| Vertidos
de aguas de la industria del curtido |
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La
industria del curtido de pieles ha sido siempre considerada
como una actividad sucia y contaminante, principalmente por
los vertidos de aguas que conlleva y que, históricamente,
han acabado en los cauces de los ríos. Por el contrario,
en los últimos diez o veinte años, la aplicación
de tecnologías limpias y sistemas de recuperación
y reciclaje de subproductos está cambiando tanto la imagen
como la realidad.
Dentro
del sector del cuero y piel se incluyen tanto las empresas que
dedican su actividad a la preparación y curtido de pieles,
CNAE.: 19.10, como todas aquellos que utilizan productos curtidos
para la obtención de sus artículos: marroquinería
CNAE.: 19.20), fabricación de calzado CNAE.: 19.30),
fabricación de guantes CNAE.: 19.20), etc.
El
proceso del curtido empleado actualmente en la mayoría
de las instalaciones consiste en someter a las pieles, recibidas
en estado salado húmedo o seco, a un tratamiento de desalado,
descarnado, remojado, tratado con cal, aireado, fleshing, retirada
de cal, lavado y curtido químico basado en el empleo
de compuestos de cromo. En todo este proceso se emplean, en
uno u otro momento, sustancias como cal, carbonato sódico,
cloruro sódico, sulfuro sódico, ácido sulfúrico,
sulfato amónico, sulfato de cromo, grasas, alcohol, aceites
y tintes, que en mayor o menor medida se incorporan a las aguas
residuales, los cuales deben ser retirados antes de su vertido.
En
general, los productos contaminantes que arrastra el agua residual,
son sales, estiércol y tierra procedentes de pieles sucias,
materia orgánica disuelta procedente de grasas, pelo,
queratina, restos de carne, piel y proteínas disueltas
de los animales, así como restos de productos como curtientes,
sintéticos, grasa, colorantes empleados en el curtido,
además de sales minerales empleadas en la conservación
y curtido.
En
cualquier caso, la evolución del sector en los últimos
años ha desarrollado el empleo de tecnologías
limpias que reducen la contaminación, ahorran agua, reciclan
subproductos y mejoran la calidad final del producto. |
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En la actualidad, las industrias de curtido deben contar
con una línea de depuración de aguas residuales,
la cual está basada en tres pasos; homogeneización
del caudal con dosificación de agentes coagulantes
y floculantes, decantación primaria para eliminar
sólidos en suspensión y una parte importante
de la DQO, seguido de un tratamiento biológico
con la posterior decantación secundaria, donde
se retira la parte principal de contaminante; DQO y
DBO5, o sea, materia orgánica disuelta o en suspensión.
En
algunos casos, se completa el proceso con tratamientos
terciarios de afino de la DQO final, rectificación
del color o eliminación de algún producto
residual.
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| Materias
base de la industria |
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Después de estos tratamientos, las sales permanecen
inalteradas y en concentraciones de hasta 8.000 mg/l.
Para
el vertido de esta agua se han seguido diversos métodos,
siendo el más empleado es el tratamiento conjunto con
las aguas residuales urbanas, diluyendo su concentración
hasta los límites de vertido.
Los
fangos obtenidos de esta depuración, una vez deshidratados
en centrífugas o filtros prensa, contienen un 60-70%
de materia orgánica, entre un 3-5% de nitrógeno
y prácticamente nada de potasio, todo ello sobre la
materia seca. Únicamente en el caso de haber recuperado
la práctica totalidad del cromo, puede utilizarse como
abono agrícola, solo o mezclado con otro tipo de materia
orgánica, restos vegetales, etc.
En
casos de contenido elevado de cromo en los lodos, las soluciones
válidas son el vertido controlado, la combustión
o la fabricación de materiales de relleno mezclándolo
con arcillas.
Los
principales contaminantes que aparecen en estas aguas residuales
son sales, materia orgánica, sulfuros, nitrógeno
amoniacal o total y, cromo trivalente.
Como
para cualquier otro residuo, según la Ley 10/98 de
residuos, la prevención y reducción en origen
son principios básicos a seguir en la gestión
de residuos.
Las
sales son difícilmente eliminables. Su mejor tratamiento
es la prevención, empleando procesos de conservación
de la piel menos contaminantes, como por ejemplo la conservación
en frío o el salado por salmorrado. Por el contrario,
la materia orgánica es fácilmente retirable
en procesos biológicos de depuración.
El
nitrógeno amoniacal o total, procedente de la solubilización
de las proteínas y de la degradación del pelo.
Se retira durante los procesos biológicos, pero se
previene su aparición en exceso sustituyendo sales
aniónicas en el proceso de desencolado por productos
alternativos.
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| Producto
acabado del cuero |
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Por
último, la presencia de cromo, procedente de
los baños de curtición, condiciona el
destino final de los fangos, por lo que es conveniente
reducir las cantidades empleadas para evitar excesos
y recuperar los excedentes mediante decantaciones con
hidróxido sódico, con la posibilidad de
ser tratado posteriormente y recirculado como sal de
cromo curtiente.
En
cualquier caso, la adaptación de la industria
a procesos limpios con reducción de vertidos
contaminantes es lenta y paulatina.
Aún
hoy en día surgen noticias en los periódicos
acerca de casos de contaminación de aguas por
este tipo de vertidos. Sirva de ejemplo, según
sostiene la Comisión Pro Segura, el vertido anual
de 40 Tm de cromo que la industria del curtido de Lorca
vierte a distintos puntos de la cuenca o, el reciente
cierre impuesto a una empresa en Valtierra (Navarra)
por vertidos de aguas con concentraciones de componentes
químicos y metales superiores a los máximos
permitidos.
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Como
caso extremo destaca el distrito Indio de Dindigul, en el
estado de Tamil Nadu, donde en las últimas décadas
se han creado cerca de 90 curtidurías que surgieron
en su día como una forma de empleo y desarrollo local.
Comenzaron siendo pequeños talleres artesanales, pero
al incrementarse la demanda de pieles, las curtidurías
emplearon procesos de cromo curtido sin tratamientos posteriores
de los vertidos. En consecuencia, en una zona afectada normalmente
por sequías, se han sobreexplotado los acuíferos
subterráneos, se han contaminado con sales y productos
químicos los depósitos superficiales que tradicionalmente
se habían empleado para la agricultura y se han salinizado
los suelos. En general, se ha degradado de tal modo el entorno
que apenas existe agricultura ni pesca y el agua subterránea
ya no es potable, lo que parece ser origen de múltiples
afecciones a la población.
En
conclusión, la aplicación de tecnologías
limpias, la gestión encaminada a reducir los posibles
focos contaminantes y los procesos que generen la menor contaminación
posible del medio y, sobre todo de las aguas, está
convirtiendo a la curtiduría de pieles en una industria
cada vez menos agresiva con el entorno.
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Redacción
Ambientum
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