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Edición febrero 2003 - La Primera revista on-line de medio ambiente
Empleo de geotextiles en vertederos
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El Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, aprobó el Real Decreto 1.481/2001 por el que se regula hoy en día la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero. Esta nueva ley responde a las nuevas tendencias en el tratamiento y eliminación de residuos en métodos de diseño, gestión, clausura y mantenimiento post-clausura de vertederos. La propia operación de vertido deberá seguir unas pautas de preparación de los vasos, admisión de residuos, sellados, clausura y mantenimiento que están estipuladas por el Real Decreto.
En definitiva, tanto en la fase de preparación del vaso como en la de clausura final, existirá un mayor control sobre la posible contaminación de los suelos, las aguas subterráneas y superficiales y la atmósfera por parte de lixiviados y gases, mediante la construcción en la parte inferior del vertedero de barreras impermeables y drenantes, así como, en la superficie, de revestimientos artificiales estancos. Los tipos y espesores de cada una de estas capas vienen definido tanto por el Real Decreto como por la norma UNE 104.425 de puesta en obra de sistemas de impermeabilización de vertederos de residuos con geomembranas de polietileno de alta densidad. Estos sellados se ejecutan mediante la combinación de varias capas de áridos drenantes e impermeables y diferentes láminas geosintéticas; geomembranas y geotextiles.

Un geotextil es una malla, formada por fibras sintéticas unidas de diversas formas, cuyas funciones principales se basan en su capacidad drenante y en su resistencia mecánica a la perforación y tracción. Además de ser empleados en la preparación y sellado de vertederos, son de aplicación en la construcción de subbases de carreteras y líneas férreas, en encauzamientos, canales y presas tiende de igual modo entre distintas evitando erosiones, en conducciones y drenajes como protección anticolmatación, en muros de contención, balsas, canales y túneles como refuerzo y drenaje del terreno, etc.


Las funciones que cumple un geotextil son las de separar terrenos de distinta granulometría, filtrar y drenar líquidos, proteger las otras láminas de impermeabilización contra el posible punzonamiento o desgarro que se produciría en ellas si estuvieran en contacto directo con los residuos, estabiliza el terreno como consecuencia de la eliminación del agua contenida en dicho terreno e impermeabiliza mediante la impregnación del geotextil. Según se instale en una zona u otra de las capas que conforman el sellado o preparación de un vaso de vertido, actuará de una forma u otra. En principio, todas estas funciones las podría cumplir una capa de árido filtrante, arena, grava o canto rodado de distinto material, pero por ahorro de espacio, al tender una lámina de 5-15 mm frente a una capa de 300-600 mm, y por facilidad de montaje en taludes y superficies inclinadas, se opta normalmente por la instalación de geotextiles, alternativa más económica y práctica.

Aplicación de las láminas impermeabilizantes

Los drenes geosintéticos consisten en un núcleo drenante y, según el destino, filtros geotextiles. Los núcleos, fabricados a partir de compuestos como polietileno, poliestireno, nylon, polipropileno o poliéster, se presentan formando estructuras de diverso tamaño y forma; redes rígidas y tridimensionales, nervaduras intersectantes, láminas polímeras sencillas o dobles, en forma de cúspide, botones o columnas, cajas tridimensionales, etc. Por otro lado, los filtros, fabricados a partir de los mismos materiales, aparecen en forma de no tejidos punzados, no tejidos fusionados, y monofilamentos tejidos.

A la hora de elegir entre los distintos tipos de geotextiles existentes en el mercado, las principales propiedades que caracterizan a cada uno son la resistencia estática y dinámica a la perforación, que determina el grado de protección de geomembranas, la resistencia a tracción, necesaria para los esfuerzos realizados durante su montaje, y la permeabilidad vertical y horizontal, que define el grado de filtrado. En cualquier caso, el parámetro que más se emplea, aunque no debiera ser así, a la hora de definir un geotextil es su gramaje, el peso por unidad de superficie, definido por la norma UNE EN 965.

Preparación para un geotextil
En el caso de la impermeabilización del terreno, tras realizar el movimiento de tierras que delimita fondos y laterales del vertedero, se extienden consecutivamente capas de drenaje con capas impermeables. Por ejemplo, una combinación posible sería extender una capa de seguridad de árido permeable, dos de arcilla compactada u otro material impermeable de diferentes espesores, sumando entre ambas entre 1.200 y 1.500 mm y, por último, una lámina de polietileno impermeable.

Entre cada una de estas capas se tienden láminas de geotextil, en las inferiores con función filtrante, las centrales actúan como anticolmatantes entre distintos áridos y, la última, será de protección de la lámina de polietileno frente a la última capa de árido, que soportará el lecho de residuos.

En el sellado superficial, realizado a la clausura del vertedero, el geotextil se tiende de igual modo entre distintas capas de áridos actuando como filtrante, drenante, y anticolmatante. Por ejemplo, una combinación óptima de sellado sería la formada por una capa de áridos de regulación de la superficie del vertedero, árido permeable drenante de gases, lámina de polietileno impermeable, árido drenante de pluviales, árido impermeable, y cobertura final de tierra vegetal, con una capa de geotextil entre cada una de ellas.

En cualquier caso, los geotextiles se han convertido hoy en día en un elemento imprescindible en la preparación y sellado de vertederos. Por ello, la elección de un geotextil en función del uso y de sus propiedades hidráulicas, mecánicas y de durabilidad, así como su correcta puesta en obra, determinarán la óptima respuesta del mismo.


Redacción Ambientum

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