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Edición febrero 2003 - La Primera revista on-line de medio ambiente
Extracción de biogás de vertederos
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La gestión de los residuos generados en la actual sociedad provoca un problema medioambiental debido a la cantidad y variedad que suponen. El tratamiento óptimo para los residuos sólidos urbanos es aquel que contempla la máxima revalorización de estos, primero con la separación de todas aquellas fracciones capaces de ser reutilizadas como tal, y revalorizando energéticamente el rechazo de este proceso, reciclaje por ejemplo, obteniendo energía eléctrica y una ceniza final que, a pesar de ser depositada en vertedero, reduce su impacto medioambiental y su volumen en un 90%.

A pesar de ser este el modelo ideal, los condicionantes económicos hacen del vertido controlado el sistema más habitual de eliminación. Datos del Ministerio de Medio Ambiente reflejan que en España, en el año 1998, todavía el 56,73 por ciento de la producción anual de RSU se eliminaba mediante esta técnica. En la actualidad existen multitud de vertederos de residuos sólidos urbanos que albergan en su interior gran cantidad de materia orgánica en proceso de descomposición.

Los vertederos de residuos sólidos urbanos presentan importantes impactos sociales, visuales y ambientales, como la generación de biogás, resultante de la descomposición de la materia orgánica en condiciones anaeróbicas. Entre otros efectos, estas emisiones incontroladas de biogás potencian el efecto invernadero del Planeta, por lo que es necesario su control y tratamiento.

El biogás debe ser extraído y eliminado mediante combustión para evitar cualquier impacto medioambiental y además, si lo permite el caudal extraído, podrá actuar como fuente de energía eléctrica y calorífica. La aplicación práctica comienza por la captación y transporte del biogás hasta la planta de tratamiento, lo cual se ejecuta comúnmente mediante una red de pozos o zanjas, según la morfología del vertedero, que cubren toda la superficie del vertedero y se encargan de captar el gas para, posteriormente, mediante una red de tuberías equipada con la valvulería necesaria para su regulación, llegar a un colector general que de ahí a su posterior tratamiento.

Existen diversas técnicas de perforación

El RD 952/1997 incluye la lista de todos los residuos considerados como peligrosos, a los que se suman sus recipientes y envases, y aquellos otros que sean calificados como peligrosos por la normativa comunitaria, así como otros que pueda aprobar el Gobierno. En cualquier caso y, atendiendo al principio de prevención, la reducción en la producción de residuos es el mejor método para no transportarlos.

Hoy en día se producen más de 3,4 millones de toneladas de residuos peligrosos, correspondiendo el 24% a Cataluña, seguida del País Vasco con el 16%, y Asturias y Galicia con el 15%. Mientras, las demás comunidades autónomas se reparten el 30% de terrenos, rotación, percusión, rotopercusión, helicoidal, etc., pero, en el caso de vertederos de RSU, caracterizados por una enorme heterogeneidad del material existente, la experiencia ha llevado a desarrollar la técnica de la perforación mediante barrena helicoidal discontinua.

En la perforación de pozos sobre terreno natural se emplean otros sistemas como la rotopercusión o la helicoidal continua pero ninguna es apta para vertederos. Con la primera es muy complicado conseguir los diámetros mínimos de trabajo y, la maraña de plásticos y otros elementos del interior del vertedero, imposibilitan el

Equipo especial para perforación de pozos para extraer biogás

avance normal de la perforación. Además, la necesidad de inyectar agua o aire comprimido para extraer los escombros producidos desaconseja su uso. En el caso de la perforación helicoidal continua, a pesar de que hay empresas que aún hoy en día la emplean, no resulta rentable, ya que el avance de la perforación es lento y dificultoso, debido a que no es posible retirar los tapones formados en la hélice por acumulaciones de plásticos, cuerdas, alambres, voluminosos, etc., que deben salir a la superficie por la simple acción de la hélice.

Sin embargo, la perforación mediante barrena helicoidal discontinua facilita la limpieza constante de los útiles de perforación. Su funcionamiento se basa en la introducción de la barrena en el vertedero para avanzar por cada movimiento, según el material, de 10 a 100 centímetros, extrayendo a la superficie los residuos excavados. De este modo se consigue tener la barrena en perfecto estado en todo momento, con lo que se optimiza el rendimiento de la perforación.

La maquinaria empleada en este tipo de trabajo no es específica del sector, procede de la construcción, concretamente del pilotaje de cimientos para edificaciones, puentes, etc. Por esto, existen en el mercado firmas comerciales que ofrecen equipos de una gran potencia, fiabilidad, y facilidad en su manejo como por ejemplo la firma italiana MAIT, líder en el sector. Este tipo de maquinaria, según el uso que reciba posteriormente, es aconsejable montarla sobre un chasis de un camión a tracción completa, si va a preverse un desplazamiento constante por carretera entre lugares de trabajo, o, sobre cadenas, si se prevé un empleo exclusivo en vertederos y otras zonas con habituales pendientes y taludes, que dificultan el acceso de un camión. En este segundo caso se precisará de vehículos especiales de transporte que encarecen mucho su desplazamiento por carretera.

Es sin duda este tipo de perforadora la que es capaz de extraer, con mayor o menor dificultad, los más diversos materiales que yacen en el seno de un vertedero, siendo especialmente difícil de extraer los voluminosos como muebles, neumáticos, colchones, etc., ya que en su ascenso van desmoronando las paredes ya perforadas, deteniendo el normal avance de los pozos.

En cuestión de gestión de vertederos está claro que donde se encuentran mayor número de dificultades es en aquellos vertederos que en algún momento de su historia no han sido gestionados correctamente y han admitido residuos de construcción como grandes bloques de hormigón, restos de hormigón armado, etc. Por otro lado, los vertederos de alta compactación que han sido machacados con compactadoras ofrecen un residuo muy fácil de perforar, siempre y cuando no aparezcan los voluminosos.

Campo de pozos de extracción
Por otro lado, es sin duda la presencia de bolsas internas de lixiviado las que impiden de cualquier forma proseguir con las perforaciones. Según la configuración interna del vertedero es posible, y frecuente, la aparición de bolsas de lixiviado entre distintas capas formadas por celdas. En algunos casos, la simple perforación de la capa inferior resulta suficiente para que toda esa bolsa de lixiviados se filtre hacia capas inferiores, pero de no ser así, resultará prácticamente imposible la ejecución óptima de ese pozo, que quedará muy posiblemente parcialmente hundido en lixiviado o lodo.

En cualquier caso, atendiendo a todos los impedimentos que pueden surgir en la perforación, se puede establecer un rango de trabajo medio de perforación de un pozo de 5,5 horas, incluyendo transportes internos de perforadora y limpieza de la barrena, aunque, según el vertedero, será posible abarcar un abanico entre las tres y ocho horas de trabajo.

El equipo humano necesario está formado por dos operarios, el maquinista y un operario de limpieza que se encarga limpiar la barrena, auxiliar a la máquina en la introducción de la tubería, y guiar a la perforadora en sus desplazamientos.

La forma habitual de desarrollar este tipo de trabajos es mediante la contratación de empresas especializadas en perforación de terrenos, concretamente en el sector del pilotaje. En España hay un número considerable de este tipo de empresas, pero con experiencia en perforación de vertederos son pocas y sus trabajos oscilan entre las 12.000 y 18.000 pesetas por metro perforado. Con semejantes cifras, ni que decir tiene que una de las partidas más importantes en una obra de desgasificación de un vertedero es la construcción de pozos. En este sentido, EDIFESA, empresa de ingeniería medioambiental ubicada en Sevilla, es hoy en día la única que, a nivel nacional, cuenta con maquinaria propia de perforación además de realizar la instalación completa del sistema de desgasificación. En la actualidad realiza la obra de sellado del vertedero controlado de RSU "Vall d´en Joan", el famoso "vertedero de Garraf" de Barcelona, que contará con una red compuesta por más de 200 pozos de 20 metros de profundidad, más de 12 kilómetros de tubería de polietileno de distinto diámetro y una potencia eléctrica generada estimada de 12 MW.

La perforación se realiza habitualmente en diámetro variable entre 300 y 500 mm. En cuanto al coste entre uno y otro, la variación es mínima, ya que influye principalmente sobre los áridos de relleno posterior y no sobre la operación de perforación. Por este motivo, es frecuente ejecutar los pozos en un diámetro de 500 mm. En cuanto a su profundidad, depende de la configuración interna del vertedero. Considerando un margen superficial que no va a desgasificar ya que está muy cerca de la superficie, una profundidad correcta se acepta entre los 15 y 25 metros. Profundidades menores apenas resultan rentables y mayores son complicadas para la perforadora, ya que es habitual encontrar lixiviados o, simplemente, el terreno natural. En cualquier caso, la depresión que posteriormente ejercerá la soplante aconseja no incidir mucho en esta profundización, ya que el radio de acción del pozo es suficiente para captar el biogás de todo el vaso de vertido.

Una vez realizado el pozo, se ejecuta la instalación del sistema de extracción de biogás. Lo primero es la instalación del pozo que se compone de una parte ranurada por donde se capta el biogás y otra ciega, en la zona cercana a la superficie, por donde no va a entrar el biogás, impidiendo tanto su fuga como la entrada de oxígeno. El material empleado en la construcción de la tubería de captación introducida en el pozo suele ser polietileno, con la parte inferior ranurada o perforada como mínimo un 8% de su superficie y una parte ciega en lo más alto, introducida en el pozo. Se rellena el espacio anular existente entre la tubería y la pared del pozo con material granular como canto rodado de 30-40 mm o similar pero, en ningún caso de tipo calcáreo, ya que será disuelto por el conjunto biogás-condensados-lixiviados.

Por último, en los últimos metros del pozo, donde la tubería es ciega y para evitar la entrada de oxígeno al pozo, se rellena con algún material aislante como arcilla, bentonita, etc., incluyendo algún tipo de material de separación entre ambas capas como puede ser alguna junta de plástico, caucho, etc., con el objetivo de impedir la entrada de oxígeno a los conductos de transporte de biogás.
Para instalar el sistema de extracción de biogás el primer paso es instalar el pozo

Como paso final se instalará una unión flexible entre este pozo y la tubería de transporte de biogás que admita los movimientos del propio vertedero con el paso de los años. En este sentido, cabe citar los casos de sellado de vertederos que, según la nueva norma RD/1.481/2001, precisa de varias capas de sellado sobre las que se instalan unas arquetas que encierran este tipo de conexión, sobre el que se ubican las distintas válvulas de medida y regulación.

En principio, la realización de este tipo de trabajos no debe resultar muy complicada, siendo los propios gestores del vertedero los que, en muchas ocasiones, acometen sus propias desgasificaciones, partiendo de diseños teóricos que funcionan con mayor o menor rendimiento y, según el diseño de pozos, valvulería de control y medida, arquetas, etc., con presupuestos realmente dispares.

En cualquier caso, para ejecutar estos sistemas de desgasificación de forma rápida y a un bajo coste será más eficiente y sencillo contar con empresas que ya poseen una experiencia suficiente en este campo.

 

Redacción Ambientum

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