El
Prestige, un petrolero procedente de San Petesburgo que transportaba
una carga de 77.000 toneladas de fuel ruso, se partió
en dos frente a las costas gallegas.
Desgraciadamente es bien sabida la evolución del desastre,
que aun perdurará durante algunos años, y que
ha estado lleno de desafortunadas intervenciones humanas y
de grupos sociales. La utilización política
y social de la desgracia nos habla mucho de egoísmo,
intereses económicos y políticos y otros aspectos
que acercan al hombre a sus valores más negativos,
pero el desastre también ha servido para ver alardes
de generosidad, en el voluntariado, donde prevalecían
las ideas e ideales nobles del ser humano.
El esfuerzo y la ayuda generosa será aun precisa durante
varios meses, pero la brillantez del debate político
ya ha pasado, y las noticias sobre la evolución, de
la "marea negra", aun en pleno apogeo, no aparecen
ya en las primeras páginas de periódicos e informativos.
No hay duda que nuestra civilización busca un desarrollo
sostenible, pero en esta búsqueda de mejores niveles
de calidad de vida se asumen, consciente o inconscientemente,
riesgos importantes. Muchos de estos riesgos tienen que ver
con las fuerzas de la naturaleza; lluvias, tifones, tormentas,
inundaciones, terremotos, etc., indominables para el ser humano.
Por ello es imprescindible conocer, prever y actuar con diligencia
y profesionalidad.
| Cada
año se vierten al mar más de 2.500.000
toneladas de petróleo y derivados, 50 veces más
que las que liberará el Prestige. Lo más
grave es que estos ríos de contaminación,
tienen como afluentes al pequeño taller de automóviles
que lanza el aceite usado, el desagüe de nuestra
casa donde se ha lavado una sartén con aceite,
los desagües de industrias, la limpieza de una
cisterna que llevaba fuel y se lava para llevar otro
producto químico, la limpieza de fondos de barcos
cisterna, etc. Y esto ocurre en la mayoría de
pueblos y ciudades de todos los países del mundo.
Sólo los hidrocarburos presentes en la atmósfera,
como emisiones contaminantes gaseosas, y que son arrastrados
por la lluvia al mar, superan en 10 veces los que, desafortunadamente
aportará el maldito chapapote.
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| Los
riesgos del transporte marítimo pueden ser
graves |
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Las medidas para reducir estos niveles de contaminación,
y también los riegos como el del Prestige, pasan por
soluciones técnicas, amparadas en decisiones políticas.
No en decisiones políticas sin más.
Nuestro país dispone de centros tecnológicos
de altísima calificación, que ni han sido consultados
en este desastre. Las estructuras técnicas de apoyo
a estos hechos existen, decenas de organismos con fines concretos
y hombres, medios y presupuestos importantes, pero no han
actuado con eficacia. ¿Por qué esta falta de
eficacia, que ha multiplicado y agravado esta tragedia ecológica,
económica y humana?
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Hay
una teoría que debe ser considerada, y que se
centra en la frontera que marca la independencia de
técnicos y políticos. Cierto es, y criticado,
la excesiva ingerencia política, y creciente
en muchos de estos organismos, consejos asesores, grupos
de expertos, etc., que acaban siendo regidos por políticos
no en activo, tecnócratas de perfiles políticos
concretos, etc. En la normalidad, estos órganos
realizan sus trabajos rutinarios siguiendo procedimientos
estandarizados, no excesivamente intervenidos, que les
permiten un nivel de eficacia aceptable, pero en los
momentos de crisis, como el que comentamos, estas organizaciones
quedan "aisladas y calladas", supeditadas,
en su actuación, a un número muy limitado
de personas en las que priman más los objetivos
políticos que la objetividad del problema. Los
mejores recursos técnicos del país quedan
"inutilizados". Este comentario es de aplicación
tanto para el "hacer en casos de crisis" como
para el "no hacer, o hacer mal, fuera de casos
de crisis". Miles de ejemplos podemos poner de
retrasos en programas ambientales, pegas innecesarias
al desarrollo de las energías renovables y a
la cogeneración, desarrollo de políticas
de residuos industriales, uso adecuado de estructuras
medioambientales como plantas de compostaje, biometanizacion,
aceleración del uso de aguas recuperadas, planes
de ahorro de energía o de agua, inspección
y actuación en emisiones gaseosas de la industria
y el transporte, minimización de residuos, etcétera.
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En
el caso del Prestige, parte de estas ineficacias se acallarán
con ayudas económicas amplias a los más afectados
en el sector pesquero que, según datos, en el conjunto
de las actividades económicas de Galicia, sobrepasan
el 10% del PIB de esta comunidad. Pero el sector de la pesca
no es el único afectado por la crisis del Prestige.
Otros ámbitos económicos, como el turismo, el
sector conservero, o la construcción sufrirán
también las repercusiones del hundimiento del petrolero.Tras
las primeras semanas, la normalidad en el funcionamiento de
organismos e instituciones se va consiguiendo, mediatizando
y aislando decisiones políticas y acercándose
a los procedimientos rutinarios que, aunque nunca brillantes,
son eficaces por su machaconería. Se activan medios,
se planifican áreas y sistemas de recogida del vertido,
su transporte, tratamiento, y recuperación. El gran
perdedor es el medio ambiente. Dicen los expertos que la naturaleza,
con su poder regenerador, tardará dos años en
llevar el área a un nivel de cierta normalidad.
En un plazo de otros seis años se llegará a
un nuevo equilibrio medioambiental, un ecosistema que no será
exactamente el actual, pero que permitirá rehacer casi
la totalidad de las actividades pesqueras y marisqueras. Algunas
no se recuperarán nunca.
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| La
contaminación no desaparece con ayudas económicas |
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Dentro de unos años el Prestige será un
mal recuerdo, como lo han sido el Najhodka, el Jessica,
el Tanio, El Mar Egeo, el Maersk Navigator; el Torrey
Canyon, el Urquiola, el Exxon Valdez, el Amoco Cadiz
o el Erika. 6.300 petroleros navegan por las aguas del
mundo transportando millones de toneladas de combustibles
para ayudar al desarrollo de la humanidad. La técnica
ha ideado sistemas de inspección y control portuario
y técnicas constructivas para aumentar la seguridad
de estos buques. Que accidentes como el del Prestige
no vuelvan a suceder depende de las decisiones que se
adoptaron en el Consejo Europeo de Copenhague, el pasado
12 de diciembre.
España, Francia y la Comisión proponen,
entre otras medidas, acelerar la aplicación de
las recomendaciones técnicas para eliminar los
petroleros monocasco y restringir el tráfico
marítimo.
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El desarrollo sostenible de la humanidad precisa asumir riesgos
medioambientales. Es preciso conocerlos, estudiarlos, preverlos
y saber actuar con diligencia y eficacia. Los órganos
de gestión deben actuar lo más automáticamente
posible, como actúan los bomberos, la policía
o las ambulancias. La ingerencia política debe tener,
exactamente, la dimensión mínima y precisa.El
medio ambiente nos lo agradecerá.
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