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Existen dos sistemas de lavado diferenciados por el sistema
de aplicación del agua; cabezales fijos o terminales
robotizados. El primero, consistente en instalar una o dos
boquillas giratorias que aplican un chorro pulverizado de
agua por doquier, es un sistema sencillo y rápido,
mientras que el segundo, caracterizado por un cabezal robotizado
que se desplaza, a través de una secuencia programada
de movimientos por el interior del contenedor, es un sistema
más lento y algo menos eficaz en caso de encontrar
suciedad persistente.
En
el caso que se contemple el lavado interior conjuntamente
al exterior mediante el empleo de estos vehículos,
servicio denominado "lavado integral", será
preciso instalar unas boquillas en la cámara de limpieza
en número y posición que garantice la limpieza
completa del contenedor. Este sistema no obtiene resultados
de alta calidad, no elimina la suciedad persistente ni accede
a la zona trasera que se encuentra oculta por la tapa abierta,
quedando finalmente chorreones de agua y restos de suciedad.
El grado de limpieza se incrementa realizando lavados interior-exterior
de forma secuencial, pero el rendimiento del servicio se reduce
al tardar más tiempo por contenedor.
En
cuanto a la organización del servicio de lavado mediante
estos vehículos, la forma más eficaz de desarrollarlo
es organizar un tandem entre el vehículo recolector
de residuos y el lavacontenedores. De este modo, siempre se
encuentra los contenedores vacíos pero, por el contrario,
los tiempos del ciclo de lavado deben ser mínimos para
que el camión de recogida no se adelante en exceso.
Por otro lado, a costa de limpiar menos contenedores, pero
aumentando los tiempos destinados al ciclo de lavado, puede
realizarse de forma independiente, o sea, con circuitos independientes
del camión de recogida. En el primer caso y para recogida
trasera, con un ciclo que dure aproximadamente 10-15 segundos,
es posible limpiar 200 ó 300 unidades, mientras que
en el segundo caso, para ciclos de 25 a 40 segundos, se limpian
entre 100 y 180 unidades. En el caso de recogida lateral,
estos rangos se reducen a 120-160 unidades en el primer caso
y, 100-150 en el segundo.
El
segundo sistema de lavado exterior de contenedores se basa
en la creación de servicios autónomos de actuaciones
especiales que, además de contenedores, limpian papeleras,
pintadas, retiran carteles, etc. La calidad final es muy superior
al sistema anterior pero, por el contrario, su rendimiento
es menor y la limpieza se realiza en el mismo acerado, pudiendo
suponer alguna molestia para los viandantes, vehículos
aparcados, etc.
Para
este servicio se precisa una dotación de dos operarios
y un vehículo con un PMA no superior a 3,5 Tm equipado
de un depósito de agua de 1.000 a 1.500 litros y todos
los útiles necesarios para la limpieza: grupo de presión,
lanzas, detergentes, etc.
El
lavado se realiza aplicando, por un lado, detergentes y, después,
agua caliente a presión, con o sin la ayuda de cepillos,
según el caso, para eliminar la suciedad, retirar pegatinas,
carteles, etc. Al realizarlo de forma manual, el resultado
final será óptimo, pero apenas se podrán
lavar entre 80 y 130 unidades por cada servicio en el caso
de recogida trasera y entre 55 y 75 para la recogida lateral.
Por
último, para aquellos contenedores con suciedad persistente,
pintadas o cualquier otro elemento extraño que se encuentre
degradando el contenedor, existe el lavado intensivo. Los
resultados obtenidos son excelentes, pero su uso, debido a
los altos costes que conlleva y a la baja productividad, se
encuentra hoy en día muy limitado. Principalmente se
organiza como un servicio auxiliar a los citados anteriormente
y, en muy pocas ciudades, se programa para lavar todos los
contenedores ubicados en la vía pública.
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| Estación
fija de lavado intensivo de contenedores |
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Consiste
en instalar en algún parque de limpieza un túnel
de lavado de contenedores muy similar al empleado para
vehículos. En él se introducen los contenedores
que previamente han sido retirados y sustituidos de
la vía pública por otros en perfecto estado
y, se someten a un lavado mediante frotamiento con cepillos
mecánicos y uso de diferentes detergentes, decapantes
y desinfectantes.
El
ciclo de limpieza diseñado normalmente sigue
la siguiente pauta; entrada en el túnel mediante
cinta de arrastre con tapa abierta, rociado de detergente
decapante, cepillado interior, cepillado de contornos
superiores y de tapadera, aplicación de detergente
odorizado, cepillado exterior y aclarado final. En caso
de suciedad persistente, un operario puede reforzar
el tratamiento a la entrada o salida del túnel.
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La
capacidad teórica de lavado de estas instalaciones
es de unas 24 unidades a la hora, pero las operaciones de
acercamiento, eliminación de restos sólidos,
retirada y supervisión de contenedores, etc. reducen
considerablemente este rango.
Independientemente del sistema empleado, la frecuencia de
lavado debe regularse en función del grado de suciedad
de los contenedores, clima, nivel de limpieza exigido por
el entorno y nivel de inversión posible. De forma general,
como intervalo medio se puede considerar cada 15 días
para lavados interiores con lavacontenedores, 30 para el exterior
con el mismo vehículo, 60 para limpiezas con equipos
autónomos y 350 para lavados intensivos en túneles.
Con
la aplicación de todos estos criterios generales y,
principalmente, la experiencia adquirida a diario por los
servicios de limpieza, se conseguirá un parque de contenedores
de recogida de RSU en un perfecto estado.
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