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  Edición febrero 2003 - Publicación mensual del portal ambientum.com Versión para imprimir    
  Alimentación ecológica: otra forma de cuidarse

principios más relevantes de todas y la más practicada, basada en el consumo de cereales integrales, legumbres y sus derivados (son fundamentales los procedentes de la soja: tofo, miso y salsa de soja) y las verduras terrestres y marítimas (algas). Estos principios los complementan con brotes germinados, jugos de frutas y verduras, semillas, aceites de primera presión en frío y el consumo de fermentos como el chucrut de fermentación natural. También son partidarios del consumo de carne, lácteos y pollo de origen orgánico y especialmente de pescados de mar, puesto que aportan ácidos grasos esenciales omega 3 y 6.

Los productos denominados biológicos proceden de la agricultura y ganadería ecológica. La primera nace con el objetivo de cultivar productos de máxima calidad nutritiva a partir de técnicas tradicionales que respetan el medio ambiente y conservan la fertilidad del suelo sin utilizar productos químicos-sintéticos. Y la segunda se crea a partir de animales de razas autóctonas del país, controlados desde su origen a base de leche materna hasta los ocho meses y con alimentos que no utilizan no grasas, ni harinas de

origen animal ni aditivos de ningún tipo para su proceso de crecimiento o engorde. Todos los productos ecológicos pasan por unos estrictos controles de seguridad alimentaria, por parte de autoridades regionales como europeas, e incorporan un sello de calidad que certifica la autenticidad de su origen.

El consumo de alimentos ecológicos no está, ni muchos menos, masificado. El principal obstáculo que debe salvar la comida biológica es su elevado precio. La diferencia económica entre los alimentos convencionales y los ecológicos es abismal en muchos casos, por lo que las personas que se sienten atraídas por este tipo de dietas y no disponen de un presupuesto holgado para hacer la compra deben resignarse a adquirir productos convencionales que utilizan la palabra "natural" o "bio" en sus etiquetas de manera.

El precio de este tipo de comida es elevado porque, en primer lugar, se trata de un cultivo alternativo y minoritario que requiere todavía un gran número de intermediarios, y, en segundo lugar, porque la distribución se realiza todavía en establecimientos especializados y no

en grandes centros comerciales o tiendas de alimentación convencional. Aunque es cierto que cada vez son más las grandes superficies que dedican un espacio a este tipo de productos, todavía no es lo suficiente como para abaratar costes y acercar estos alimentos a los consumidores.

Con el objetivo de poner al alcance de la mayoría el consumo habitual de la comida ecológica, es necesario reducir el precio de estos productos. No se trata de equiparar precios con los alimentos convencionales sino de situarlos en unos niveles aceptables y asequibles, puesto que muchas personas están dispuestas a pagar un poco más por un producto que saben está elaborado de manera natural, sin pesticidas ni productos químicos. Como en tantos otros ámbitos de la vida actual, se empieza a valorar mucho más la calidad que la cantidad, pero esto no significa que los consumidores estén dispuestos a pagar el doble por productos ecológicos: un tetrabrik de leche de soja en un supermercado es tres veces más barato que en una tienda especializada.

Una prueba de que el mercado de la comida ecológica y el número de

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