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La
construcción de una presa produce cambios sociales y ecológicos
tan adversos y bruscos que, a pesar de los beneficios que puede proporcionar,
es objeto de disputa entre todos los sectores afectados. Por un lado,
la población residente, los ecologistas, los ganaderos y los agricultores,
etc. y, por otro, la administración y compañías eléctricas
y de aguas, ambos con posturas completamente opuestas. La realidad es
que en la sociedad actual es indispensable contar con este tipo de infraestructuras
que almacenan agua, producen energía eléctrica y protegen
contra inundaciones, para el desarrollo de una región.
A
nivel mundial, las presas producen el 20% de la energía eléctrica.
En la actualidad son los países en vías de desarrollo los
que están construyendo las mayores presas mientras que, en los
desarrollados, su construcción desciende notoriamente.
En
líneas generales, las posiciones en contra de las presas responden
al daño social y ambiental que producen pero, por el contrario,
evita inundaciones, produce energía hidroeléctrica, asegura
un suministro de agua regular a poblaciones y cultivos, crea usos recreativos
secundarios, etc. Normalmente la construcción de una presa, aporta
a la sociedad más beneficios que perjuicios.
Concretamente
en China, donde hay más de 11.000, y se encuentran más de
la mitad de las grandes presas, comenzó en 1993 la construcción
del Complejo Hidráulico de las Tres Gargantas en la garganta Xiling
del río Yangtsé, cerca de la ciudad de Yichang, provincia
de Hubei. Esta macroinfraestructura, que será la mayor central
hidroeléctrica del mundo, superando la de Itaipú en Brasil,
responde a un viejo sueño chino; controlar el río Yangtsé
que periódicamente se cobra la vida de miles de personas durante
sus crecidas, a la vez que se genera una gran cantidad de energía
eléctrica y se mejora el tráfico fluvial del río,
potenciando de este modo las posibilidades de desarrollo de la región
y, en consecuencia, del país.
La
intención de construir una gran presa en el río Yangtse
es antigua. Ya en los años 50 Mao Zedong ordenó realizar
estudios de viabilidad de distintos emplazamientos, pero las ideas originales
parten de Sun Yat-Sen y Chiang Kai-Chek, en parte en respuesta a la pérdida
de 500.000 vidas humanas durante la segunda mitad del siglo XIX y 800.000
en el XX. En cualquier caso, fue preciso esperar hasta el año 1992
cuando la Asamblea Popular Nacional aprobó, por un mínimo
margen, su construcción.
El
río Yangtse es el más grande de China y atraviesa el sudoeste,
centro y este del país. Las tres gargantas por las que es conocida
la presa se encuentran entre Yichang y Chongqing.. En líneas generales,
la obra supone la construcción de una presa, una central hidroeléctrica
y canales navegables Una vez concluido el proyecto, se habrá conseguido
una capacidad de almacenaje de 39.300 millones de metros cúbicos,
lo que supone el 76% de la capacidad total de los embalses españoles.
La
presa mide 185 metros de altura por 126 metros de ancho y 2.300 metros
de largo. Contará con un nivel normal de agua de 175 metros, o
sea, una superficie cubierta de agua de más de 600 km2. En caso
de crecidas, la presa podrá retener 22.150 millones de metros cúbicos
y desaguar un volumen máximo de 100.000 m3, reduciendo el torrente
de agua hasta alcanzar los 27.000 a 33.000 m3/s. De este modo queda protegida
de las inundaciones una población de 15 millones de habitantes
en un área total de 15.300 km2.
Todo ello conllevará
la extracción de 147 millones de metros cúbicos de tierra
y piedras, depositar 93 millones de metros cúbicos de hormigón,
e instalar 195 millones de toneladas de acero y 1,6 millones de metros
cúbicos de madera.
En cuanto a
la producción de energía eléctrica, este proyecto
supondrá la octava parte de la producción eléctrica
del país. La instalación se compondrá de 26 generadores
de turbina de 700 MW cada una. La energía producida, equivalente
a la suministrada por dieciocho centrales nucleares, abastecerá
principalmente al centro y este del país, aunque también
se conectará con las redes eléctricas del norte y sur de
China, ahorrando unos 50 millones de toneladas de carbón, circunstancia
de vital importancia para un país sin yacimientos de combustibles
fósiles importantes y para la atmósfera que dejará
de percibir una gran cantidad de CO2.
Las previsiones
iniciales estimaban una duración de construcción de 17 años,
desde 1993 hasta 2009. La primera fase de construcción (1993-1997)
se concluyó según el calendario previsto al cerrar el curso
principal del río Yangtsé. La segunda fase (1998-2003) ha
finalizado recientemente con el corte de la corriente del canal de desviación
construido para la navegación fluvial y evitar las inundaciones
durante la construcción de la presa, devolviendo las aguas a su
cauce natural y comenzando la acumulación de agua. La tercera fase
comenzará en 2004, instalándose cada año cuatro grupos
de generadores.
Las ventajas que en esta zona va a aportar este proyecto además
de la energía eléctrica producida son diversas. Por un lado,
estimulará el crecimiento económico de la región
de Yangtzé, caracterizada por la escasez de energía, mejorará
la navegación fluvial en el río entre las ciudades de Chongqing
hasta Chiang, aumentando la capacidad de carga de las embarcaciones de
3.000 a 10.000 toneladas, alcanzando el transporte anual de mercancías
los 50 millones de toneladas. Además se controla el cauce del río
frente a las riadas que regularmente arrasan el curso del río y
se asegura el suministro de agua para un millón y medio de hectáreas
de cultivo.
Por el contrario,
este proyecto va a afectar radicalmente al entorno, ya que la cuenca del
río va a incrementarse, anegando terrenos con un hábitat
natural que está condenado a desaparecer y modificando toda la
fauna y flora acuática.
Además,
cuando las aguas del embalse comiencen a subir quedarán inundadas
300 localidades, que suponen 4.000 poblaciones, afectando a más
de 1,2 millones de personas, a lo que hay que sumar que también
se perderán los medios de subsistencia de esta población,
o sea, 31.000 hectáreas agrícolas, 1.600 empresas, 1000
kilómetros de carreteras, etc. La migración masiva que esto
supone, la mayor de la historia en tiempos de paz, es uno de los mayores
retos a los que se está enfrentando el gobierno chino, sobre todo
teniendo en cuenta el gran arraigo que tienen los chinos por su tierra,
por la unidad familiar que se verá separada y, por sus antepasados,
que deberán abandonar en los cementerios.
En principio, cada familia desplazada debe percibir una subvención
y una parcela de tierra cultivable. Hasta el momento han sido reinstaladas
unas 320.000 personas, pero parte de la población está retornando
a sus casas por no percibir el dinero suficiente o ser las tierras de
baja calidad. En cualquier caso, antes del 2009, la totalidad de la población
debe estar realojada.
En resumen,
la presa quedará finalizada en el año 2009, aunque siempre
quedará la polémica sobre si su construcción responde
a una necesidad real de la sociedad china o, por el contrario, a una iniciativa
de la clase dirigente china que servirá para dar señal de
su poder económico y tecnológico, convirtiéndolo
en un símbolo de modernización e identidad nacional dentro
y fuera de sus fronteras.
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