Revista Ambientum
Edición abril 2004 - Aguas
Índices de calidad

Para conocer el grado de calidad de las aguas, independientemente del posible uso al que vayan a ser destinadas, se parte de la toma de muestras para la obtención de una serie de parámetros como pueden ser la concentración de diversos elementos, temperaturas, turbiedad, aspectos microbiológicos, etc. Estos datos, analizados y procesados posteriormente se convierten en un valor numérico, que permite obtener una serie de índices que determinan el estado general de las aguas en función de unos rangos de calidades establecidos.

Existen dos tipos básicos de índices para la determinación de la calidad; los que miden parámetros concretos como sales, nitratos, determinados contaminantes, etc., que pueden constatarse en las tablas de calidades exigidas por la legislación vigente o, los que a partir de fórmulas algebraicas que combinan distintas variables físicas y/o químicas, ofrecen unos valores abstractos que únicamente tienen sentido sí son introducidos en la correspondiente tabla de rango de calidades.

A continuación se presenta los índices de calidad más comunes.

El índice más empleado en toda España es el Indice de Calidad General ICG, desarrollado por el antiguo MOPU en 1.983 a partir de un método implantado por el Servicio de Calidad de las Aguas del Ministerio de Riquezas Naturales del Estado de Quebec en Canadá. Este índice es un valor adimensional obtenido a partir de 23 parámetros de calidad de las aguas, procesados mediante ecuaciones lineales. El valor final varía entre 0 para agua muy contaminada y 100, para agua totalmente limpia, según la baremación contemplada en la tabla adjunta, en la que se puede observar que un índice de calidad entre 50 y 0 implica prácticamente la imposibilidad de utilizar el agua para ningún uso y, aquellos por debajo de 65 limitan enormemente su uso.

La Demanda Bioquímica de Oxígeno DBO 5 es un buen indicador de la calidad general del agua, concretamente de la contaminación orgánica. Este índice refleja la cantidad de oxígeno disuelto en el agua necesario para la oxidación bioquímica aerobia de las sustancias orgánicas presentes en el agua. Valores superiores a 10 mg/l reflejan aguas muy contaminadas e inferiores a 3 mg/l corresponden a aguas limpias.

Según los objetivos de calidad fijados en los Planes Hidrológicos de Cuenca para cada uso concreto, es posible estimar la calidad de las aguas comparando los valores obtenidos de los muestreos con los objetivos fijados para cada uso. Partiendo de los objetivos de calidad fijados en la Directiva 75/440/CEE relativa a la calidad de las aguas destinadas a la producción de agua potable, la Directiva 78/659/CEE relativa a la calidad de las aguas continentales para la vida piscícola y la Directiva 76/160/CEE relativa a la calidad de las aguas de baño, se obtienen unos criterios fijados en rangos de calidad que determinan la aptitud de las aguas para esos usos determinados.

La contaminación por nitratos, provocada principalmente por la aplicación de fertilizantes y plaguicidas en la agricultura, además de la ganadería y los vertidos urbanos, acarrea serios problemas de eutrofización en las aguas superficiales y subterráneas. Por ello, la Directiva 91/676/CEE relativa a la protección de las aguas contra la contaminación producida por nitratos utilizados en la agricultura, establece un índice de contaminación por nitratos según el cual, por encima de 50 mg/l se consideran aguas afectadas, hasta 25 mg/l se considera una calidad aceptable pero con la obligación de muestrear cada cuatro u ocho años y, por debajo de 25 mg/l, se considera buena calidad del agua.

El Índice simplificado de la calidad del agua ISQA es un índice fisicoquímico muy fácil de usar que, a la vez que proporciona una idea rápida e intuitiva de la calidad, precisa ser complementado con otros índices para obtener una visión real de la situación. Se obtiene a partir de una sencilla fórmula que combina temperatura, oxidabilidad al permanganato, materia en suspensión, oxígeno disuelto y conductividad. En el caso de valores obtenidos en las redes automáticas de control, este índice se adapta al Índice automático de calidad del agua IAQA , el cual facilita resultados tiempo real y en continuo.

Además de los índices basados en parámetros y propiedades físico-químicas, existen unos índices biológicos que los complementan y se basan en la presencia de organismos vivos como indicadores del grado de calidad del agua. La mayor diferencia con los otros indicadores es que permiten indicar el estado del agua en un periodo prolongado de tiempo definido por la duración del ciclo vital de cada individuo, magnitud de colonias, etc. pero, por el contrario, es imposible identificar los agentes contaminantes existentes.

Entre estos índices destacan el Indice biótico BMWP Biological Monitoring Working Party , que establece unos ratios de calidad representados en la tabla adjunta, el índice de biodiversidad que indica la riqueza ecológica de un tramo de río, el modelo SCAF , que determina el estado ambiental de la estación analizada a partir de los dos anteriores índices. A estos índices hay que sumar otros menos empleados como el índice de diversidad de Shannon-Weaver, índice de diversidad de Simpson-Gini, índice de diversidad de McIntosh, índice de Berger-Parker, etc.

Finalmente, conociendo todos estos índices, es posible que los organismos competentes puedan tomar las medidas oportunas para conservar las zonas que presentan índices de calidad adecuados, a la vez que se toman las medidas oportunas para luchar contra focos y vertidos contaminantes y se palian sus efectos sobre el medio.

Redacción Ambientum

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