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Edición mayo 2003 - La Primera revista on-line de medio ambiente
Aguas para abastecimiento urbano
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El objetivo principal de los servicios de abastecimiento urbano, agrícola o industrial de aguas es conseguir un producto, agua potable, que, además de cumplir con los requisitos mínimos de calidad según los parámetros exigidos por la normativa vigente, satisfaga las necesidades de los consumidores, tanto referente a calidad, cantidad, localización de las tomas, etc. Posteriormente, será devuelta al medio ambiente con el menor impacto negativo sobre este.

Desde las antiguas civilizaciones, el abastecimiento de agua a las poblaciones ha supuesto un problema para sus administradores. Sin duda alguna, las culturas que desarrollaron en gran medida el abastecimiento de aguas fueron la romana y árabe; supieron como resolver de forma óptima el aprovisionamiento a sus más importantes ciudades mediante el empleo de todo tipo de conducciones, depósitos, etc.

En la actualidad, el diseño de un servicio de abastecimiento de agua a poblaciones debe contemplar cuatro objetivos principales: abarcar toda la población mediante un sistema de distribución global, instalar un sistema de conducción que minimice todos los inconvenientes técnicos que surgen durante el transporte de aguas, ofrecer un caudal mínimo de aguas a toda la población para los más diversos usos existentes y, por último, asegurar unas condiciones óptimas de calidad del agua suministrada.

En lo que respecta al consumidor o usuario del servicio, quizás sean la calidad y cantidad del agua los factores más destacables. La cantidad de agua que llega a cada punto de consumo debe cubrir completamente los requerimientos del usuario: aseo y consumo personal, lavado de vehículos, riegos de parques y jardines, limpieza urbana, ocio, ornamentación, etc. además de usos agrícolas e industriales. Hoy en día es completamente impensable que el agua potable no llegue a su destino con la presión y caudal suficiente; en ningún caso es cuestionable que la cantidad suministrada no alcance las necesidades existentes. Por ello, la entidad gestora debe asegurar la disponibilidad de agua en todos los puntos de la ciudad, en épocas de invierno o estivales, con sequía o en cualquier otra circunstancia, sin reducir los suministros por debajo de los límites de confortabilidad del usuario.

Por otro lado, la calidad de las aguas deberá cumplir en todo caso con los requisitos mínimos establecidos en la reglamentación técnico-sanitaria vigente, variables según el destino de las aguas: urbano, agrícola o industrial. La calidad del agua es un concepto resultante de una serie de parámetros físicos, químico-orgánicos, químico-inorgánicos, microbiológicos y radioactivos. La medida de la calidad del agua será el compendio de medidas de todos los parámetros, englobados en estos apartados, que quedan definidos por la normativa vigente. En general, y a pesar de los posibles tratamientos de potabilización, la calidad de las aguas suministradas está condicionada por la calidad de las aguas en su punto de abastecimiento. Por ello, los vertidos urbanos y/o industriales son los causantes de poder llegar a desechar una fuente de aguas por haber alcanzado grados de contaminación no aptos para consumo humano.

La normativa europea vigente establece una clasificación de las aguas en orden a la presencia de determinados tipos de elementos en las aguas destinadas a consumo humano, tanto superficiales, subterráneas o marítimas, determinando los tratamientos que proceden según la calidad del agua captada y prohibiendo la captación de otros tipos de aguas. Asimismo, la planificación hidrológica correspondiente, en nuestro caso, el Plan Hidrológico Nacional y los respectivos Planes Hidrológicos de Cuenca, fijarán los objetivos de calidad en función de los usos previstos para las aguas.

Una vez superados los valores permitidos y quedando el agua en condiciones de consumo, será el propio consumidor el que detecte las características organolépticas de la misma, color olor y sabor, y determine el grado de calidad final del agua.

Salvo en casos en los que se produzcan roturas, reparaciones, etc. de algún conducto, es muy difícil que en la actualidad se suministre agua que no sea completamente incolora e inodora. Los colores del agua son causados por sólidos en suspensión, minerales o fitoplancton y el olor se produce por la descomposición de materia orgánica o por agentes procedentes de vertidos. En ambos casos, todos son eliminables en un proceso normal de potabilización.

Por otro lado, el sabor del agua, provocado por elementos disueltos en la misma, principalmente sales y minerales que no sean totalmente eliminables en una potabilizadora, varía mucho según las zonas geográficas, o sea, según el punto de abastecimiento de aguas. Este es el parámetro que el consumidor detecta con más facilidad y define finalmente si el uso será para consumo propio o sanitario.

Para conseguir todos estos objetivos, la empresa de abastecimiento deberá partir de las aguas disponibles de mayor calidad posible, preservarlas y mantenerlas, además de contar con los tratamientos necesarios de potabilización y desinfección.

Embalse para abastecimiento

Redacción Ambientum

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