Revista Ambientum -la primera revista on-line de medio ambiente
Buscador de contenidos. Buscar en Revista Ambientum y Enciclopedia Ambientum.

BUSCAR
HOME MÁS ARTICULOS - listado de artículos de números anteriores AMBIENTUM TARIFAS DE LA REVISTA
Edición marzo 2003 - La Primera revista on-line de medio ambiente
Limpieza de sentinas de buques
Versión para Imprimir
Debido al gran desastre que el Prestige ha provocado en las costas gallegas y en el resto del norte de la península, existe en la sociedad un cierto temor y rechazo hacia el transporte de hidrocarburos por mar, concretamente el petróleo. Está claro que este elemento es completamente necesario en nuestra sociedad, con lo cual su transporte desde los puntos de producción hasta los de consumo requiere de medios rápidos y baratos tales como los grandes petroleros. En este momento, cerca de 6.000 buques portadores de petróleo, están surcando los mares de nuestro Planeta, llevando consigo 1.250 millones de toneladas de crudo.

Los problemas aparecen cuando se producen vertidos al mar de estos hidrocarburos. Los motivos de vertido son varios. Sin duda, el más espectacular y dañino es, como en el caso del Prestige, el producido por hundimientos o grandes accidentes, pero se estima que estos son los causantes de aproximadamente el 10 o 15% del total de vertidos de hidrocarburos al mar. El resto procede de derrames de pequeño o medio tamaño en operaciones de carga y descarga, pequeños accidentes, roturas de depósitos, limpieza de depósitos y sentinas, etc.


Esta última operación es una de las que más indignación provoca en la sociedad, ya que por reducir tiempo y costes en estas operaciones se prefiere descargar al mar la suciedad de los depósitos a realizarlo en las instalaciones existentes al efecto en la casi totalidad de los puertos importantes. Esta práctica está, como es lógico, perseguida y duramente penalizada, pero el control de todos los buques es sumamente complicado y de ello se aprovechan las compañías navieras.

Concretamente, el Mediterráneo, con apenas un 0,7% de la superficie de los mares de la Tierra, alberga, entre otros, el 35% del comercio mundial de crudos y de productos refinados de petróleo. Esta actividad provoca unos derrames estimados de 650.000 Tm/año, lo que lo convierte en uno de los mares más sucios del Planeta, con una concentración superficial de alquitrán equivalente a diez veces la de otros mares regionales.


En España existen dos puntos críticos de tráfico de estos buques. El más concurrido es el Estrecho de Gibraltar, ya sea por descarga en los puertos de Algeciras, Gibraltar y el trasiego desde la refinería de San Roque o por ser un punto de paso obligado hacia el norte de Europa y América desde el Golfo Pérsico. La otra zona es la comprendida entre Tarragona y Cartagena.

En estas costas, y principalmente en las de la bahía de Algeciras, es habitual la aparición de "pequeñas" cantidades de crudo derramado, el conocido alquitrán de las playas. Las cantidades retiradas de las costas no son grandes, menos de siete toneladas, pero la reincidencia afecta de forma negativa al sector turístico, a pesar de que la retirada se realice de forma rápida y ordenada.

Con el objetivo de reducir todas estas prácticas ilegales, el Convenio MARPOL 73/78, Convenio Internacional para la Prevención de la Contaminación por los Buques, auspiciado por la Organización Marítima Internacional, OMI, agencia especializada perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas, y aprobado por la práctica totalidad de países, estipula los métodos especiales de construcción para la prevención de la contaminación accidental, y los procedimientos de carga y descarga autorizadas.

Este convenio está enfocado a la minimización y eliminación de la contaminación procedente de los buques y se divide en cinco anexos:

  • Anexo I, hidrocarburos.
  • Anexo II, sustancias líquidas peligrosas transportadas a granel.
  • Anexo III, sustancias peligrosas transportadas en paquetes y bultos.
  • Anexo IV, aguas sucias.
  • Anexo V, residuos asimilables a urbanos producidos en los buques.

El anexo I, entre otras cosas, obliga a dotar a los buques con sistemas de control de descargas equipados con registro continuo, control de contenido de hidrocarburos, sistemas de limpieza de tanques, depósitos de decantación con capacidad suficiente para los residuos generados durante el lavado de tanques y equipos separadores de agua e hidrocarburos. Todo ello, sumado a los productos empleados en la limpieza de depósitos y sentinas, deben asegurar que la mezcla de agua e hidrocarburos descargada al mar contenga una concentración de hidrocarburos inferior a los valores determinados en el convenio.

En cualquier caso, los buques están obligados a contar con un libro registro donde se debe anotar cualquier descarga o fallo del sistema de vigilancia de descargas de hidrocarburos, motivo suficiente para que las autoridades de vigilancia realicen inspecciones en el próximo puerto de escala del buque. Además, el Convenio MARPOL 73/78 establece los procesos de inspección, certificación y retención de buques en los distintos puertos y, en su caso, sanción por parte del Estado de abanderamiento.

Por otra parte, el Convenio MARPOL 73/78 obliga a disponer de instalaciones de recepción de los residuos cuya descarga en la mar está prohibida. En España existen varias instalaciones de este tipo, donde destacan la de Algeciras, gestionada por Dramar Andalucía Dragados y Construcciones S.A., y la de Barcelona, gestionada por Ecoimsa del Grupo Tradebe.


Agencia Marpol

En el primer caso, mediante una red de depósitos de almacenamiento y una flota de vehículos de transporte por carretera, se tratan en la planta de Algeciras 2.430 m3/año de residuos procedentes de los puertos de Sevilla, Huelva, Almería, Carboneras, Motril, Algeciras, Málaga y Cádiz. En Barcelona, destaca el servicio hacia buques de pasajeros. En cualquier caso, el tratamiento se fundamenta en un proceso combinado de decantación físico-química, degradación biológica, evaporación, estabilización y valorización de hidrocarburos.

Con la aplicación de todos estos medios, la contaminación de los mares por hidrocarburos debería disminuir, siempre y cuando las navieras no antepongan los resultados económicos a la contaminación del mar y exista una labor eficaz de seguimiento y sanción por parte de los distintos estados.

Redacción Ambientum

Versión para Imprimir
atrás

SUBIR

Revista Ambientum home | articulos | ambientum | tarifas © ambientum 2003