Revista Ambientum
Edición abril 2004 - Medio Natural
Comisión Ballenera Internacional

La caza de ballenas es una actividad desarrollada desde tiempos inmemorables por el hombre en la práctica totalidad de los mares de la tierra, siendo la ballena para muchas culturas la base fundamental como aporte de alimentos, grasas, huesos para herramientas, etc. Desde mediados a finales del siglo XIX, con la mejora de las técnicas de navegación y pesca, proliferaron los barcos balleneros que comenzaron con la explotación masiva de las ballenas con fines industriales, pero es a partir de comienzos del siglo XX cuando comienza la caza abusiva e indiscriminada de estos animales; la construcción de las primeras estaciones balleneras y la botadura de grandes factorías balleneras flotantes incrementa la captura de todo tipo de especies de cetáceos.

Tanto es así que, para preservar los recursos pesqueros, más que para proteger las especies, se crea en 1938 el primer santuario ballenero entre los 70 y 160 grados oeste en la Antártida. Posteriormente, en 1946, catorce países firman la Convención Internacional para la Regulación de la Caza Ballenera y crean la Comisión Ballenera Internacional (CBI, IWC, en inglés). En la misma reunión se declaran protegidas las ballenas grises, de Groenlandia, y francas, consideradas comercialmente extinguidas.

A partir de ese momento, la CBI regula las cuotas de caza de cada país en la distintas áreas de captura, las cuales, por cierto, son superadas en muchas ocasiones por países como Rusia, Japón, Noruega, etc. Las regulaciones internas de la CBI entran poco a poco en funcionamiento, siendo cada vez más restrictivas y conservacionistas. Por ejemplo, en el año 1950 se capturan, tan solo en la Antártida, 325.432 individuos de distintas especies, en el año 1970 fueron 113.963 en la misma zona y en 1994 se restaura el santuario Ballenero de la Antártida. Todo esto se consigue disminuyendo paulatinamente las cuotas de captura, controlando los sistemas de pesca, creando santuarios balleneros hasta que, ante la situación a la que llega la población mundial de ballenas, especialmente algunas especies prácticamente extinguidas, la CBI aprueba en el año 1982 establecer una moratoria de cinco años para la caza comercial, la cual entra en vigor en 1986, con las objeciones de Japón, Noruega y la URSS que continúan cazando, junto a Islandia y Corea del Sur, bajo la denominación de "caza científica".

La Comisión Ballenera Internacional (CBI), único órgano reconocido internacionalmente para controlar la caza ilegal de ballenas, es fundada por 15 países balleneros con el objetivo de "proporcionar una conservación adecuada a las poblaciones de ballenas" y "hacer posible el desarrollo ordenado de la industria ballenera". Para ello, proporciona protección completa a algunas especies, crea santuarios balleneros, designa áreas de captura, establece temporadas de caza y veda, fija cuotas de caza y prohibe la captura de ballenatos y de hembras que vayan acompañadas por sus crías. Todas estas labores se basan en las determinaciones de los tres comités principales (científico, técnico y administrativo) y subcomités específicos. Además, realiza los oportunos estudios de seguimiento estadístico y biológico de las poblaciones de cetáceos, recopila informes sobre la caza, etc.

La CBI está formada por los países reflejados en la tabla adjunta, los cuales se encuentran adheridos a la Convención de 1946. Anualmente se celebra la reunión de la Comisión. Concretamente, este año se celebró en el mes de Junio la LV Reunión de la Comisión Ballenera Internacional en Berlín.

Esta reunión ha destacado del resto por la aprobación de la denominada "iniciativa Berlín", presentada por México y apoyada por 26 países, encaminada a aumentar la capacidad de la propia CBI en materia de protección de los cetáceos y no a la gestión de recursos pesqueros. Esta aprobación se deriva de la situación actual, la cual se refleja en los propios informes de la CBI, donde se cita que "en la actualidad no es únicamente la caza de la ballena el mayor problema al que se enfrentan las distintas especies; otras nuevas amenazas como la contaminación marina, el cambio climático, el agujero de la capa de ozono, la contaminación acústica, las colisiones con embarcaciones, la pesca intensiva de otras especies, la captura accidental en redes, etc. están deteriorando muy seriamente algunas especies y poblaciones, llegando en algunos casos al borde de la extinción".

Ante esta resolución, se encuentra el grupo de países, encabezado por Japón, que opta por la continuación de la caza de la ballena, motivado por los importantes intereses económicos que mueve este sector. Desde que se implantó la moratoria contra la caza de la ballena, Japón, Noruega e Islandia luchan por su levantamiento y, mientras que no lo consiguen, se basan en la "caza científica" para continuar con sus actividades balleneras y, ahora, con la aprobación de la "iniciativa Berlín", amenazan con abandonar la CBI y reanudar la caza de la ballena bajo sus propios criterios de mercado y sostenibilidad de las distintas especies.

La CBI permite la caza de ballenas con fines científicos, circunstancia que aprovechan estos países para continuar con sus actividades balleneras año tras año. Japón es el país que más ha aumentando sus cuotas de caza, expandiendo sus áreas de pesca e incluyendo nuevas especies, que llegan a alcanzar en el mercado nipón de carne de ballena un valor anual de 4 millones de yenes. Noruega reanudó en 1993 la pesca con el pretexto de mantener la caza a pequeña escala y tradicional, pero posteriormente, se exportaba parte de la carne y grasas a Japón e Islandia.

Por otro lado, en esta misma reunión, no se aprobó la propuesta rechazada anteriormente en otras reuniones de crear nuevos santuarios para cetáceos en el Pacífico y en el Atlántico , que se sumarían a los ya existentes en el Océano Índico, creado en 1979, en la Antártida (1994) y México (2002).

El santuario del Pacífico, propuesto por Australia y Nueva Zelanda por primera vez en la 52ª reunión de la CBI (2000) abarca la mayor parte del Océano Pacífico al ser zona de reproducción de las ballenas y, se complementaría con el santuario Austral, que es zona de alimentación de ballenas. A pesar de su importancia, el bloque de países encabezados por Japón impide año tras año su creación.

El santuario del Atlántico Sur, propuesto por primera vez por Brasil en la 54ª reunión, pretende, al igual que el del Pacífico, complementarse con el Austral y proteger las poblaciones de ballenas migratorias severamente disminuidas y permitir su recuperación, pero al igual que en el caso anterior, tampoco ha sido aprobado hasta la fecha.

Resumiendo, la actividad industrial de la caza de la ballena genera tales intereses económicos en los pocos países donde se encuentra fuertemente implantada que, a pesar del rechazo social internacional que supone, los condicionantes políticos y macroeconómicos permiten a países como Japón, crear una serie de intereses internacionales con terceros países para conseguir un bloque de apoyo en la CBI que les permita seguir con sus actividades.

Redacción Ambientum

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