En fechas recientes, el Gobierno, a través del Secretario de Estado de Energía, Desarrollo Industrial y de la Pyme, José Folgado, presentó la "Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética 2004-2012".
Basada en el desarrollo tecnológico y la aplicación de iniciativas públicas y privadas, tiene como objetivo reducir el consumo energético en todo el país. Se trata de un ambicioso plan, con una inversión global de unos 25.993 millones de euros para el conjunto del período, que afectará a la práctica totalidad de los sectores productivos, mediante el cual se pretende conseguir un recorte del gasto energético de 12.853 millones de euros, equivalente al petróleo importado actualmente durante un año o al 50 por ciento de la energía consumida anualmente, a la vez que se evitaría enviar 190 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.
Este plan se enmarca dentro de la política energética europea basada en el Libro Blanco Sobre Política Energética 1995, Libro Verde hacia una Estrategia Europea de Seguridad de Abastecimiento Energético de 2000 y el Plan de Acción para mejorar la Eficiencia Energética de la UE, quedando englobada dentro de las políticas nacionales de ahorro y eficiencia energética fundamentadas en la Planificación de Redes de Electricidad y Gas 2002-2011, el Plan de Fomento de las Energías Renovables 2000-2010 y la liberalización plena de los sectores de gas y electricidad.
La Estrategia, elaborada por la Secretaría de Estado de Energía, Desarrollo Industrial y de la Pyme, a través de la Dirección General de Política Energética y Minas, y del IDEA, se basa en tres pilares fundamentales; la elevada dependencia del suministro energético exterior: 75% frente al 50% de la UE, el crecimiento de la demanda energética actual y prevista y la necesidad de implantar sistemas de suministro energético de alta calidad, respetuosos con el medio ambiente, donde cada vez sea mayor la presencia de energías limpias y la diversificación de las fuentes energéticas.
El ahorro energético contemplado en la Estrategia se refiere a una reducción de la intensidad energética primaria, que incluye la energía final, más la energía empleada en los procesos de transformación, incluyendo las pérdidas en transporte y distribución, o sea, la energía necesaria por unidad de PIB, lo cual quiere decir que será preciso reducir el consumo de energía produciendo lo mismo. Concretamente, se espera alcanzar una reducción en la intensidad energética primaria del 7,2% en 2012 con respecto a 2004.
En el periodo de referencia 2004-2012 se pretende alcanzar un ahorro de energía final acumulado de 41.989 Ktep y un ahorro de energía primaria acumulado de 69.950 Ktep, alcanzando, en el año 2012 un ahorro anual de 15.575 Ktep y una reducción anual de 42 millones de toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera. En la tabla adjunta se presentan, por cada uno de los sectores analizados en la Estrategia, la evolución desde el punto de vista de sus consumos energéticos.
Para conseguir todos estos objetivos, en la Estrategia se plantean una serie de objetivos sectoriales, se proponen medidas y se definen los instrumentos que es preciso aplicar, cuantificando costes y ahorros energéticos derivados. Exactamente, la Estrategia propone la adopción de un total de 186 medidas, de las cuales 107 van dirigidas a la industria; 20 al transporte; 27 a transformación de la energía; 12 a edificación y las 20 restantes a los otros sectores.
La Estrategia se encuentra actualmente en fase de revisión. Antes de su aprobación se ha remitido para su análisis a la Comunidades Autónomas, sectores implicados, asociaciones empresariales y a los agentes sociales. Posteriormente será enviado, quizás a finales de septiembre, a la Comisión de Economía del Congreso, tras ser aprobado por el Consejo de Ministros.
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