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Dejando a un lado las consideraciones políticas que desde
hace unos meses no dejan de plantearse en todos los medios de comunicación,
foros de debate y, por supuesto, en los órganos políticos
del país a cerca de la aprobación del Plan Hidrológico
Nacional, PHN, es preciso reconocer que este, sea cual sea su definición,
debe responder a la necesidad de optimizar el uso de los recursos
hídricos existentes, estableciendo las disponibilidades y
las necesidades hídricas de las cuencas hidrográficas,
en resumen, debe ser una reordenación y optimización
de todos los recursos en el territorio.
En
España contamos con 114.000 Hm3 de recursos hídricos
netos, de los que el 8%, unos 9.200 Hm3, tienen una regulación
natural y el 40,6%, 46.300 Hm3, se regulan de forma artificial mediante
pantanos y presas.
Sin
duda alguna, el proyecto de trasvasar agua procedente del río
Ebro hacia Cataluña y el Levante, es el punto más
polémico del Plan Hidrológico Nacional; protestas
ciudadanas y debates políticos y sociales se continúan,
aún hoy, aprobado el PHN.
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Río
Ebro por su paso en Zaragoza
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El
río Ebro cuenta con una aportación natural media anual
de 17.036 Hm3, de los cuales desembocan en el mar 8.730 Hm3. Dado
que el volumen ecológico del Delta es de 3.154 Hm3/año,
queda un caudal de 5.216 Hm3/año que puede ser catalogado
como "sobrante teórico" y, por lo tanto, puede
ser destinado a otros usos sin que ello conlleve daños medioambientales
en el entorno.
El
trasvase del Ebro contempla varias extracciones; uno es el trasvase
hacia el Sur, destinado a abastecimientos y regadíos en todo
Levante hasta Almería,
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con
un caudal previsto de 820 Hm3/año (39 m3/s) durante los 8
meses más caudalosos del río, otro el trasvase hacia
el Norte, destinado a cubrir los abastecimientos en la zona costera
y en el área de Barcelona, complementando los sistemas Ter-Llobregat,
con una detracción neta prevista de 180 Hm3/año (9
m3/s) durante los 8 meses más caudalosos del río Ebro
y, por último, el minitrasvase del Ebro a Tarragona, ya en
funcionamiento, que palía los problemas de abastecimiento
de agua a la costa tarraconense suministrando 70 Hm3/año.
Otros
trasvases, propuestos por distintos sectores, pero no incluidos
en el PHN, son los del Noguera Pallaresa, afluente del Segre que,
a su vez es afluente del Ebro hacia las Cuencas Internas de Cataluña,
con una extracción máxima prevista de 250 Hm3/año
(12 m3/s) durante los 8 meses más caudalosos del río
y, el trasvase del Ródano hacia la misma zona, con una capacidad
estimada de 315 Hm3/año (10 m3/s).
Este
último trasvase, sin duda uno de los más polémicos,
tiene tantos defensores como detractores. Sería una obra
larga y costosa, pero beneficiaría a Francia que
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