Revista Ambientum
Edición abril 2004 - Suelos y Residuos
Residuos de medicamentos usados y caducados

En cualquier hogar es habitual la acumulación de medicamentos usados e, incluso caducados, en algún armario o cajón de la casa. Normalmente se guarda el resto del medicamento una vez que se deja de emplear, quedando una acumulación de productos que de vez en cuando se someten a limpieza y acaban en el cubo de los residuos, como si se tratase de un residuo sólido cualquiera.

Lo cierto es que el comportamiento de los medicamentos en el seno de los RSU es un tanto incierto; los productos que en principio son beneficiosos para la salud, pueden ser perjudiciales para el medio ambiente si se mezclan con el resto de los residuos domésticos sólidos o líquidos, ya que sus componentes tienden a pasar al ciclo natural y pueden comportarse de forma imprevista, afectando de forma negativa a la salud humana y/o al medio ambiente. En cualquier caso no hay que ser alarmista ni exagerado; muchos medicamentos son completamente inofensivos con el entorno, pero hay que admitir que existe una larga lista que son potencialmente peligrosos.

La primera vez que la legislación española cataloga este tipo de residuos como RTP es en el año 1997, concretamente a "los productos farmacéuticos, medicamentos y productos veterinarios que presenten características de peligrosidad, y los residuos cuyos constituyentes sean compuestos farmacéuticos o veterinarios tóxicos o peligrosos". Actualmente, en el Catálogo Europeo de Residuos CER, aparecen los residuos de medicamentos los códigos de identificación reflejados en la tabla adjunta.

Hasta hace unos años, desprenderse controladamente de este tipo de residuos era realmente complicado, existiendo básicamente dos soluciones; depositarlo en un punto limpio dotado de contenedores especiales para los medicamentos o donarlos como parte de campañas humanitarias a países del tercer mundo, zonas castigadas por conflictos bélicos, desastres naturales, etc. únicamente si no estuviesen usados, requisito ineludible impuesto por l a OMS. Organización Mundial de la Salud, en el año 1999. Actualmente esto ha cambiado radicalmente, ya que existe la posibilidad de depositar los medicamentos usados en contenedores dispuestos al efecto en las propias farmacias.

Este cambio en la eliminación de estos residuos se debe al "Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases del sector farmacéutico" SIGRE, sociedad limitada sin ánimo de lucro creada al amparo de la Ley 11/97 de Envases y Residuos de Envases y bajo el espíritu de las directrices marcadas por la OMS.

SIGRE se organiza bajo el apoyo y tutela de las administraciones públicas y se compone de los órganos representativos de los laboratorios farmacéuticos, los distribuidores de medicamentos y las oficinas de farmacia. Al igual que los demás SIG. que funcionan actualmente en España: ECOEMBES, ECOVIDRIO, etc., es el consumidor final quién sufraga todo el sistema a través de unas pequeñas cuotas gravadas sobre los medicamentos que llevan el logotipo identificativo de SIGRE .

El sistema se basa en la recogida selectiva de los residuos en las propias farmacias, donde se ubica el denominado "Punto SIGRE", compuesto de un contenedor especial, un adhesivo identificativo de farmacia adherida y material informativo y publicitario para el consumidor. En la actualidad participan unas 20.000 farmacias ubicadas en toda España, siendo Galicia, Extremadura, Cataluña y Madrid las primeras Comunidades Autónomas en implantar el sistema de SIGRE.

Posteriormente y, aprovechando el mismo canal de distribución que utilizan las oficinas de farmacia, se retiran los residuos y se conducen a instalaciones para su clasificación y tratamiento. Esta distribución se consigue a través de un convenio entre SIGRE y la Federación de Distribuidores Farmacéuticos FEDIFAR, que da cobertura a todo el territorio.

Con esta iniciativa se pretende recoger envases vacíos de medicamentos, envases con restos de medicamentos y medicamentos caducados, pero no elementos auxiliares como t ermómetros, radiografías, agujas, jeringuillas, etc. que no constituyan en sí mismos un medicamento. De este modo, es posible que el envase sea reciclado y el resto de medicamento o el caducado sea eliminado mediante un tratamiento adecuado.

A lo largo de l año 2002, se recogieron a través de SIGRE 903.680 kilos de residuos de medicamentos y, en el primer trimestre de este año, la cifra asciende ya a 316.800 kilos, a pesar de lo cual, todavía se encuentra muy lejos de alcanzar a gestionar la totalidad de residuos producidos por los casi 1.100 millones de envases de productos farmacéuticos que se distribuyen anualmente en España, los cuales generan posteriormente 38.000 toneladas de residuos de envases, además de los restos de medicamentos adjuntos.

Los envases recogidos son transportados a la Planta de Selección y Clasificación de SIGRE, ubicada en la localidad coruñesa de Cerceda, única instalación específica existente en España para este tipo de residuos con una capacidad anual de 10.000 Tm/año . En esta instalación, se clasifican los envases p or el tipo de material: papel, cartón, aluminio, vidrio, plásticos, etc., para su posterior recuperación y, los restos de medicamentos, los cuales, una vez clasificados, son destinados a valorización energética. Según datos del año 2002, el 59% de los residuos gestionados ha sido destinado a valorización para la generación de energía, mientras que el 41 por ciento, compuesto por materiales de envasado, se ha recuperado.

Como último paso resta únicamente que los consumidores se conciencien progresivamente sobre la necesidad de tratar adecuadamente este tipo de residuos, lo cual podrá agilizarse a través de campañas publicitarias, propaganda, etc. y de este modo será posible la optimización del Sistema de Gestión implantado.

Redacción Ambientum

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