El
Ministerio de Medio Ambiente, a través de la Dirección
General de Calidad y Evaluación Ambiental, aprobó
el Real Decreto 1.481/2001 por el que se regula hoy en día
la eliminación de residuos mediante depósito en
vertedero. Esta nueva ley responde a las nuevas tendencias en
el tratamiento y eliminación de residuos en métodos
de diseño, gestión, clausura y mantenimiento post-clausura
de vertederos. La propia operación de vertido deberá
seguir unas pautas de preparación de los vasos, admisión
de residuos, sellados, clausura y mantenimiento que están
estipuladas por el Real Decreto.
En definitiva, tanto en la fase de preparación del vaso
como en la de clausura final, existirá un mayor control
sobre la posible contaminación de los suelos, las aguas
subterráneas y superficiales y la atmósfera por
parte de lixiviados y gases, mediante la construcción
en la parte inferior del vertedero de barreras impermeables
y drenantes, así como, en la superficie, de revestimientos
artificiales estancos. Los tipos y espesores de cada una de
estas capas vienen definido tanto por el Real Decreto como por
la norma UNE 104.425 de puesta en obra de sistemas de impermeabilización
de vertederos de residuos con geomembranas de polietileno de
alta densidad. Estos sellados se ejecutan mediante la combinación
de varias capas de áridos drenantes e impermeables y
diferentes láminas geosintéticas; geomembranas
y geotextiles.
Un geotextil es una malla, formada por fibras sintéticas
unidas de diversas formas, cuyas funciones principales se basan
en su capacidad drenante y en su resistencia mecánica
a la perforación y tracción. Además de
ser empleados en la preparación y sellado de vertederos,
son de aplicación en la construcción de subbases
de carreteras y líneas férreas, en encauzamientos,
canales y presas tiende de igual modo entre distintas evitando
erosiones, en conducciones y drenajes como protección
anticolmatación, en muros de contención, balsas,
canales y túneles como refuerzo y drenaje del terreno,
etc.
Las
funciones que cumple un geotextil son las de separar
terrenos de distinta granulometría, filtrar y
drenar líquidos, proteger las otras láminas
de impermeabilización contra el posible punzonamiento
o desgarro que se produciría en ellas si estuvieran
en contacto directo con los residuos, estabiliza el
terreno como consecuencia de la eliminación del
agua contenida en dicho terreno e impermeabiliza mediante
la impregnación del geotextil. Según se
instale en una zona u otra de las capas que conforman
el sellado o preparación de un vaso de vertido,
actuará de una forma u otra. En
principio, todas estas funciones las podría cumplir
una capa de árido filtrante, arena, grava o canto
rodado de distinto material, pero por ahorro de espacio,
al tender una lámina de 5-15 mm frente a una
capa de 300-600 mm, y por facilidad de montaje en taludes
y superficies inclinadas, se opta normalmente por la
instalación de geotextiles, alternativa más
económica y práctica.
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| Aplicación
de las láminas impermeabilizantes |
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Los drenes geosintéticos consisten en un núcleo
drenante y, según el destino, filtros geotextiles.
Los núcleos, fabricados a partir de compuestos como
polietileno, poliestireno, nylon, polipropileno o poliéster,
se presentan formando estructuras de diverso tamaño
y forma; redes rígidas y tridimensionales, nervaduras
intersectantes, láminas polímeras sencillas
o dobles, en forma de cúspide, botones o columnas,
cajas tridimensionales, etc. Por otro lado, los filtros, fabricados
a partir de los mismos materiales, aparecen en forma de no
tejidos punzados, no tejidos fusionados, y monofilamentos
tejidos.
A la hora de elegir entre los distintos tipos de geotextiles
existentes en el mercado, las principales propiedades que
caracterizan a cada uno son la resistencia estática
y dinámica a la perforación, que determina el
grado de protección de geomembranas, la resistencia
a tracción, necesaria para los esfuerzos realizados
durante su montaje, y la permeabilidad vertical y horizontal,
que define el grado de filtrado. En cualquier caso, el parámetro
que más se emplea, aunque no debiera ser así,
a la hora de definir un geotextil es su gramaje, el peso por
unidad de superficie, definido por la norma UNE EN 965.
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| Preparación
para un geotextil |
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En
el caso de la impermeabilización del terreno, tras
realizar el movimiento de tierras que delimita fondos
y laterales del vertedero, se extienden consecutivamente
capas de drenaje con capas impermeables. Por ejemplo,
una combinación posible sería extender una
capa de seguridad de árido permeable, dos de arcilla
compactada u otro material impermeable de diferentes espesores,
sumando entre ambas entre 1.200 y 1.500 mm y, por último,
una lámina de polietileno impermeable.
Entre cada una de estas capas se tienden láminas
de geotextil, en las inferiores con función filtrante,
las centrales actúan como anticolmatantes entre
distintos áridos y, la última, será
de protección de la lámina de polietileno
frente a la última capa de árido, que soportará
el lecho de residuos. |
En
el sellado superficial, realizado a la clausura del vertedero,
el geotextil se tiende de igual modo entre distintas capas
de áridos actuando como filtrante, drenante, y anticolmatante.
Por ejemplo, una combinación óptima de sellado
sería la formada por una capa de áridos de regulación
de la superficie del vertedero, árido permeable drenante
de gases, lámina de polietileno impermeable, árido
drenante de pluviales, árido impermeable, y cobertura
final de tierra vegetal, con una capa de geotextil entre cada
una de ellas.
En
cualquier caso, los geotextiles se han convertido hoy en día
en un elemento imprescindible en la preparación y sellado
de vertederos. Por ello, la elección de un geotextil
en función del uso y de sus propiedades hidráulicas,
mecánicas y de durabilidad, así como su correcta
puesta en obra, determinarán la óptima respuesta
del mismo.
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