| Revista Ambientum |
| Edición abril 2003 - General |
| Arquitectura bioclimática |
| La
arquitectura bioclimática, o bioconstrucción, de elevada
eficiencia energética, es aquella que tiene por objeto la consecución
de un gran nivel de confort térmico mediante la adecuación
del diseño, la geometría, la orientación y la construcción
del edificio a las condiciones climáticas de su entorno. Se trata,
pues de una arquitectura adaptada al medio ambiente, sensible al impacto
que provoca en la naturaleza, y que intenta minimizar el consumo energético
y con él, la contaminación ambiental. La utilización
de la bioclimática la efectuamos a través de sistemas de
captación solar pasiva, galerías de ventilación controlada,
sistemas vegetales hídricos reguladores de la temperatura y la
humedad. Debemos
ser conscientes de que todo lo que un ser vivo realiza repercute en los
demás, de tal manera que una acción nunca permanece aislada
sino que provoca reacciones, tangibles o no, a mayor o menor plazo de
tiempo, en todo lo que la rodea, extendiéndose su efecto del mismo
modo que las ondas que provoca una piedra al caer en el agua. Así
todas nuestras acciones son importantes, inciden en el resto de los seres
y del planeta y repercuten mucho más allá de ellas mismas.
Esta conciencia de que el planeta es nuestra casa y es nuestra responsabilidad
cuidarlo, preservarlo y mantenerlo a él y a los seres que lo habitan
en óptimas condiciones para producir salud y felicidad, debe irse
trasluciendo en toda actividad humana. El acto de construir, de edificar,
etc., genera un gran impacto en el medio que nos rodea. La bioconstrucción
persigue minimizarlo en la medida de lo posible ayudando a crear un desarrollo
sostenible que no agote al planeta sino que sea generador y regulador
de los recursos empleados en conseguir un hábitat sano, saludable
y en armonía con el resto. Empleo de materiales saludables y biocompatibles, que faciliten los intercambios de humedad entre la vivienda y la atmósfera. La vivienda debe respirar. Los materiales deberán ser de materia prima lo menos elaborada posible y encontrarse lo más cerca posible de la obra y deben hallarse totalmente exentos de elementos nocivos.Los conductos de saneamiento de gran diámetro pueden ser de cerámica con conexiones de caucho y los de pequeño diámetro, de PE-AD evitando el uso de plásticos clorados. Con estos materiales, las conducciones son más estables, flexibles, duraderas y menos ruidosas. Evitaremos los aislamientos y pinturas de poro cerrado, plastificados, elementos retenedores de polvo electrostático, como moquetas, suelos plásticos, y todos aquellos materiales que emiten gases tóxicos en su combustión. Debemos utilizar pinturas al silicato, al agua, aceite de linaza, colofonia, ceras naturales, etc. Y para los elementos decorativos, tratamientos de madera o enfoscados. En los elementos estructurales, emplearemos cementos naturales o cal hidráulica. El uso del acero debe restringirse a lo imprescindible y deberá ser convenientemente derivado a tierra. Así como sistemas constructivos adecuados. Hoy en día abusamos mucho de los elementos estructurales de hormigón armado, como vigas y pilares, cuando en muchos casos éstos pueden ser sustituidos por arcos y bóvedas. Optimización de recursos naturales. Aprovechamiento de la luz solar, climatización natural, ahorro de agua, aprovechamiento del agua de lluvia, implantación de las energías renovables aprovechables en ese lugar determinado implantación de sistemas para el ahorro energético. Aleros diseñados adecuadamente, vegetación perenne al Norte y caduca, al Sur. Equipamiento de mobiliario de bajo impacto y configuración ergonómica, electrodomésticos de bajo consumo y baja o nula emisividad electromagnética, iónica, microondas, etc., con una toma de tierra adecuada, que no emitan gases nocivos y que sus elementos envolventes sean naturales. Se deben de tener en cuenta no sólo la disposición óptima del mobiliario, sino también su propia forma y contorno geométrico a tal fin que además de su utilidad aporten una onda de forma acorde a su entorno. La utilización de criterios bioclimáticos en el proyecto de arquitectura es siempre positivo, aunque en algunos casos el rendimiento sea superior que en otros. Quizá uno en los que los beneficios se hacen más inmediatos y evidentes, es el caso de la rehabilitación de edificios en los cascos antiguos. En estos viejos edificios contamos con un elemento que nos es precioso en cualquier técnica bioclimática que empleemos: los patios de luces. A través de ellos podemos canalizar la iluminación natural, y lo podemos utilizar como instrumento de captación y de refrigeración en todo el edificio. Intentar conseguir una vivienda experimental autosuficiente energéticamente puede ser un proyecto fascinante, pero desde el punto de vista medioambiental, sería muchísimo más beneficioso si entre todos consiguiéramos un pequeño ahorro en todas las viviendas. La suma de pequeñas actuaciones puntuales, además de suponer un importante ahorro para los usuarios, supone un ahorro global para la economía del país y, sobre todo, una reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, con lo que contribuiríamos a reducir la contaminación atmosférica. El esfuerzo indudablemente vale la pena. |
Redacción Ambientum |
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