| Nuevos
contaminantes en las aguas residuales |
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Los
hábitos de consumo actuales en nuestra sociedad de consumo
están generando una serie de residuos que hace tan solo
unos años no existían, no solo como residuos,
sino como producto de consumo. Estas nuevas substancias aparecen
principalmente añadidas a cosméticos, como cremas,
colonias, perfumes, maquillajes, etc., a productos domésticos
de limpieza como desengrasantes, limpiacristales, etc., y a
productos farmacéuticos de muy diversa índole,
los cuales, modifican sus composiciones anteriores con nuevas
fórmulas e ingredientes, con el objetivo de ampliar sus
rendimientos, mejorar sus propiedades y adaptarse a las nuevas
necesidades.
Una
vez que, por algún u otro motivo, estos productos acaban
vertidos por los desagües, generan una serie de residuos
caracterizados principalmente por dos aspectos: su baja concentración
en el caudal total de aguas residuales y por el total desconocimiento
de los efectos, si existen, sobre los procesos de depuración
de aguas, los cauces de vertido y, en general, el medio ambiente
y la salud humana.
Los
primeros estudios sobre estos residuos, conocidos como contaminantes
farmacéuticos y de cuidado personal (PPCP),
debido a su procedencia, se han realizado recientemente en países
como Estados Unidos, Canadá y algunos países Europeos.
Las
conclusiones obtenidas, relativamente similares en todos los
casos, revelan que los principales cauces, o sea, los que recogen
las aguas de las poblaciones más importantes, presentan,
en mayor o menor medida, contaminación por residuos de
sustancias químicas procedentes de productos de belleza,
medicamentos, limpiadores, anticonceptivos, disolventes, repelentes
de insectos, perfumes, nicotina, etc., todos ellos de uso general
en hogares e industrias.
Uno
de los puntos en los que coinciden todos los estudios realizados
es que, a pesar de encontrar estas sustancias en rangos de concentración
realmente pequeños, incluso menores a una parte por mil
millones, el simple hecho de su presencia en ríos, pantanos,
etc., como elementos extraños, determina que estos compuestos
son contaminantes.
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Concretamente, en Estados Unidos, los hidrólogos
del U.S.
Geologic Survey desarrollaron una campaña
de muestreo entre los años 2000 y 2002 en la
que recogieron y analizaron muestras de agua en unos
30 estados, encontrando hasta 95 compuestos comunes
que pueden ser enmarcados como contaminantes farmacéuticos
y de cuidado personal.
Hasta
la fecha no se ha determinado científicamente
ningún efecto directo sobre el medio ambiente,
aunque se sospecha que ya puede existir alguno, como
por ejemplo ciertos problemas en el aparato reproductor
de algunas especies de peces que pueden ser debidos
a determinadas hormonas que se comercializan como componentes
de fármacos anticonceptivos, etc.
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| Nuevos
productos, nuevos residuos |
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El mayor problema que representan estas sustancias en la actualidad,
es, sin lugar a dudas, el completo desconocimiento existente
en medios científicos sobre los efectos potenciales
existentes a corto, medio o largo plazo, de la cual se deriva
la ausencia total de regulación legal que determine
las concentraciones máximas admisibles en los cauces
de vertido y los tratamientos aplicables para su eliminación.
Por
estos motivos, los estudios sobre este tipo de contaminación
continúan, con el objetivo principal de establecer
conclusiones certeras sobre el comportamiento de estos productos
en el medio ambiente y, a raíz de ello, será
posible la aprobación de la legislación correspondiente
que regule el uso, tratamiento y presencia de este nuevo tipo
de contaminante en las aguas residuales. Para todo ello deben
pasar todavía unos cuantos años.
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Redacción
Ambientum
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