramente un mercado potencial que asegure el destino del compost obtenido dentro del ámbito territorial de la planta de compostaje, el sistema carece de objetivos y, por lo tanto, carece de sentido. En el caso de contar con pequeñas cantidades de compost de alta calidad, existe la posibilidad de emplearlo en los trabajos de mantenimiento de parques y jardines de las ciudades, etc, pero para grandes cantidades de compost, habitual en las plantas de compostaje, la única salida viable de este producto es la agricultura y, según el tipo de cultivo, su uso no se encuentra muy extendido.

En estas plantas el producto resultante es el compost, caracterizado por contener nutrientes y oligoelementos y poder actuar como abono o regenerador del terreno en agricultura, jardinería u obra pública. En líneas generales, el compost estimula el crecimiento y las funciones vitales de las plantas, restaura el equilibrio de los nutrientes entre el suelo y la planta, protege al suelo de la erosión, mejora las características físico-químicas y estructura del suelo, aumenta su retención hídrica, etc. Con el empleo del compost, se cierra el ciclo de la fracción orgánica, incorporándola al suelo como abono y no, depositándola en un vertedero o incinerándola, provocando algún tipo de contaminación directa o indirecta en el entorno.

La recogida selectiva, tanto de papel-cartón, vidrio, envases ligeros o fracción orgánica supone un paso adelante en la gestión integral y racional de los residuos sólidos urbanos, evitando el vertido de materiales aprovechables, la contaminación de aguas y atmósfera y, en definitiva, preservando el medio ambiente. Por todo ello es muy importante que la sociedad tome conciencia de la importancia que tiene el hecho de participar en la recogida selectiva, depositando cada residuos en su contenedor respectivo.

Redacción Ambientum

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