Revista Ambientum
Edición mayo 2003 -Aguas
El proyecto de las Tres Gargantas

La construcción de una presa produce cambios sociales y ecológicos tan adversos y bruscos que, a pesar de los beneficios que puede proporcionar, es objeto de disputa entre todos los sectores afectados. Por un lado, la población residente, los ecologistas, los ganaderos y los agricultores, etc. y, por otro, la administración y compañías eléctricas y de aguas, ambos con posturas completamente opuestas. La realidad es que en la sociedad actual es indispensable contar con este tipo de infraestructuras que almacenan agua, producen energía eléctrica y protegen contra inundaciones, para el desarrollo de una región.

A nivel mundial, las presas producen el 20% de la energía eléctrica. En la actualidad son los países en vías de desarrollo los que están construyendo las mayores presas mientras que, en los desarrollados, su construcción desciende notoriamente.

En líneas generales, las posiciones en contra de las presas responden al daño social y ambiental que producen pero, por el contrario, evita inundaciones, produce energía hidroeléctrica, asegura un suministro de agua regular a poblaciones y cultivos, crea usos recreativos secundarios, etc. Normalmente la construcción de una presa, aporta a la sociedad más beneficios que perjuicios.

Concretamente en China, donde hay más de 11.000, y se encuentran más de la mitad de las grandes presas, comenzó en 1993 la construcción del Complejo Hidráulico de las Tres Gargantas en la garganta Xiling del río Yangtsé, cerca de la ciudad de Yichang, provincia de Hubei. Esta macroinfraestructura, que será la mayor central hidroeléctrica del mundo, superando la de Itaipú en Brasil, responde a un viejo sueño chino; controlar el río Yangtsé que periódicamente se cobra la vida de miles de personas durante sus crecidas, a la vez que se genera una gran cantidad de energía eléctrica y se mejora el tráfico fluvial del río, potenciando de este modo las posibilidades de desarrollo de la región y, en consecuencia, del país.

La intención de construir una gran presa en el río Yangtse es antigua. Ya en los años 50 Mao Zedong ordenó realizar estudios de viabilidad de distintos emplazamientos, pero las ideas originales parten de Sun Yat-Sen y Chiang Kai-Chek, en parte en respuesta a la pérdida de 500.000 vidas humanas durante la segunda mitad del siglo XIX y 800.000 en el XX. En cualquier caso, fue preciso esperar hasta el año 1992 cuando la Asamblea Popular Nacional aprobó, por un mínimo margen, su construcción.

El río Yangtse es el más grande de China y atraviesa el sudoeste, centro y este del país. Las tres gargantas por las que es conocida la presa se encuentran entre Yichang y Chongqing.. En líneas generales, la obra supone la construcción de una presa, una central hidroeléctrica y canales navegables Una vez concluido el proyecto, se habrá conseguido una capacidad de almacenaje de 39.300 millones de metros cúbicos, lo que supone el 76% de la capacidad total de los embalses españoles.

La presa mide 185 metros de altura por 126 metros de ancho y 2.300 metros de largo. Contará con un nivel normal de agua de 175 metros, o sea, una superficie cubierta de agua de más de 600 km2. En caso de crecidas, la presa podrá retener 22.150 millones de metros cúbicos y desaguar un volumen máximo de 100.000 m3, reduciendo el torrente de agua hasta alcanzar los 27.000 a 33.000 m3/s. De este modo queda protegida de las inundaciones una población de 15 millones de habitantes en un área total de 15.300 km2.

Todo ello conllevará la extracción de 147 millones de metros cúbicos de tierra y piedras, depositar 93 millones de metros cúbicos de hormigón, e instalar 195 millones de toneladas de acero y 1,6 millones de metros cúbicos de madera.

En cuanto a la producción de energía eléctrica, este proyecto supondrá la octava parte de la producción eléctrica del país. La instalación se compondrá de 26 generadores de turbina de 700 MW cada una. La energía producida, equivalente a la suministrada por dieciocho centrales nucleares, abastecerá principalmente al centro y este del país, aunque también se conectará con las redes eléctricas del norte y sur de China, ahorrando unos 50 millones de toneladas de carbón, circunstancia de vital importancia para un país sin yacimientos de combustibles fósiles importantes y para la atmósfera que dejará de percibir una gran cantidad de CO2.

Las previsiones iniciales estimaban una duración de construcción de 17 años, desde 1993 hasta 2009. La primera fase de construcción (1993-1997) se concluyó según el calendario previsto al cerrar el curso principal del río Yangtsé. La segunda fase (1998-2003) ha finalizado recientemente con el corte de la corriente del canal de desviación construido para la navegación fluvial y evitar las inundaciones durante la construcción de la presa, devolviendo las aguas a su cauce natural y comenzando la acumulación de agua. La tercera fase comenzará en 2004, instalándose cada año cuatro grupos de generadores.

Las ventajas que en esta zona va a aportar este proyecto además de la energía eléctrica producida son diversas. Por un lado, estimulará el crecimiento económico de la región de Yangtzé, caracterizada por la escasez de energía, mejorará la navegación fluvial en el río entre las ciudades de Chongqing hasta Chiang, aumentando la capacidad de carga de las embarcaciones de 3.000 a 10.000 toneladas, alcanzando el transporte anual de mercancías los 50 millones de toneladas. Además se controla el cauce del río frente a las riadas que regularmente arrasan el curso del río y se asegura el suministro de agua para un millón y medio de hectáreas de cultivo.

Por el contrario, este proyecto va a afectar radicalmente al entorno, ya que la cuenca del río va a incrementarse, anegando terrenos con un hábitat natural que está condenado a desaparecer y modificando toda la fauna y flora acuática.

Además, cuando las aguas del embalse comiencen a subir quedarán inundadas 300 localidades, que suponen 4.000 poblaciones, afectando a más de 1,2 millones de personas, a lo que hay que sumar que también se perderán los medios de subsistencia de esta población, o sea, 31.000 hectáreas agrícolas, 1.600 empresas, 1000 kilómetros de carreteras, etc. La migración masiva que esto supone, la mayor de la historia en tiempos de paz, es uno de los mayores retos a los que se está enfrentando el gobierno chino, sobre todo teniendo en cuenta el gran arraigo que tienen los chinos por su tierra, por la unidad familiar que se verá separada y, por sus antepasados, que deberán abandonar en los cementerios.

En principio, cada familia desplazada debe percibir una subvención y una parcela de tierra cultivable. Hasta el momento han sido reinstaladas unas 320.000 personas, pero parte de la población está retornando a sus casas por no percibir el dinero suficiente o ser las tierras de baja calidad. En cualquier caso, antes del 2009, la totalidad de la población debe estar realojada.

En resumen, la presa quedará finalizada en el año 2009, aunque siempre quedará la polémica sobre si su construcción responde a una necesidad real de la sociedad china o, por el contrario, a una iniciativa de la clase dirigente china que servirá para dar señal de su poder económico y tecnológico, convirtiéndolo en un símbolo de modernización e identidad nacional dentro y fuera de sus fronteras.

Redacción Ambientum

© ambientum 2003