Para
conocer el grado de calidad de las aguas, independientemente del posible
uso al que vayan a ser destinadas, se parte de la toma de muestras para
la obtención de una serie de parámetros como pueden ser
la concentración de diversos elementos, temperaturas, turbiedad,
aspectos microbiológicos, etc. Estos datos, analizados y procesados
posteriormente se convierten en un valor numérico, que permite
obtener una serie de índices que determinan el estado general de
las aguas en función de unos rangos de calidades establecidos.
Existen dos tipos básicos de índices para la determinación
de la calidad; los que miden parámetros concretos como sales, nitratos,
determinados contaminantes, etc., que pueden constatarse en las tablas
de calidades exigidas por la legislación vigente o, los que a partir
de fórmulas algebraicas que combinan distintas variables físicas
y/o químicas, ofrecen unos valores abstractos que únicamente
tienen sentido sí son introducidos en la correspondiente tabla
de rango de calidades.
A continuación se presenta los índices de calidad más
comunes.
El índice más empleado en toda España es el Indice
de Calidad General ICG, desarrollado por el antiguo MOPU en 1.983
a partir de un método implantado por el Servicio de Calidad de
las Aguas del Ministerio de Riquezas Naturales del Estado de Quebec en
Canadá. Este índice es un valor adimensional obtenido a
partir de 23 parámetros de calidad de las aguas, procesados mediante
ecuaciones lineales. El valor final varía entre 0 para agua muy
contaminada y 100, para agua totalmente limpia, según la baremación
contemplada en la tabla adjunta, en la que se puede observar que un índice
de calidad entre 50 y 0 implica prácticamente la imposibilidad
de utilizar el agua para ningún uso y, aquellos por debajo de 65
limitan enormemente su uso.
La Demanda Bioquímica de Oxígeno DBO 5
es un buen indicador de la calidad general del agua, concretamente de
la contaminación orgánica. Este índice refleja la
cantidad de oxígeno disuelto en el agua necesario para la oxidación
bioquímica aerobia de las sustancias orgánicas presentes
en el agua. Valores superiores a 10 mg/l reflejan aguas muy contaminadas
e inferiores a 3 mg/l corresponden a aguas limpias.
Según los objetivos de calidad fijados en los
Planes Hidrológicos de Cuenca para cada uso concreto, es posible
estimar la calidad de las aguas comparando los valores obtenidos de los
muestreos con los objetivos fijados para cada uso. Partiendo de los objetivos
de calidad fijados en la Directiva 75/440/CEE relativa a la calidad de
las aguas destinadas a la producción de agua potable, la Directiva
78/659/CEE relativa a la calidad de las aguas continentales para la vida
piscícola y la Directiva 76/160/CEE relativa a la calidad de las
aguas de baño, se obtienen unos criterios fijados en rangos de
calidad que determinan la aptitud de las aguas para esos usos determinados.
La contaminación por nitratos, provocada principalmente por la
aplicación de fertilizantes y plaguicidas en la agricultura, además
de la ganadería y los vertidos urbanos, acarrea serios problemas
de eutrofización en las aguas superficiales y subterráneas.
Por ello, la Directiva 91/676/CEE relativa a la protección de las
aguas contra la contaminación producida por nitratos utilizados
en la agricultura, establece un índice de contaminación
por nitratos según el cual, por encima de 50 mg/l se
consideran aguas afectadas, hasta 25 mg/l se considera una calidad aceptable
pero con la obligación de muestrear cada cuatro u ocho años
y, por debajo de 25 mg/l, se considera buena calidad del agua.
El Índice simplificado de la calidad del agua ISQA es
un índice fisicoquímico muy fácil de usar que, a
la vez que proporciona una idea rápida e intuitiva de la calidad,
precisa ser complementado con otros índices para obtener una visión
real de la situación. Se obtiene a partir de una sencilla fórmula
que combina temperatura, oxidabilidad al permanganato, materia en suspensión,
oxígeno disuelto y conductividad. En el caso de valores obtenidos
en las redes automáticas de control, este índice se adapta
al Índice automático de calidad del agua IAQA ,
el cual facilita resultados tiempo real y en continuo.
Además de los índices basados en parámetros y propiedades
físico-químicas, existen unos índices biológicos
que los complementan y se basan en la presencia de organismos
vivos como indicadores del grado de calidad del agua. La mayor diferencia
con los otros indicadores es que permiten indicar el estado del agua en
un periodo prolongado de tiempo definido por la duración del ciclo
vital de cada individuo, magnitud de colonias, etc. pero, por el contrario,
es imposible identificar los agentes contaminantes existentes.
Entre estos índices destacan el Indice biótico BMWP
Biological Monitoring Working Party , que establece unos ratios
de calidad representados en la tabla adjunta, el índice
de biodiversidad que indica la riqueza ecológica de un
tramo de río, el modelo SCAF , que determina el
estado ambiental de la estación analizada a partir de los dos anteriores
índices. A estos índices hay que sumar otros menos empleados
como el índice de diversidad de Shannon-Weaver, índice de
diversidad de Simpson-Gini, índice de diversidad de McIntosh, índice
de Berger-Parker, etc.
Finalmente, conociendo todos estos índices, es posible que los
organismos competentes puedan tomar las medidas oportunas para conservar
las zonas que presentan índices de calidad adecuados, a la vez
que se toman las medidas oportunas para luchar contra focos y vertidos
contaminantes y se palian sus efectos sobre el medio.
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