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La ley 10/98 de Residuos establece en el Artículo 3b que
"son residuos urbanos los generados en los domicilios particulares,
comercios, oficinas y servicios, así como todos aquellos
que no tengan la calificación de peligrosos y que, por su
naturaleza o composición, puedan asimilarse a los producidos
en los anteriores lugares o actividades".
Dentro
de este gran conjunto destacan aquellos que por su propia peculiaridad
precisan de métodos de gestión y tratamiento propios
como pueden ser los vehículos fuera de uso, los residuos
de la construcción y demolición, los residuos voluminosos
como muebles, los electrodomésticos usados, etc.
Partiendo
de tal premisa, estos residuos, por sus características especiales,
precisan que los servicios municipales de recogida de RSU cuenten
con un sistema de recogida que facilite al ciudadano su eliminación
y, posteriormente, un tratamiento acorde con las normativas vigentes
medioambientales que garantizan su reciclado.
Se
pueden distinguir dos tipos de electrodomésticos a la hora
de ser
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Cocina
equipada
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considerados
como residuos por parte de los usuarios; pequeños, como secadores,
aceiteras, cafeteras, etc. o los grandes como los de línea
blanca, aires acondicionado, etc. En el primer de los casos su eliminación
es muy sencilla; tirarlos a la basura. Si los RSU. son tratados
en planta de reciclaje o incineradoras serán separados en
la fracción de chatarra férrica y, si no, simplemente
acabarán depositados en algún vertedero. En el caso
de los más voluminosos, su eliminación es más
engorrosa y problemática para el
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consumidor
debido principalmente a su tamaño.
En
este caso, existen tres métodos generales de recogida:
El primero existe en la práctica totalidad de municipios medios
y grandes y consiste en un servicio de recogida de enseres que se
encarga de retirar estos electrodomésticos de la vía
pública, sobre todo los de línea blanca.
El segundo es el Centro de Recogida Voluntaria de Residuos: punto
limpio, punto verde, etc., donde es el propio consumidor el que lleva
el electrodoméstico usado y lo deposita en el contenedor adecuado.
En
el tercero, algunas cadenas comerciales retiran el electrodoméstico
usado al instalar el nuevo.
En
cualquier caso, ¿qué sucede con el electrodoméstico
usado? En la inmensa mayoría de los casos son simplemente
tratados como chatarra férrica.
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