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Una ciudad es una aglomeración de personas integrada en la
naturaleza. Esta afirmación puede parecer una utopía
pero se verifica su certeza cuando los elementos meteorológicos
actúan sobre ella, privándola de energía, comodidad
y hasta seguridad.
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Las
Ramblas de Barcelona
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El
agua es uno de los elementos que precisa y que debe controlar una
ciudad, y ello desde un sinfín de aspectos: uso, consumo,
balance, seguridad, etc. La sociedad ha ido desarrollando sistemas
y tecnologías para "domesticar" este
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elemento, lo que lleva a un complejo y descontrolado sistema que
es conveniente conocer.
Clabsa,
Clavegueram de Barcelona, empresa al servicio del municipio, ha
elaborado un curioso mapa que pretende recopilar y condensar el
balance hidrológico total de la ciudad. Es un esquema aparentemente
sencillo que podría servir como ejemplo a otras ciudades
para conocer su realidad. Seguramente este conocimiento hará
ver algunos puntos débiles y de riesgo que será conveniente
analizar en futuras mejoras ciudadanas. La
ciudad de Barcelona recibe 231 hm3/año de agua más
otros 17 hm3/año que extrae del subsuelo. De ellas ya están
"domesticadas" 163 que vienen de las fuentes previstas
para el suministro de agua potable a la ciudad. El consumo de agua
potable es de 143 hm3/año, se evaporan 20 hm3/año,
y se pierden 19 hm3/año; 12 de la red potable y el resto
del agua de lluvia. Estas fugas en general acaban como recarga de
aguas subterráneas.
El alcantarillado es una pieza fundamental para hacer que las aguas
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Telecontrol
de aguas en Clabsa, Barcelona
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vertidas en la ciudad puedan ser recogidas para evitar daños
en caso de riadas, inundaciones y canalizando adecuadamente las
aguas residuales a las estaciones de depuración. En el caso
de la ciudad de Barcelona el alcantarillado recibe 193 hm3/año,
y su origen es:
135 hm3/año de consumo.
41 hm3/año procedentes del riego de zonas verdes urbanizadas.
17
hm3/año, pérdidas y extracciones.
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