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La
ganadería también se modifica genéticamente
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enfermedades
en el cuerpo humano, por efecto de los alimentos transgénicos,
tendrán una mayor resistencia a determinados antibióticos,
afectando los actuales procesos de nuestra salud.
Esta
situación de riesgo potencial, debido especialmente a la
falta de años de experiencia, ha aconsejado, en Europa, a
informar a los consumidores obligando a que estos alimentos indiquen
en sus envases la presencia de genes transgénicos, lo que
también ha creado una corriente de opinión contraria
al consumo de estos alimentos.
Una encuesta realizada a inicios de 2001 indica que la mayoría
de la población española, el 66% no está por
el consumo
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de transgénicos, y el 85% de ellos no lo harían aunque
el precio se redujese sustancialmente. El 92% opina que los alimentos
deben indicar estas circunstancias en su envasado.
No
hay duda que el cultivo de estas especies aporta también
aspectos positivos, medioambientalmente hablando, ya que por lo
general reducen en gran medida la aplicación de herbicidas
e insecticidas.
Greenpeace,
detractor de estos alimentos, une a los anteriores argumentos otro
que no carece de importancia. La tecnología genética
no está al alcance de los países en desarrollo de
economía agrícola y, por tanto, para mantener la competitividad
comercial de algunos alimentos, debe ponerse en manos de multinacionales
que, de alguna forma, toman el mando de esta nueva actividad.
El
etiquetado debe indicar "producido a partir de soja o maíz
modificado genéticamente", pero hay casos en que esto
es evitable y otros casos, especialmente en aditivos, en que los
léxicos técnicos no alertan suficientemente al consumidor.
Con independencia del avance, perfeccionamiento y transformación
futura
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Alimentación
infantil
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de este sector, Greenpeace recomienda que no se consuman alimentos
transgénicos. Para ayudar al consumidor, la organización
ha elaborado unas interesantes Listas Verdes, que detallan los alimentos
en que está ausente este tipo de manipulación genética,
en concreto en la soja y el maíz. Para verlas con todo detalle
y consultar algunos alimentos concretos, ver esta página
de Greenpeace.
En
España, la presencia de transgénicos se limita a la
soja, el maíz y sus derivados, pero estos están presentes
en más del 60% de los alimentos transformados: platos preparados,
piensos compuestos, mantequilla, chocolates, alimentos infantiles,
etc.
Redacción
Ambientum
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