| Coches
con etiqueta ecológica |
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Cada
día parecen ser más los consumidores preocupados
por buscar alternativas a los productos perjudiciales para el
Medio Ambiente. Los fabricantes, conscientes de este creciente
interés, intentan vender una imagen ecológica
a la vez que un producto y, para ello, utilizan la ecoetiqueta.
Esta etiqueta ecológica fue puesta en marcha por la Unión
Europea en 1992 y señala que el producto o servicio que
la lleva tiene menos efectos negativos sobre el medio ambiente
que otros de la misma categoría. La ecoetiqueta incluye
todo el proceso productivo, desde la producción hasta
la eliminación de la mercancía, teniendo en cuenta
factores como las secuelas de la fabricación en el ecosistema,
el consumo de recursos naturales y energía, el ruido,
la contaminación atmosférica y acuática,
la degradación del suelo, y la importancia de los residuos.
La etiqueta ecológica de la Unión Europea es creíble
porque se han establecido procesos de consulta y apoyo con las
organizaciones de consumidores, los ambientalistas y los empresarios
líderes en el sector, es fiable porque la certificación
la lleva a cabo un organismo independiente y porque la calidad
del producto suele ser igual o menor a la de los bienes competentes,
que presentan consecuencias ecológicas negativas, y es
útil para el consumidor porque simplifica su elección
otorgando al producto un valor añadido, el de no perjudicar
nuestro entorno. Son muchos los sectores que, en la Unión
Europea, ya disponen de productos y servicios ecológicos,
el del bricolaje, la jardinería, la limpieza, los productos
textiles, el material de oficina, los electrodomésticos,
los alojamientos turísticos, etc. Además de a
todos estos sectores, la etiqueta ecológica ha llegado
al que parecía que no lo haría nunca, al ámbito
del automóvil.
El pasado uno de diciembre entró en vigor la normativa
europea que obliga a los concesionarios a informar sobre el
consumo de combustible y sobre la emisión de dióxido
de carbono de todos los vehículos expuestos, estén
o no fabricados dentro del propio país. El consumo de
combustible y las emisiones de dióxido de carbono (principal
gas de efecto invernadero responsable del calentamiento del
planeta) no sólo dependen del rendimiento del vehículo,
también influyen otros factores como el comportamiento
frente al volante. |
Los
automóviles deberán llevar una etiqueta
obligatoria en la que se especifique
la marca y el modelo, el tipo de carburante, el consumo
y emisiones oficiales de CO2 (según lo dispuesto
en la directiva 80/1268/CEE), el peso, y el tipo de
conducción. A esta información se puede
añadir, de forma voluntaria, otra marca que clasifique
el coche por su consumo en comparación con otros
de igual tamaño.
Esta norma comenzó como una directiva del Parlamento
Europeo, hace tres años. A principios de agosto
de 2002 apareció publicada en el BOE, donde ha
adoptado carácter de Real Decreto (837/2002 de
3/08/02) "por el que se regula la información
relativa al consumo de combustible y a las emisiones
de dióxido de carbono de los turismos nuevos
que se pongan a la venta o se ofrezcan en arrendamiento
financiero en territorio español". Los
vehículos están obligados a llevar la
etiqueta y los concesionarios, que con el nuevo Reglamento
de Distribución pasan a llamarse distribuidores
oficiales, están forzados a ofrecer información
a los clientes. Por un lado, han de disponer de una
guía en la que se especifique el consumo de combustible
y emisiones de dióxido de carbono de todos los
modelos que se comercializan en el mercado, además
de ofrecer consejos para consumir menos, efectos de
las emisiones de gases, etc.
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contenido de esta guía ha sido elaborado por el Instituto
para la Diversificación y Ahorro de la Energía
(IDAE), empresa pública
del Ministerio de Economía, en colaboración
con las asociaciones de fabricantes y con importadores de
coches. Por otro lado, los puntos de venta han de mostrar
un cartel, como mínimo de 50 por 70 centímetros,
en el que informen del consumo y emisión de todos los
modelos de su marca, estén o no expuestos. Los concesionarios,
además, han de proporcionar todos estos datos en el
material que se destine a publicidad o a promoción.
Todas estas reglas adoptadas en relación con los coches
y la etiqueta ecológica favorecerán la comparación
entre modelos de una misma marca y entre los diferentes fabricantes,
facilitando de este modo la elección del comprador.
Con esta nueva normativa se pretende avanzar en el cumplimiento
del Protocolo de Kioto, firmado en 1997, en el que se buscaba
reducir los niveles globales de dióxido de carbono,
entre otros gases, en un 5,2%, para el 2012, en relación
a los niveles de 1990. La Asociación Europea de Automóviles
quiere que sus modelos alcancen en 2008 unas emisiones medias
de dióxido de carbono de 140 gramos por kilómetro.
Esto equivale a disminuir un 25% las registradas en 1995.
El
año pasado, los vehículos vendidos en nuestro
país tenían una media de 173g/Km y, de aquí
al 2012 se quiere llegar a 120g/Km. Los automóviles
actuales que menos CO2 emiten son Smart, Toyota Prius, Smart
Pulse, Honda Jazz, y Suzuki Swift, por lo que se refiere a
modelos de gasolina, y Audi A2, VW Lupo, Smart, Citröen
C3 y Renault Clio, en lo relativo a modelos diesel.
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El consumo de nuestro vehículo es proporcional
a la cantidad de dióxido de carbono que emitimos
sobre el medio ambiente. Algunas actuaciones hacen que
el gasto aumente y que, por lo tanto, también lo
haga la difusión de gases. Una correcta conducción
o el buen estado del automóvil pueden reducir estos
efectos negativos. Desgraciadamente, utilizar el coche
para desplazarnos un par de manzanas, saturar la baca
con carga innecesaria, usar el aire acondicionado de forma
ociosa, o circular con las ventanillas bajadas... son
conductas que la mayoría de conductores no nos
planteamos. |
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Redacción
Ambientum
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